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Los Borgia, una familia europea

Tom Fontana crea la teleserie europea más cara para una de las grandes leyendas renacentistas del poder y el escándalo

«Los Borgia»
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«¿Malos los Borgia? Yo soy ya mayor para creer en buenos y malos», dice el creador y célebre guionista Tom Fontana para resumir su fascinación por esta familia valenciana que protagonizó algunos de los sucesos más sonados de la historia de Roma.

El Estudio 5 de los legendarios Barrandov checos ha sido pasmosamente transformado en la Capilla Sixtina y, a unos cientos de metros, la plaza de San Pedro, en su configuración pre-Bernini, y todo un barrio de la vieja Roma renacentista se extiende en 160.000 metros cuadrados de esta colina de las afueras de Praga.

El resto del rodaje se ha llevado a cabo en el castillo renacentista de los Podstatzky-Lichtenstein en Telč, que es monumento de la Unesco, y entre la grandiosidad, el reparto europeo y la eterna intriga política, «siempre es la misma» añade el guionista, se anticipa como un espectáculo histórico a la altura de «Los Tudor». «Es que, de otro modo, la mayor parte de la TV de hoy es para dormirse», explica Tom Fontana.

Los Borgia, originarios de Aragón y feudatarios en Valencia, son ejemplo de cómo Roma ha visto de lo malo lo mejor: símbolo de «ambición, intriga y corrupción» sin límite, de la mano de este clan, transplantado a la Italia oscura y decadente, llegaron a crecer «cimas de la cultura occidental» como Leonardo, Miguel Ángel y Rafael.

Voraces

Dieron dos Papas, diplomáticos, generales y conquistas pero «eran unos inmigrantes, unos parvenues de España y los romanos se lo hicieron sentir con toda suerte de difamaciones», explica Fontana. Los Sforza de Milán los hacían llamar «los marranos catalanes».

«Naturalmente los Borgia se lo harían pagar caro», añade con sorna este creador de culto y series como «Oz», «Bedford Diaries», «Homicide» y «St. Elsewhere» que busca ahora explicar parte de «esta leyenda negra familiar: sí, fueron voraces, pero en parte fue xenofobia romana».

Pese a sus intrigas, amantes y numerosos hijos Rodrigo de Borgia, jefe de la familia y luego Papa Alejandro VI (1492-1503), «no era simplemente un malvado», asegura el director: «Quiso reformar la Iglesia. Y lo hizo. Para ello tenía que poner a muchos de sus familiares y personas de confianza arriba», explica Hirschbiegel. Pero Fontana agrega que para él «es una familia en busca de sí misma, cada uno como individuo y en su conjunto, en esta nueva Roma».

«Hechos documentados»

“La serie transmite la sensación de una civilización en transición", dice el director Oliver Hirschbiegel, «de la Edad Media al Renacimiento, esto es, de la oscuridad a la luz». Caravaggio, Da Vinci, los maestros holandeses de la época y el propio Goya han inspirado su imaginario. El director artístico, Bernd Lepel, ha usado Pisa y el renacimiento checo, «uno de los más presentes», para el suyo y Assumpta Serna, que da vida a Vanozza, ha querido «llevar a la mujer española a Roma, una cortesana no vulgar, con gran dignidad».

Sobre la siempre controvertida teatralización de hechos históricos, Fontana asegura conocer «decenas de libros, incluídos los latinos» sobre la familia; el realizador agrega que «la mayor parte está basada en hechos documentados», aun con licencias como emplear los retretes para las tramas del cónclave elector; y, Serna, dice «haber cuidado que Fontana visitara también el Instituto Borgiano» en Gandía.

En otoño, en sus pantallas