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Saif Ali Khan, el actor que rechazó herencia real para dedicarse a la interpretación

El intérprete dio el salto al panorama internacional con la primera producción propia hindu de Netflix, «Juegos sagrados»

Saif Ali Khan, en una imagen de archivo
Saif Ali Khan, en una imagen de archivo - ABC
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El hijo del jugador de críquet Mansoor Ali Khan Pataudi y la aclamada actriz Sharmila Tagore, Saif Ali Khan nació siendo el centro de atención de las cámaras. No solo creció en una de las familias más famosas de Bollywood, también cuenta con el título de heredero natural de las casas reales de Bhopal y Pataudi. Sin embargo, decidió dejar sus raíces «de lado» para dedicarse a la interpretación.

Saif Ali Khan se posicionó como estrella de Bollywood hace ya más de 25 años, gracias a actuaciones en comedias románticas como «Hum Saath-Saath Hain» o en dramas criminales como «Omkara». Pero el proyecto con el que dio el salto mundial fue «Juegos sagrados», la primera producción original de Netflix en Inida. La ficción, estrenada el pasado mes de julio, ha sido muy aclamada por la crítica e incluso ha llegado a compararse con «Narcos».

«No me considero un príncipe. No quiero ser un nabab. Me considero un actor de cine. Los príncipes en la India ya no son reconocidos por el gobierno, y así es como debería ser. Somos una democracia, y preferiría ser una estrella de cine. Sinceramente, tiene ventajas similares», asegura en una entrevista con la «CNN».

El actor está centrado en el futuro y en su por venir, lejos del cine internacional. «Si realmente quisiera una carrera internacional, probablemente estaría viviendo en Los Ángeles y no en Bombay. Aquí la industria cinematográfica sigue creciendo y podríamos ser arquitectos en nuestra propia nación. Ser parte de una cultura que se está desarrollando conlleva un significado muy especial y estoy muy contento de hacerlo», añade.

Sin embargo, su condición como icono de Bollywood le ha hecho dar de lado a la vida que anteriormente llevaba. «A veces no recuerdo exactamente el tipo de persona que era en el pasado. Ciertamente era un niño travieso, y creo que supe arreglármelas. Hubo un tiempo en la adolescencia en que fui un poco rebelde, impredecible, pero salió todo bastante bien. Me siento más sabio ahora. Estoy en un momento en el que me siento a gusto y en paz. No sé cuánto durará», dice.