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La difícil vida de una estrella infantil: las desgracias del grupo de niños Parchís

Vestían de los colores de las fichas del juego de mesa, actuaron en la comunión de Borja Thyssen y alguno hasta cantaba mientras hacía el pino. Con el paso del tiempo, unos decidieron enterrar su pasado como estrellas infantiles y se dedicaron a la medicina, pero uno de ellos tuvo menos fortuna y sufrió un accidente que le costó un brazo y una grave depresión

Los miembros del grupo de música infantil Parchís, que tendrán documental en Netflix
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Vestidos con los colores de las fichas del Parchís, llegaron a cantar en la comunión de Borja Thyssen, grabaron varias películas y murieron de éxito. Sobrevivieron a la quiebra de la discográfica Belter, pero la edad y la proyección de los integrantes convirtió al grupo en un ir y venir de desconocidos, llegando a cambiar las canciones e incluso los colores de los miembros. Han pasado cuatro décadas desde que Yolanda, David, Tino, Gemma y Frank desearon un «Cumpleaños feliz»con el grupo de música Parchís. Eran tan solo unos niños cuando les sobrevino un éxito inédito en plena infancia. Una fama inmediata que marcó sus vidas, no siempre para bien.

Parchís fue el grupo de música más popular de toda España entre 1979 y 1985. Convertidos en un fenómeno, su éxito se tradujo en ventas millonarias de discos, giras internacionales, películas y unas canciones que todavía hoy siguen enganchando a las nuevas generaciones. Pero, ¿cómo lo experimentaron desde dentro sus protagonistas? ¿Cómo vivieron el paso de la niñez a la adolescencia y a la vida adulta? ¿Fue Parchís una oportunidad para desarrollarse personal y profesionalmente o una carga que les acompañaría para siempre? «Parchís: El documental», que Netflix estrena el próximo 10 de julio, busca las respuestas desde el testimonio directo de sus componentes.

El desgaste empezó a hacer mella en el grupo, que vio cómo sus miembros lo abandonaban. El disco que sacaron en 1984 no tuvo el éxito de los anteriores y la discográfica barcelonesa emprendió una serie de malas decisiones para hacer frente a la crisis que atravesaba. La quiebra final de Belter terminó por hundir a Parchís, que pese a resistir con regresos esporádicos y nuevos miembros, apenas era una sombra de lo que en su día fue.

Con el paso del tiempo, los integrantes de Parchís enterraron en el baúl de los recuerdos su pasado como estrellas infantiles, y casi ninguno se dedicó al mundo del espectáculo. El peor parado tras abandonar la banda fue su líder. Tino, la ficha roja desde los comienzos de Parchís, superó a los doce años el casting para formar parte del grupo gracias a su habilidad para cantar mientras hacía el pino. En 1983, al cumplir los 16 años, decide dar un giro a su carrera. Deja el grupo y prueba suerte en solitario, porque, según él, «era un poco raro ver a un chaval de 16 años cantando "Pajaritos a volar"». Después de asistir al servicio militar obligatorio e intentar reinventarse en otro ámbito laboral, sufrió una desgracia que le hundió en una difícil depresión.

Fue en a finales de los años noventa cuando sufrió un accidente que a punto estuvo de costarle la vida. Volvía a su casa de una reunión de trabajo en Murcia cuando su coche se metió en el carril contrario y chocó contra otro vehículo al intentar no atropellar a un peatón que cruzaba en rojo. Perdió el brazo izquierdo en el accidente, y tuvo que hacer frente a una depresión que superó gracias a su mujer y sus excompañeros del grupo Parchís.