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OT 2018 Cero en conducta en «Operación Triunfo»

Los concursantes de «OT» se rebelan en realidad contra los espectadores que demandan novedades a cada segundo

Los concursantes de «OT» durante su huelga
Los concursantes de «OT» durante su huelga - TVE
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Deje un rato el 24 horas de «OT» y véase la película. Es una cinta antigua dirigida por Jean Vigo, que unos meses después de filmarla murió de tuberculosis con solo 29 años. La proyección de «Cero en conducta» estuvo prohibida en Francia durante más de una década por «antipatriótica». La película, de inspiración autobiográfica, trata sobre un grupo de niños que se rebelan contra el férreo autoritarismo de los curas y profesores en su internado. Aquel era otro mundo, de inspiración cuartelaria y jerarquías bien definidas.

Este domingo, los concursantes de «OT» se pusieron en huelga para protestar contra la prohibición de irse a dormir antes de las 22:30. La noche anterior los jóvenes se habían reunido en un dormitorio para evitar ser grabados, y a modo de represalia el programa los obligó a estar a la vista de las cámaras hasta más tarde de lo habitual. En un arrebato de ingenio insumiso, se tumbaron todos juntos en el pasillo sin hablar y sin moverse, mostrando un cartel que pedía «un sueño digno». «La cosa es que esto sea aburrido», razonaron muy sabiamente, demostrando un perfecto conocimiento del espectáculo televisivo que querían sabotear. Los niños de Jean Vigo se sublevaron bailando y gritando, los concursantes de «OT» hicieron lo mismo quedándose quietos.

Los triunfitos no son como los alumnos de «Cero en conducta» levantándose contra un director despótico. Aunque no lo crean, los triunfitos se rebelaron contra la masa de espectadores insaciables que demandan novedades a cada segundo. Las cámaras nunca se apagan, y lo que se espera de los concursantes es que las alimenten el mayor tiempo posible. Para una persona que está en un programa de televisión trabajar es simplemente existir, estar presente, podría decirse que es no hacer nada. Y eso puede parecer envidiable, pero es en realidad un refinado mecanismo de explotación.

Es una lección muy valiosa para los muchachos. Ellos que tanto ansían la fama y el éxito, que quieren hacer sus vidas de cara al público, a la audiencia o a sus followers, ahora descubren la tiranía implícita en esa transparencia, en esa exposición perpetua. «Operación Triunfo» no deja de ser un panóptico: una estructura carcelaria en la que el vigilante lo ve todo sin ser él visto. Aquí el policía tiene mando a distancia y una cuenta en Twitter para castigar al preso que intente hurtarse a su vista. Por eso no es el «sueño digno» lo que deben reivindicar, sino el derecho a esconderse o, mejor aún, el derecho a ser invisibles.