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The Defenders

«The Defenders parece más una reunión de alcohólicos anónimos que una de superhéroes»

Marcos Ramírez ha creado esta ficción que une a las cuatro estrellas Marvel (Disney) de Netflix

«The Defenders»
«The Defenders» - NETFLIX
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«The Defenders» no es la película «Los Vengadores» adaptada a la pequeña pantalla. Aunque las similitudes son evidentes -no en vano detrás de Netflix está Marvel (Disney) y su mantra de interconectar los diferentes universos-, la nueva serie que se estrena el 18 de agosto en la plataforma trasciende el simple trabajo en grupo de cuatro «héroes» contra un villano común, la mafia conocida como «La mano». Opuestos en apariencia, la elección de los atípicos protagonistas no es nada casual. Detrás de cada uno de sus súper poderes hay conflictos morales totalmente humanos: todos son personas solitarias y torturadas, con oscuros secretos pero sin nadie con quien compartirlos, con buen corazón pero casi siempre con malos modos. «Parece más una reunión de alcohólicos anónimos que una serie de superhéroes», bromea el creador de la ficción, Marcos Ramírez, en una entrevista con ABC.

Netflix ya exploró las particularidades de cada uno de ellos con sus respectivas series individuales y ahora aborda sus dificultades para enfrentarse a un problema trivial para cualquier personaje dotado, como ellos, de habilidades especiales: cómo trabajar en equipo. Y la técnica para afrontarlo, aparentemente sencilla: establecer un enemigo común y obligarles a enfrentarlo juntos. «No hay ninguna forma de entender por qué Jessica y Danny Rand (Iron Fist) querrían estar en una misma habitación, así que utilizamos una consigna que se emplea en judo: “Usar el problema para resolver el problema”», cuenta Ramírez. «Es divertido porque nunca dirías que estos tipos con poderes tendrían problemas tan banales como los de compañeros de trabajo, pero sí», bromea Charlie Cox, Daredevil en la ficción. Precisamente, acostumbrados a ver al abogado ciego siempre tacaño en emociones a pesar de su perpetua pugna entre trabajo y deber, enternece verlo sufrir por amor. «No solo tiene que enfrentarse a la idea de que en lugar de muerta Elektra está viva, sino que comprender que ya no es la misma que antes. Es complicado y doloroso, pero cuando amas a alguien haces lo que sea por creer que es quien tú crees que es, aunque sepas que en realidad ya nunca volverá a serlo. Sin duda, Elektra es su mayor debilidad aquí», reconoce Cox.

Un villano más real

Ver cómo los protagonistas se quitan la capa para resolver sus carencias humanas no es el único reto que acomete «The Defenders». Sin desvirtuar películas de similar temática, la serie prefiere personificar el mal en alguien más vulnerable que un monstruo e igual de peligroso, pero más sutil. «Aquí el villano es una persona y es muy interesante ver cómo se enfrenta a personas con poderes haciendo cosas si cabe más potentes», aclara Ramírez. Y para ello, su as en la manga: Sigourney Weaver. Después de encarnar a la teniente Ripley y aplastar a los aliens, de dotar de ternura a su azulada doctora Grace Augustine en «Avatar» y de sobrevivir a una hija en «Un monstruo viene a verme», no dudaron en comprender que era la actriz ideal apara interpretar a un personaje tan «peligroso, sofisticado e inteligente» como misterioso.

Más que acción, la serie encierra moralina. Una forma visual para entender que por muy hostil que sea el adversario, la victoria se logra supliendo carencias y potenciando virtudes. O sea, unidos, aunque sea lo más difícil por improbable: «El verdadero enemigo son ellos mismos», sugiere el creador de «The Defenders», que sintetiza la esencia de la serie en una sencilla premisa: «Es más interesante ver a un superhéroe pelear contra otro superhéroe que contra un villano».