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Violaciones, «okupación» y mentiras: la terrible historia real detrás de «La casa de la pradera»

La exitosa serie que emitió la NBC entre 1974 y 1983 omitió varios de los traumas infantiles de Laura Ingalls, la hija pequeña de la familia protagonista de la ficción y que recoge en su autobiografía

«La casa de la pradera» fue una de las series más exitosas del pasado siglo - ABC
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Pocas series de televisión causaron tanto furor en la segunda mitad del pasado siglo como «La casa de la pradera», la aclamada ficción que narraba las andanzas de la familia Ingalls, un grupo de colonos estadounidenses que se estableció en el Medio Oeste de Estados Unidos en la década de 1870. Basada en los relatos reales de la escritora Laura Ingalls Wilder, la hija menor del matrimonio Ingalls, la serie narró en sus 208 capítulos y nueve temporadas las aventuras de la familia protagonista en su odisea por tratar de encontrar su lugar en el mundo.

Una lucha incansable, la que tuvo que llevar a cabo Laura, interpretada por Melissa Gilbert, junto a sus cuatro hermanos (Mary, Freddie, Carrie y Grace) y sus padres (Caroline y Charles) por salir adelante, en su continuado y errante viaje por los estados de Wisconsin, Kansas, Minnesota y Dakota en busca de un hogar. Emitida entre 1974 y 1983 en la NBC estadounidense, la serie sobre estos particulares colonos fue una de las ficciones más aclamadas de la época no solo en su país de origen, sino en todo el mundo. En España, los derechos de la serie los tiene Paramount Network.

Sin embargo, no era oro todo lo que relucía en «La casa de la pradera». Así lo descubre «Pioneer Girl: The Annontated Autobiography», la autobiografía de Laura Ingalls que fue publicada en 2014, 57 años después de la muerte de la autora. En ella, quedan de manifiesto un sinfín de anotaciones y cruentas anécdotas que ni siquiera se mencionan en la serie de la NBC, pero que ponen de manifiesto que la vida de de la pequeña Laura y de su familia fue mucho más difícil de lo que puede parecer en la pequeña pantalla.

Lo cierto es que Laura, que apenas pudo estudiar por la cambiante vida de su familia, acostumbrada a viajar de un lado a otro, vivió varias situaciones de lo más traumáticas en su vida. La novela, que la escritora escribió en los años veinte pero que no se publicó hasta casi un siglo después, recalca, por ejemplo, que la joven fue víctima de una grave situación de abuso sexual mientras estaba al cargo de una mujer enferma a la que cuidaba. Un día, el marido de la mujer llegó a casa en estado de ebriedad y trató de violar a la joven Laura. Sin embargo, la chica, a golpes, logró evadirse.

Situaciones difíciles

Otra situación que cuenta el libro de Ingalls pero que omite la serie corresponde a la faceta de «okupas» de la familia protagonista. Charles Ingalls, el padre de familia y al que en la serie da vida el malogrado Michael Landon, no era tan bueno como se aprecia en «La casa de la pradera», sino que era un hombre gruñón, con mal humor y mucho genio. Un mentiroso empedernido que tenía una habilidad especial para «okupar» viviendas y no pagar el alquiler. Así lo asegura también la ejecutiva Nancy Tystad Koupal, directora de South Dakota Historical Society Press, editorial encargada de publicar la novela.

«La vida de los colonos era difícil y la violencia formaba parte de la vida cotidiana. Los Ingalls no eran ricos. Tenían pocos recursos y no eran los dueños de sus casas. Además, en una ocasión, la familia tuvo que huir en plena noche, a hurtadillas, para evadirse de pagar el alquiler», aseguró Koupal al respecto hace cuatro años, cuando se publicó «Pioneer Girl: The Annontated Autobiography».

La joven narra sucesos de lo más maquiavélicos en la obra y que no tienen trascendencia alguna en la ficción. Por ejemplo, que uno de sus vecinos llenó su cuarto de queroseno para después, prenderle fuego y arrastrar a su mujer de los pelos por la estancia, mientras le chillaba, hasta que fue detenido por Charles Ingalls. Además, la ficción omite otros hechos como que la familia Ingalls abandonó la pradera en la que vivían por culpa de una plaga de langosta; o que Laura y su hermana Mary se divertían descuartizando a los cerdos con los que convivían.

La obra fue editada para su publicación por la escritora Pamela Smith Hill, biógrafa de Laura Ingalls y gran conocedora de su historia. Fue la hija de Laura, Rose, quien animó a la autora a plasmar sus memorias de una manera más autobiográfica en la novela, que Hill y Koupal terminaron de adaptar un siglo después para «reproducir lo más fielmente posible» la realidad de los colonos americanos en el Medio Oeste, como aclaró la última. «Queríamos explorar también su relación con Rose, que fue su editora en vida, y trabajar en las diferencias entre ficción y realidad. Laura –nacida en 1867– escribió sus memorias cuando tenía 60 años y claro, la memoria puede fallar», aclaró Koupal. De un modo u otro, lo cierto es que las imágenes de «La casa de la pradera» parecen no corresponderse, ni de lejos, con la realidad que se vivió en el momento en los Estados Unidos de la época.