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«La música puede hacer que odies o quieras a un personaje»

Manel Santisteban e Iván Martínez Lacámara, compositores de «Vis a vis» y «La casa de papel», cuentan cómo se escribe la banda sonora de una serie

Manel Santisteban (izquierda) e Iván Martínez Lamarca, en el estudio del primero
Manel Santisteban (izquierda) e Iván Martínez Lamarca, en el estudio del primero - Maya Balanyá
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Acaban de estrenar la cuarta temporada de «Vis a vis» en Fox, en enero vivirán la emoción de ver zarpar «El embarcadero» de Movistar+ y preparan el regreso de «La casa de papel» a Netflix. El Emmy de este último título también pertenece a Manel Santisteban e Iván Martínez Lacámara, músicos de profesión, que cuentan para ABC cómo se escribe la banda sonora de historias tan diferentes. Hace unas semanas, ellos mismos acariciaron el premio europeo Camille Award, que se llevó «The Crown», un rival con el que sabían que no podían competir. «Somos David contra Goliat», explicaron antes de que se conociera el fallo, porque no es lo mismo el trabajo de dos personas que el de más de veinte.

En el estudio de Manel Santisteban se respira tranquilidad, aunque es fácil imaginar que no siempre es así, porque por allí pasan a menudo músicos, cantantes –Mala Rodríguez acaba de grabar la nueva versión de la cabecera de «Vis a vis»– y actores. El compositor madrileño enseña fotos de visitantes ilustres, incluido alguno tan sorprendente como David Hasselhoff.

Iván y Manel suelen trabajar por separado (unidos por la tecnología), pero hoy el primero también está en el estudio. La pareja ha compuesto la música de cientos de capítulos de televisión y un puñado de películas a lo largo de 15 años juntos. «Son más de 6.000 músicas», precisan. En otros países no es tan infrecuente que la partitura de una obra se escriba a cuatro manos. Citan a Rupert Gregson-Williams y Lorne Balfe, justo los que les quitaron el premio con «The Crown».

Trabajo invisible

Los guionistas han empezado a lograr una pequeña parte del reconocimiento que merecen en la industria, pero los músicos son aún más ignorados. Manel entra en la Wikipedia para comprobar el nombre del autor de una banda sonora y encuentra de todo, pero no eso: «Están todos los datos, dirección, actores, distribución, fotografía... pero no el músico. Esta es la realidad de la vida. No importamos nada a nadie». «Solo aparece el músico que ha editado la entrada», apostilla Iván, quien añade que «en las ediciones en DVD de las series, desde hace tres o cuatro años no aparece el músico». «No hay más que ver cómo está la SGAE. Es un reflejo de cómo nos han machacado», opina Santisteban.

Salvar una mala serie

Todo ello, pese a que su trabajo también es esencial. ¿Tanto como para salvar una serie? «Yo pienso que sí, en televisión sobre todo», responde Martínez. «Yo creo que una mala serie no la salva nadie», replica Santisteban. «Pero una mala secuencia, sí», opina el primero. «En cambio, una mala música la hunde». ¿Algún ejemplo?«Tú quieres que nos echen de todos lados».

Otra de las virtudes de una banda sonora de calidad es que «te puede cambiar la perspectiva con la que ves un personaje». «Está lo que dice y lo que hace, pero la música te da un mensaje subliminal por detrás», explica Manel. «Como mínimo refuerza», dice su compañero. «Ese es el juego de la música audiovisual. Podemos hacer que quieras o que odies a un personaje». «Incluso te podemos engañar, porque también se puede manipular, manejar las emociones. Solo con los violines en una secuencia de amor ya te cae la lágrima», agrega Iván, que relata que no son los únicos que moldean sensibilidades con ayuda del pentagrama. «Uno de los directores de “El embarcadero” nos contaba que pone música a los actores para conseguir un estado de ánimo antes de las grabaciones. No lo había escuchado nunca, pero es buena idea, sobre todo si está bien elegida».

Una última muestra de lo poco valorados que están los músicos audiovisuales es el porcentaje del presupuesto de una producción que suele dedicarse a su apartado, apenas un 0,5%. «Es vergonzoso», salta Santisteban. «Esa es la importancia que tiene la música, que te puede hundir una película».

La temida comedia

Hay un género, sin embargo, en el que los instrumentos musicales lo tienen más difícil para conseguir su objetivo. El compositor se puede poner tierno, épico e incluso predisponer al miedo, pero ¿cómo se puede ayudar en una comedia? «Has dado en el clavo. Cuando nos ofrecen una comedia, decimos: ojalá no salga. No queremos hacerla», dice Santisteban, solo medio en broma. «Es muy difícil que no subraye hasta el histrionismo», explica Martínez. «O te pasas de tono o no llegas. El humor es lo peor, lo más difícil de hacer de todo», concluyen.

Las soluciones escasean: «Los americanos tiran del blues, del jazz... Eso o como en “Friends”, con el rollo guitarra», afirma Manel, aunque su colega recuerda la excepción de «los famosos pizzicatos de “Mujeres desesperadas”, que funcionaban muy bien, aunque luego los empezó a usar todo el mundo».

Todos los palos

Entre lo bueno de su trabajo, que también es abundante, Iván y Manel destacan la importancia de saber adaptarse a todos los géneros. «Soy un todo terreno», afirma este último. «No renuncio a nada. Si hay que hacer un bolero o una salsa, se hace. Me tiro a todos los charcos. He escuchado música toda mi vida y he tocado todos los palos». «En una serie lo bueno es que tienes que estar a todo. A mí me encanta. Quizá por eso trabajamos mucho», aporta Martínez Lacámara.

Desde los tiempos de «Periodistas», no les ha faltado trabajo. Hasta las cortinillas de la RTL belga fueron suyas hace años. Y luego está la sensación de que, pese a su invisibilidad, su trabajo es importante: «Yo creo que en la música de cine es donde estarían ahora los compositores clásicos. Mozart se dedicaría al cine, sin dudarlo», declara Manel Santisteban.