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Por trece razones Por qué el suicidio de Hannah Baker no es apto para adolescentes

¿Deberían de estar los jóvenes acompañados por un adulto a la hora de ver la ficción de Netflix? Una experta resuelve las dudas a ABC Play

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«Por trece razones», la serie de Netflix producida por Selena Gómez, ha logrado, a través de la voz en off de Hannah Baker (Katherine Langford), colarse en las conversaciones de media España. A nivel mundial, la ficción sobre el suicidio adolescente es ya, de forma oficial, la más tuiteada de 2017, al sumar más de 11 millones de tuits desde el día de su estreno, el pasado 30 de marzo. Ni «The Walking Dead» y aquella esperada traca final han logrado superar a los impactantes trece motivos que tienen como colofón la imagen de una joven muerta en la bañera de su casa.

Al éxito de la ficción de Netflix se han sumado, cómo no, las críticas de quienes consideran que «Por trece razones» no es apta para el público al que se dirige. La ficción, que pretende concienciar sobre el peligro del bullying, ha encontrado en los padres a sus principales opositores al considerar que la trama no es del todo beneficiosa para sus hijos. ¿Realmente estábamos preparados para escuchar las trece cintas de Hannah?

Marta González de la Cámara, psicóloga de la Universidad de Navarra, considera que «Por trece razones» elabora un fiel retrato de algunas situaciones reales ligadas al acoso escolar, «como la presión social para beber o consumir sustancias, el cotilleo y la crítica hacia los compañeros o el dejarse influenciar por los rumores». Se perciben, asegura la experta, «bastantes aspectos psicológicos que suelen estar de fondo en las situaciones de acoso, como la falta de autoestima de algunos personajes, la inseguridad, el miedo a “qué dirán” y a “ser diferente” de los adolescentes, el “no será para tanto” y “son cosas de niños” de los adultos, etc». A pesar de ello, apunta la psicóloga, la ficción no duda a la hora de «teatralizar» determinadas situaciones en beneficio de la trama, lo que «desvirtúa» la realidad que «Por trece razones» pretende ofrecernos.

«En una temporada con trece episodios se han intentado abordar demasiados temas, y todos de una gran complejidad: suicidio adolescente, sexualidad, alcohol y consumo de sustancias, acoso físico, psicológico y sexual, mala actitud de los centros escolares, malas prácticas parentales… eso hace que todos los contenidos se mencionen y se pongan de manifiesto, pero ninguno en profundidad», destaca. Del mismo modo, de la Cámara resalta que el hecho de que «todos estos contenidos sean tratados como “razones” tan sólo aporta dramatismo y da muy mal enfoque al tema del suicidio que, generalmente, suele ir acompañado de una patología en la persona que intenta suicidarse».

Entonces, ¿Es «Por trece razones» un contenido apto para adolescentes? Para que lo sea, dice la experta, la serie «debe verse en un entorno controlado y seguro, en un espacio de reflexión, por ejemplo, en clase junto con un tutor de aula o con un orientador y en un contexto donde después del capítulo se comente qué ha pasado, cómo lo ha vivido cada uno, ver el punto de vista de Hannah Baker, el de sus amigos, familiares, etc., trabajar los pensamientos y sentimientos que han generado en los compañeros de clase y en uno mismo, plantear alternativas como “¿qué hubiese sucedido si…?” o “¿qué podría haber hecho su compañera en X situación?”», destaca.

¿Incita al suicidio?

Hace pocas semanas fueron varias las asociaciones que denunciaron que la serie producida por Selena Gómez podría lograr sobre los jóvenes un efecto contrario al buscado e incitar al suicidio adolesente. En opinión de la experta, «la serie gira en torno a una chica que ya se ha suicidado, lo que hace que cada capítulo se perciba con una gran desesperanza. Además, sólo trata las razones que aparentemente Hannah tenía para llegar a suicidarse, es decir, un continuo de situaciones y experiencias indeseables que la protagonista no logra afrontar de una forma mejor», advierte la experta. La psicóloga hace hincapié en el hecho de que la historia se narrada tan solo desde el punto de vista de su protagonista, lo que genera que «si se ve la serie de forma “pasiva” y sin hacer el ejercicio mental de reflexionar acerca de otras maneras de afrontar los acontecimientos (posibles alternativas, puntos de vista de las personas del entorno, etc.) pueda incitar al suicidio a personas que están pasando (o han pasado sin hacer una buena elaboración) por momentos de depresión o una situación de acoso».

De la Cámara es clara al afirmar que «Por trece razones» puede suponer un arma de doble filo. «En personas ajenas al acoso escolar que permanecen pasivas ante estas situaciones, el visionado de la serie con su correspondiente reflexión puede fomentar la concienciación y repercutir de forma positiva. Sin embargo, en personas que han sido o están siendo en este momento víctimas de abuso y acoso, la serie puede hacer muchísimo daño».

La televisión, reflexiona la psicóloga, «debería de concienciar más sobre el acoso escolar. Hay una tendencia a dar importancia al tema cuando ya ha ocurrido y a centrarse en las peores consecuencias del acoso». En opinión de la experta, son necesarios contenidos «donde el foco de atención esté en la prevención, la detección de las conductas más sutiles, la narración de la vivencia desde el punto de vista de los profesores, compañeros, familias, agresores y víctimas y sobre todo de contenido donde se muestren estrategias para afrontarlo de forma positiva», subraya.

Sea como sea, si algo ha conseguido «Por trece razones» ha sido calar fuertemente entre el público. «No todos los adolescentes son igual de reflexivos y, desde luego, probablemente no todos los espectadores lleguen a las mismas conclusiones. En este sentido, puede que no sea igual el mensaje que cale en un adolescente que ha sufrido acoso, que el que llegue al que ha acosado o que ha presenciado circunstancias de acoso y ha permanecido pasivo. Aunque el contenido de la serie haga reflexionar a los adolescentes, debemos prestar atención a qué contenido le llega a cada uno, qué pensamientos y sentimientos le genera y cómo lo interpreta», concluye.

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