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Las peores series que esconde el catálogo de Netflix

Personajes sin carisma y desaprovechados, poco esfuerzo en la producción y unos argumentos en los que el ingenoio y el humor brilla por su ausencia... pese a ser comedias. El extenso catálogo de Netflix esconde horrores... huye si puedes

Kathy Bates en la serie de Netflix «Descolocados», ya cancelada
Kathy Bates en la serie de Netflix «Descolocados», ya cancelada
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Tener un catálogo tan extenso como Netflix es el paraíso de los seriéfilos, pero también una tortura para aquellos a los que no les sirve cualquier cosa. Gran parte de los usuarios de la plataforma de streaming busca, qué menos ya que paga una suscripción mensual, contenidos de calidad o al menos con cierta originalidad, pero la compañía de Reed Hastings prioriza la cantidad a la calidad del producto, lo que provoca que aparezcan series que son un suplicio, cuyo visionado duele a los ojos e incluso es un atentado contra la inteligencia, con guiones pobres y manidos.

Si no quieres caer en el tedio y prefieres afinar la puntería para descubrir una buena serie en Netflix, que las hay también a puñados, estas son las ficciones de su catálogo que debes evitar a toda costa.

«Descolocados»

Esta serie merece estar en una lista como esta no solo por hacer algo similar a lo que «Weeds» hizo hace casi quince años, sino porque debería ser un delito diseñar un personaje de este poco calado para una gran actriz como Kathy Bates. Tan solo por desaprovechar el talento de Oscar de una intérprete que le rompió los tobillos con un martillo a James Caan en una de las escenas más desagradables que se recuerdan en el cine («Misery»), de esas que da apuro mirar, debería estar penado.

Falta coherencia y falta humor en una serie repleta de tópicos, en la que sus personajes parecen estar, realmente, todo el día colocados. Y lo peor es que detrás de «Descolocados» está Chuck Lorre, que puso su talento al servicio de la CBS para una de las mejores sitcoms que se recuerdan, «The Big Bang Theory», y también una de las más recientes, «El método Kominsky».

«Real Rob»

Soportar las películas de Rob Schneider, comedias muchas veces absurdas y por tanto incomprensiblemente divertidas, es una cosa, comprensible por la a veces necesaria ligereza. Aguantar una serie dirigida por el propio actor, que rompe la barrera entre ficción y realidad para protagonizar un reality show sobre su vida era, a todas luces, innecesario.

La ficción, presente en el catálogo de Netflix, parece una burda copia de «Life's too short», una sitcom creada por el cómica Ricky Gervais («After Life», «Extras») y Stephen Merchant a partir de una idea de Warwick Davis («Willow»), que protagoniza la serie. Eso sí, «Real Rob», que sigue los altibajos en la carrera profesional y la vida familiar del actor de míticas comedias como «Este cuerpo no es el mío», lo hace con bastante menos gracia e ingenio. Como todo el humor, habrá que comulgar con su estilo.

«Haters Back Off»

Serie rara donde las haya. Los ocho capítulos de «Haters Back Off» pretenden dar una vuelta de tuerca a la cotidianeidad, pero se pasan de frenada. Al final, lo más original que tiene la ficción creada por Colleen Ballinger es, precisamente, que es una serie original de Netflix.

«Haters Back Off» narra la excéntrica vida familiar de Miranda Sings, una estrella emergente sin ningún talento e increíblemente confiada en sí misma que fracasa continuamente, en parte por su creencia de que nació siendo famosa pero la gente aún no lo sabe. El problema, como reseñaron en «Variety», además de la falta de profundidad es que «la serie está demasiado obcecada tratando de ser brutalmente divertida con un material que era fresco hace doce años».

«Between»

No es la primera serie de Netflix, de hecho abundan en su catálogo, con una temática de distopía, de futuro apocalíptico. Creada por Michael McGowan, «Between» retrata el caos en un pueblo en el que, tras una misteriosa enfermedad que mata a los mayores de 21 años, los supervivientes deben valerse por sí mismos cuando el gobierno impone una cuarentena.

La producción, además de algo desfasada, no da la talla de lo que se espera de una serie de Netflix. No debieron confiar mucho en la serie desde la plataforma de streaming, que acometió nuevos proyectos similares, también ficciones originales, para enterrar esta serie, una especie de telenovela mal que espanta con solo mirar.

«Insatiable»

En «Insatiable», Netflix utiliza una fórmula manida, de esas que a veces se consumen con el piloto automático pero que, a la mínima, caen por su propio peso. En esta ficción, una adolescente que ha sufrido acoso encuentra en los concursos de belleza un modo de vengarse, con la ayuda de un desacreditado pero muy entregado coach.

Para «Variety», la serie más rara de lo que anunciaban «y, en muchos casos, bastante peor», mientras que «The Hollywood Reporter», en su crítica de la comedia de Netflix destacó que el menor de los problemas de «Insatiable» era preocuparse por la controversia que la rodeó. Vamos, que de buena no tiene un pelo.