ES NOTICIA EN ABC
La línea invisible

Radiografía del instante en el que comenzó la pesadilla de ETA

Mariano Barroso dirige a Antonio de la Torre y Àlex Monner, entre otros, en la nueva serie de Movistar+ sobre el germen de la banda terrorista

Álex Monner es Txabi Etxebarriieta
Álex Monner es Txabi Etxebarriieta - ovistar+
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

El 7 de junio de 1968, el guardia civil gallego José Antonio Pardines estaba regulando el tráfico de la Nacional 1 en una zona de obras cercana a Aduna (Guipúzcoa). Durante un control rutinario, dio el alto a un Seat 850 coupé en el que iban el líder etarra Txabi Etxebarrieta y su compañero Iñaki Saraskaeta y les pidió la documentación. Fue su último servicio. El primero sacó una pistola y le disparó a quemarropa. Fue el primer asesinado de la banda terrorista. Pocas horas después, el propio Etxebarrieta murió en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. En venganza, los terroristas pusieron en su punto de mira al inspector jefe de la Brigada Político-Social de San Sebastián, Melitón Manzanas, cuya vida también segaron. El comienzo de unos años negros en la historia del País Vasco es también el final de «La línea invisible», la nueva serie de Movistar+, que ha confiado en la pericia de Mariano Barroso para contar el germen de ETA.

«Hay muchos vacíos en nuestra historia reciente, situaciones que no conocemos y explican muchas de la actualidad. Hay gente vasca que no conoce cuándo empezó esta pesadilla, en qué momento se torció todo. Esta es la tragedia de un pueblo incapaz de encontrarse», reflexiona Barroso, que insiste en que la política es solo «un telón de fondo» en una historia donde las emociones están en primer término. De hecho, antes de hacer la serie, que se estrenará en 2020, los productores se reunieron con las asociaciones de víctimas para subrayar su intención de «huir de posicionamientos», cuenta Rafael Portela. «Queríamos indagar en ese proceso mental que lleva a alguien a matar, a perder la empatía. ¿Cómo puede pasar?», insiste.

«No me vería capaz de hacer ninguna historia que transcurriera cuando explota el conflicto. Esta serie termina cuando la realidad se pone cruda. Cuando empiezan las muertes no hay material de ficción posible», subraya el cineasta, también presidente de la Academia, que firma el guión de esta miniserie de seis episodios, grabada en el País Vasco, coescrita con Michel Gaztambide y Alejandro Hernández.

Uno de los personajes clave en el San Sebastián de los sesenta es el inspector Melitón Manzanas, al que da vida Antonio de la Torre. «Sería un error mayúsculo hacer un acercamiento de un solo color al personaje, aquí veremos un hombre con muchas aristas», añade el actor mientras se quita las prótesis que lleva en la nariz para parecerse más al verdadero Manzanas. «Yo soy andaluz, y mi punto de vista está claramente desde el lugar de las víctimas. Pero el mapa político-social de Euskadi es muy poliédrico», plantea.

Política tabú

Frente a Melitón Manzanas estaba Txabi Etxebarrieta, líder de la banda, «un tipo que pasa de la universidad a la política dura», cuenta el catalán Àlex Monner, encargado de darle vida en «La línea invisible». «Mi madre es de Azpeitia, y tengo un recuerdo horrible de ETA. Mis abuelos no quieren hablar de esto, nunca han hablado de política en casa», subraya el actor, que se mudó tres semanas con ellos para preparar el personaje. «Cuando les conté que iba a hacer la serie me dijeron: “Qué bien que grabes en el País Vasco, aunque va a ser fuerte verte hacer de etarra...”», recuerda Monner, que gracias a «La línea invisible» ha reflexionado e investigado un pasado demasiado lejano para él. Lo mismo le ha ocurrido a Patrick Criado y Anna del Castillo, que interpretan a miembros ficticios de esa primera ETA.

El terrorismo, por otro lado, es un asunto que la televisión española, hasta ahora, había sorteado. «Supongo que a veces es cuestión de tiempo. Tras diez años de paz, la gente entiende que llega el momento de hablar de ciertas cosas, pero es que el miedo paraliza mucho», admite De la Torre. «Y en esta serie todos los personajes tienen miedo», zanja.