Es Noticia

Netflix El cruel asesinato de Sam Cooke, el rey del soul al que mataron en un sórdido hotel

Netflix estrena «ReMastered: Los dos asesinatos de Sam Cooke», el cantante al que mataron misteriosamente en un sórdido motel. Etta James contó en su autobiografía que al despedir al artista en el ataúd, pudo ver las marcas de una paliza, con la cabeza casi separada del cuerpo y profundas cicatrices

Netflix emite «ReMastered: Los dos asesinatos de Sam Cooke»
Netflix emite «ReMastered: Los dos asesinatos de Sam Cooke»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

John Lennon ni siquiera pudo entrar en casa aquel 8 de diciembre de 1980. Cuando volvía del estudio de grabación de Record Plant junto a su esposa Yoko Ono, Mark David Chapman se interpuso entre su limusina y el edificio Dakota. Cinco balas de punta hueca frenaron su meteórica carrera musical, convirtiendo en una leyenda a aquel hippy de gafas redondas que pedía la paz cantando al mundo «Imagine».

En su casa sí fue asesinado el músico reggaePeter Tosh. El tiroteo de un desconocido, a quien las conjuras relacionan con la CIA, le dejó para siempre a la sombra de Bob Marley, con quien coincidió en The Wailers.

La parca se llevó a Marvin Gaye con una escopeta y el rostro de su padre, cuando tras una disputa entre ambos en casa del progenitor, le quitó el trono al «Príncipe de la Motown».

Porque el rey –con perdón de Otis Redding– fue desde el principio Sam Cooke, pionero del soul y una de las grandes influencias del rhythm and blues, hasta que el plomo lo dejó tieso en la habitación de un sórdido motel de Los Ángeles.

Paradójicamente, fue una mujer con el apellido de su pupila más sagaz, Bertha Franklin, quien a las puertas de su hotel decidió tomarla con su afamado huésped. Cooke era negro y ella dijo haberle disparado en defensa propia, después de que el cantante intentara atacarla semidesnudo. Después aseguró que había violado a una joven. La supuesta cantante Lisa Boyer, que acompañaba al artista en la habitación de tres dólares, denunció que Cooke quería abusar de ella. El cadáver del rey del soul apareció con señales de violencia, pero no hubo ni rastro de los 3.000 dólares que llevaba consigo. Pese a las contradicciones, el caso se selló en apenas 15 minutos como homicidio justificado, y la voz de Sam Cooke ya nunca más sonó en directo. Lisa fue a dar con los años al fondo de una prisión por matar de un tiro a su amante. Bertha, que en el momento del crimen tenía registrado un revólver de calibre 32 y no el del 22 que disparó al cantante, fue misteriosamente asesinada.

Se dijo que un tiro certero, propio de un profesional, impropio de una supuestamente asustada dueña de un hotel a la que iban a agredir, había sido la causa de la muerte del artista. Pero, años después, Etta James escribió en su autobiografía «Rabia por sobrevivir» que pudo se notaban las marcas de una paliza cuando lo despidió en el ataúd. La cabeza, cuenta, casi estaba separada del resto del cuerpo y tenía profundas cicatrices en la cabeza..

En plena vorágine por desempolvar del cajón del olvido traumáticas muertes, Netflix le dedica al asesinato de Sam Cooke un apartado propio con «ReMastered: Los dos asesinatos de Sam Cooke», que se estrena este 8 de febrero.

Su caso, como tantos otros, sigue rodeado de misterio.

«La progresiva desaparición de los músicos me parece un auténtica mierda. Perdón por la expresión, pero estoy totalmente en contra de la finitud de la vida», decía en una entrevista de 2016 Andrés Calamaro, extenuado de tantas desapariciones. Pero nunca cesan.

Como recordó Gabriel Albiac en su columna «Habitaciones de hotel», «si la intensidad poética del rock and roll no tiene equivalente para nosotros, es por eso: nadie le regateó el tributo de la muerte joven. Porque "el rock and roll", decía Lennon acerca de aquel joven garajista de vida perra que llevó su nombre en el Liverpool de los cincuenta, "el rock and roll era lo real; el resto, una pesadilla"».