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El crimen de Jodi Arias

Sexo, mentiras y fotografías: El brutal crimen de Jodi Arias

DKISS emite una serie documental de tres episodios sobre un crimen que conmocionó a Estados Unidos

Travis Victor Alexander junto a Jodi Arias, su asesina
Travis Victor Alexander junto a Jodi Arias, su asesina - DKISS
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El 4 de junio de 2008 Travis Victor Alexander, estadounidense de 31 años, fue asesinado en su propia casa de Arizona a manos de Jodi Ann Arias, su expareja. Ahora DKISS emite una serie documental de tres episodios que cuenta cómo ocurrió este brutal asesinato del que todavía quedan muchas incógnitas por resolver. El juicio, celebrado en 2013, es uno de los más mediáticos que se recuerdan en Estados Unidos.

Travis y Jodi se conocieron dos años antes del crimen durante una convención de negocios en Las Vegas. En febrero de 2007 empezaron a salir, pero su relación se rompió poco después, durante el verano de ese mismo año. Entonces Travis empezó a salir con otras mujeres pero siguió en contacto con Jodi, con quien mantenía la amistad. De hecho, a comienzos de 2008 Travis le comunicó a su empresa que Jodi la acompañaría a un viaje de negocios a Cancún, pero unos meses más tarde decidió cambiar de compañera. Parece que esto enfadó a Jodi, y según el jurado fue en esos días cuando empezó a planificar su crimen.

Los tres días anteriores al crimen Jodi y Travis hablaron varias veces por teléfono, y en una de las ocasiones la llamada duró más de cuarenta minutos. Tras colgar el teléfono, pasadas las 5 de la madrugada, Arias salió de su casa en California, alquiló un coche y llenó el depósito para emprender un largo viaje rumbo a Arizona, donde vivía Travis, para cometer el crimen. El día 9 de junio, después de varios días sin saber nada de Travis, varios de sus amigos entraron en su casa para comprobar si le había pasado algo.

Seguramente no hayan logrado olvidar lo que vieron en aquella casa. Al entrar, se encontraron con un reguero de sangre por todo el pasillo que conducía hacia el baño, donde descubrieron el cadáver de su amigo en la ducha. El cuerpo mostraba veintisiete puñaladas en la espalda y en el torso y un disparo en la cabeza. Ya en la primera llamada de los amigos de Travis a la policía les hablaron de Jodi Arias, pues él les había dicho que su expareja le acosaba y le tenía vigilado. En el registro de la casa la policía encontró la cámara de la víctima dentro de la lavadora y pudieron recuperar algunas imágenes tomadas el día 4 a las 13:40 en las que se veía a Arias y Alexander en poses sexuales. La última fotografía de Travis vivo se la hizo su asesina a las 17:29 en la ducha.

El 9 de julio Jodi Arias fue formalmente acusada por un gran jurado de Arizona de homicidio en primer grado. Seis días después fue detenida en su casa de California y extraditada a Arizona para ser juzgada. Jodi Arias se declaró inocente y le dio a la policía versiones contradictorias de lo sucedido. En un primer momento negó haber estado en Arizona y dijo que llevaba más de un año sin ver a Travis; luego aseguró que a su expareja lo mataron dos ladrones y, tras dos años detenida, le dijo a la policía que había matado a Travis en defensa propia.

En los primeros días del juicio, el fiscal Juan Martínez solicitó pena de muerte para la acusada. Los defensores de Jodi, dos abogados de oficio, se aferraron al argumento de la defensa propia para salvar a su clienta de la pena capital. Jodi Arias compareció durante dieciocho días seguidos en los que habló de todo: de su tormentosa infancia, de la violencia de sus padres, de sus convicciones religiosas y de su vida sexual con Travis sin ahorrarse ningún detalle.

El 8 de mayo de 2013 Jodi Arias fue declarada culpable de homicidio en primer y sentenciada a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. En 2016 fue trasladada al complejo penitenciario estatal de Arizona, donde cumple condena en la unidad de máxima seguridad.