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Cuidado con las películas «basadas en hechos reales»: las licencias de algunos filmes aclamados

Repasamos los «errores» más sangrantes de las películas que pretenden contar la verdad

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La frase «basado en hechos reales» que encabeza muchas películas, confiere automáticamente a las obras un aura de realismo y verosimilitud que el espectador acepta sin rechistar. Existen numerosos casos en que se toma la realidad como punto de partida para construir relatos que, objetivamente, difieren de lo acontecido.

En Fargo, la película de los hermanos Coen, aparecía un aviso en el que se informaba de lo siguiente: «Esta es una historia verdadera. Los acontecimientos descritos en esta película ocurrieron en Minnesota en 1987. A petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados, por respeto a los muertos, el resto se ha relatado tal y como ocurrió». A pesar de este aviso, los Coen han repetido en multitud de ocasiones que lo narrado es ficticio.

Otro caso es el de Argo. La película dirigida y protagonizada por Ben Affleck, cuenta la historia de cómo la CIA rescató en 1980 a un grupo de estadounidenses en Irán que tuvieron que escapar de su embajada. La película es bastante imprecisa con respecto a los hechos que ocurrieron realmente, ya que la colaboración de Canadá, a pesar de lo que se muestra en el filme, fue crucial para el rescate.

El último ejemplo de esta lista, es Rush. El filme de 2013 narra la historia de la rivalidad entre los pilotos de Fórmula 1 James Hunt y Niki Lauda. Sin embargo, los deportistas eran bueno amigos, de hecho compartieron apartamento durante algún tiempo.