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Netflix sube sus precios hasta un 14%: así te afectan las nuevas tarifas

La compañía de Reed Hastings no ha cosechado buenos resultados económicos en los últimos meses

Imagen promocional de La Casa de Papel
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El pasado mes de junio Netflix anunció que incrementaría sus tarifas en España. La suscripción a la plataforma de streaming aumentará entre un 9% y un 14% en función del plan elegido, una subida que ya no afecta solo a nuevos usuarios sino también a clientes ya registrados por lo que, si usted ya dispone de Netflix, es probable que reciba una carta alertándole de la nueva cifra. El incremento, tal y como ha anunciado la compañía, tendrá efecto en 30 días desde su notificación, que la multinacional ya ha enviado a algunos usuarios: «En Netflix nos seguimos esforzando para que dispongas de más series y películas con las que disfrutar», dice la multinacional para justificar el nuevo coste.

A partir de ahora, el Plan Estándar de Netflix (que nos permite la visualización de contenido desde dos pantallas simultáneamente) pasa de 10,99 euros a 11,99 euros y el Plan Premium (que ofrece el servicio en hasta cuatro dispositivos a la vez) aumenta de 13,99 euros a 15,99 euros al mes. La única tarifa que no cambia, de momento, es la Básica, que se mantiene en 7.99 euros. «Ajustamos los precios ocasionalmente en la medida en que implementamos mejoras en el servicio y seguimos invirtiendo en series y películas. En 2019, contaremos con 17 nuevas producciones españolas originales como 'Alta Mar', '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', (ambas ya en Netflix), 'La Casa de Papel parte 3' o 'Las Chicas del Cable' temporada 4. El plan Básico se mantiene, asegurándonos de que el mayor número de personas continúa disfrutando de nuestro contenido».

Malos resultados económicos

A tenor de su estrategia, parece claro que Netflix necesita continuar subiendo sus precios para amortiguar su ingente gasto en producción propia. Este verano, la empresa anunció unos beneficios de 614,7 millones de dólares en lo que va de año, un 8,8% menos que en el mismo periodo de 2018. La cifra, sustancialmente menor de lo que esperaban en la compañía de Los Gatos (California) puede achacarse, entre otros factores, a la merma de clientes en los últimos tiempos: por primera vez en ocho años Netflix ha perdido suscriptores en su país de origen, sumando 2,7 nuevas altas entre abril y junio, la mitad de lo obtenido en 2018.

La caída de Netflix un 12% en bolsa ha sido, además, una inconfundible llamada de alerta para que la empresa valore si su política de gasto está siendo acertada. La presencia de nuevos actores en el negocio del streaming y la lucha por atesorar el contenido propio de mejor calidad está haciendo mella en Netflix, que ha asumido una estrategia ambiciosa de producción original que, sin embargo, no se está viendo compensada en cuanto a incremento de usuarios. Es notable, por citar un par de ejemplos, el esfuerzo de gasto realizado en producciones como «Stranger Things» o «La casa de papel», ambas recientemente estrenadas con gran éxito de visualizaciones.

Esta semana, sin embargo, la compañía anunció por sorpresa la cancelación de la que otrora fuera su gran apuesta en el ámbito de la ciencia ficción: «The OA», que ya se suma a una lista de fracasos en la que están también «Gypsy» o «Sense8», esta última suprimida por su elevado coste a pesar de las quejas de los fans. Ya lo avisó en junio Ted Sarandos, director de contenidos de Netflix, cuando afirmó que la empresa tendría que ser más cuidadosa en el gasto y obtener un mejor rendimiento con sus producciones.

La inversión en talento, a juzgar por los fichajes de Netflix, es sin duda una de las piezas clave en la encarnizada lucha por los suscriptores que la marca encabeza desde hace tiempo: Shonda Rhimes («Scandal», «Anatomía de Grey», «Cómo defender a un asesino») y Ryan Murphy («American Horror Story», «Feud») demuestran, de hecho, el interés de Netflix en el buen contenido, algo que refrenda también el fichaje de Zack Snyder para desarrollar una ambiciosa serie de anime en la plataforma así como el regreso de David Letterman con «No necesitan presentación».

Competencia

La competencia no ha quedado rezagada. Consciente de la carrera de Netflix por acumular suscriptores, HBO y Amazon comienzan a ser dignos competidores de la compañía en lo que se refiere al mercado español. «Chernobyl», «Years & Years», «Big Little Lies», «El cuento de la criada» y «Euphoria» han llevado a muchos indecisos al lado de HBO, a la que más de uno veía perdida sin «Juego de Tronos». Su próxima gran apuesta es «Watchmen», la serie basada en el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons producida por Damon Lindelof («The Leftovers», «Perdidos»).

Amazon también está esperando su turno. Precisamente en julio la compañía de Jeff Bezos presentó en Madrid las que serían sus grandes apuestas para España y entre las que destacan «El Cid» y «La templanza». Tal y como aseguró a ABC Georgia Brown, directora de contenidos de Prime Video para Europa, Amazon no quiere cantidad, sino calidad. La serie de «El señor de los anillos», para la que la compañía está poniendo toda la carne en el asador, podría suponer otra de las grandes estocadas a Netflix el año que viene. Todo esto, sin mencionar Disney+, que el 12 de noviembre desembarca en EE.UU. aunando lo mejor de la centenaria factoría con Fox, Píxar, LucasFilm y Marvel, entre otros, y que se da por hecho entrará con fuerza en el ambicioso mercado audiovisual.

Netflix incrementa sustancialmente sus gastos mientras pierde ingresos. La ralentización en la cifra de nuevos abonados y la inversión desorbitada en generación de contenido y fichajes estelares han llevado a la compañía a abrir nuevas ventanas de negocio e incrementar sus precios. En India, por ejemplo, la multinacional ya prueba una nueva cuota para visionar contenido exclusivamente en el móvil por 2,59 euros. También el emplazamiento publicitario está generando beneficios. En «La Casa de Papel», sin ir más lejos, marcas como Cola-Cao o Estrella Galicia habrían ayudado a la compañía a financiar el que, a todas luces, ya es el robo más famoso de la televisión.

Poca transparencia

La comunicación no es, precisamente, uno de los puntos fuertes de Netflix. La compañía proporciona información con cuentagotas y resulta prácticamente imposible acceder a datos de visualizaciones para determinar el éxito o fracaso de sus producciones. La semana pasada, por ejemplo, la plataforma proporcionó el excelente resultado cosechado por «La casa de papel»: 34 millones de personas visionaron la serie en sus primeras dos semanas convirtiendo a la ficción de Álex Pina en la serie no inglesa de más audiencia. Pocos datos, sin embargo, de otras producciones como «Alta Mar», producida por Bambú y cuyos resultados siguen sin publicarse a pesar de haber sido solicitados por este diario.