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Niccolò Ammaniti: «Facebook nos deja muy poco tiempo para estar solos y tener fe»

El premiado escritor presenta su primera serie, «El milagro», gran apuesta de Sky, que la estrena el día 22

Guido Caprino da vida al primer ministro italiano, que duda si hacer público el descubrimiento de una Virgen que llora un flujo incesante de sangre
Guido Caprino da vida al primer ministro italiano, que duda si hacer público el descubrimiento de una Virgen que llora un flujo incesante de sangre - Sky
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Niccolò Ammaniti es una gran figura en Italia. Ganador del premio literario más prestigioso (Strega), ha adaptado algunas de sus novelas con Bernardo Bertolucci y Gabriele Salvatores. Ahora se ha lanzado a dirigir «El milagro», cuya premisa es apasionante: en una Italia que vota su salida de Europa, aparece una Virgen que llora sangre.

La miniserie, de ocho capítulos, vivió uno de los mayores éxitos de la plataforma Sky en Italia y ha conseguido en Francia audiencias casi insólitas en un canal como Arte. Para promocionar su llegada a España, el martes 22 (los ocho episodios estarán disponibles en Sky TV desde ese día), Ammaniti y la actriz Elena Lietti pasaron por Madrid. TVE se une a la fiesta y programa este sábado en La 2 (22.00) una de sus películas, «Locas de alegría».

Una Italia en tinieblas

En visitas anteriores, por la promoción de alguna novela, el autor parecía más optimista. La Italia que retrata hoy no es una tierra bañada por la luz del Mediterráneo. «Creo que es un eufemismo decir que es un país luminoso en este momento», explica. «Vemos enfrentamientos de la gente contra la gente. Se forman facciones, nos insultamos y nos alegramos del dolor ajeno. Es un momento complicado. Espero que pase, porque nunca el invierno y las tinieblas han avanzado tanto hacia Italia como ahora».

De sus compatriotas no guarda mejor opinión ni espera respuesta de dos estamentos que podrían sentirse aludidos: «La clase política solo está interesada en promocionarse a sí misma y hacerse selfis. Por tanto, no tienen tiempo de ver “El milagro”. Y los curas tienen miedo de decir cualquier cosa».

Niccolò Ammaniti parece abrumado por la pérdida de fe, no solo religiosa, de la sociedad actual: «Compartir continuamente ideas y contenidos nos aleja de la experiencia individual. Solo en la comparación con los demás percibimos lo que somos. Esto va en contra de una relación íntima y de soledad, que es lo que marca la fe. No quiero decir que Facebook vaya en contra de la fe, pero desde luego nos deja muy poco tiempo para estar solos con nosotros mismos y para tener fe». Él, por su parte, solo cree «en el milagro de la voluntad».

Cuando habla de Elena Lietti (que da vida a la díscola mujer del primer ministro) se le ilumina por fin la mirada. «Fue un flechazo. Tiene una elegancia natural, un punto snob y, sobre todo, puede ser muy sexi», confiesa. Ella corresponde al piropo, asombrada del «desapego» del autor a la hora de modificar su propio texto.

Lietti se lo ha pasado en grande con un personaje tan «inapropiado e instintivo». También cree que la serie no es un reflejo de Italia, «sino de la pérdida universal de parámetros». Agradece, por último, que el formato por capítulos permita remontar el vuelo: «El público en Italia me odiaba después del primer episodio. Me gané el cariño poco a poco, porque el viaje de mi personaje estaba enmarañado e incluye una fase de honesta antipatía».

Por si acaso, ella se desmarca y asegura que no se parece nada a Sole Pietromarchi. «Gracias a Dios, no soy igual. Es muy liberador en ciertos sentidos, pero tiene una inquietud y una oscuridad dentro que no comparto».

P - ¿Es más difícil cuando el personaje sí se parece?

R - Cada actor contestaría de una manera diferente. Existen los que hacen de su personalidad su personaje y les cuesta cambiar y alejarse. Son trabajos interesantes también. A mí me gusta cambiar siempre y alejarme mucho.

P - ¿Para esconder algo?

R - Sí, seguramente.

P - ¿No se gusta?

R - Era una broma, pero mi psicóloga contestaría que es justo por eso. Por eso no la tengo. A lo mejor esa es la razón, pero en realidad el trabajo del actor es diferente de esconderse. Es exponerse, abrirse...