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Rosa BelmonteRosa Belmonte

Blanca

La pregunta obvia ayer temprano era cuánto iban a poder aguantar las televisiones con la nada

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Me cae mal «Sálvame» cuando se ocupa de sucesos. Ni naranja ni limón, amarillo. Como me caen mal las series que se van de su lugar habitual. No sé, «Urgencias» yéndose a dar la barrila a África en lugar de quedarse en Chicago. Los últimos días, cada vez que en un programa se estaba ¿informando? de la desaparición de Blanca Fernández Ochoa cambiaba de canal. Me ha pasado con «Sálvame», con «Viva la vida» o con los matinales (pese a ser hábitat de sucesos). Porque no había nada nuevo, se especulaba, se rellenaba (hasta se hacía el ganso). No tenía que venir Alfonso Arús a resaltarlo. La pregunta obvia ayer temprano era cuánto iban a poder aguantar las televisiones con la nada, sólo dando cuenta del enorme dispositivo de búsqueda. Y sacando al cuñado.

Hasta ayer, justo cuando se estaba acabando «El programa del verano». Entonces dieron la noticia de que se había encontrado un cuerpo. Enganchó «Ya es mediodía». Hasta que se confirmó la mala noticia. Por fin tenía sentido dedicar el tiempo a Blanca.

Lo de hacer el ganso lo digo por la pareja de «Cazamariposas». ¿Qué demonios hacía «Cazamariposas» en Cercedilla? El lunes, Sergio Silva conectó con el plató para las informaciones de última hora (ya sabemos lo que era eso el lunes). Y en un descanso subió una story a Instagram con su compañera: «Estamos aquí en un momento de relax e Irene y yo tenemos una pregunta. Todo el mundo aquí está como muy serio muy tal en el tema. Y a Irene y a mí nos da un poco igual. ¿Somos malas personas o no?». Risa de Irene. Después se disculpó. Malas personas no sé, majaderos sí. Pero también muy jóvenes. Dejando aparte la empatía (palabro horrible) con la desgracia de un desconocido, de un Julen, está claro que estos no dieron un brinco en el sofá cuando Blanca, habiendo quedado primera en la primera manga de Calgary 88, se cayó en la segunda. Y no vieron sus lágrimas. Ni dieron un brinco cuatro años más tarde en Albertville (en el sofá otra vez) con la medalla de bronce. Cuando España no ganaba casi nada. Hemos crecido con Paquito Fernández Ochoa y con Blanca. Blanca no nos daba igual.