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El Método Kominsky Alan Arkin: «Yo no me siento viejo, es mi cuerpo el que envejece»

El actor protagoniza «El método Kominsky», la última revelación de Netflix

«El método Kominsky»
«El método Kominsky» - NETFLIX
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Chuck Lorre («Dos hombres y medio», «The Big Bang Theory»), que domina como pocos el arte de la comedia televisiva, ha logrado enganchar a millones de personas en todo el mundo con las desventuras y achaques de dos viejos y ancianos amigos, Sandy y Norman (Michael Douglas y Alan Arkin) en «El método Kominsky», la comedia revelación del año. La serie producida por Netflix, nominada a tres Globos de Oro, es un mano a mano entre dos grandes intérpretes que explora el envejecimiento. Douglas da vida a Sandy Kominsky, un actor con mejor pasado que presente que trabaja como profesor de interpretación en su propia academia, siempre con la ayuda de Norman (Arkin), su mejor amigo y agente.

Con más de cuarenta años de carrera a sus espaldas, el polifacético Alan Arkin (Nueva York, 1934), ganador de un Oscar por su papel en «Pequeña Miss Sunshine», encara un nuevo desafío en el que explora la pérdida y la soledad.

P - -¿Clasificaría «El método Kominsky» como una comedia?

-Es una tragicomedia, tiene momentos serios y momentos cómicos. Hay un equilibrio entre el humor y el drama. Creo que el éxito de ese balance se lo debemos a Chuck Lorre, un genio a la hora de retratar la amistad entre hombres. Lo hizo en «Dos hombres y medio» y luego en «The Big Bang Theory».

P - -¿Por qué decidió interpretar a este personaje?

-Porque todo el mundo me decía que debía hacerlo. Llegué a un punto en el que no me quedó más remedio que rendirme ante mi agente. Es un gran guion, una oportunidad de trabajar con un equipo increíble y compartir pantalla con Michael Douglas. No tuve que pensarlo mucho.

P - -Netflix reinventa la carrera de muchos actores, ¿siente que ese ha sido también su caso?

-Ahora mismo hay más oportunidades porque hay más ofertas. Yo no me siento viejo, es mi cuerpo el que envejece. En mi interior sigo siendo un chico de 26 años.

P - -La comedia parece ser su camino en estos últimos años.

-Variar de género es algo natural para cualquier actor. Trato de interpretar los mejores relatos de aquello que me ofrecen. Mi personaje en «El método Kominsky» es alguien que conozco, he visto muchos tipos como él en Hollywood. Incluso la comedia más gamberra tiene que estar enraizada en una realidad, aunque sea subliminal. Sin un cierto tipo de verdad no tendría significado.

P - -Es una serie muy emotiva...

-Don Quijote y Sancho cabalgan de nuevo. Es una narración que retrata la amistad y envía un menaje emocional. Creo que la audiencia va a disfrutar con estos personajes porque son muy entretenidos.

P - -En este regreso, ¿se siente expectante ante el protagonismo?

-Estoy un poco sorprendido. Pero no me malinterpretes, lo acepto encantado. El éxito es un factor de motivación enorme, lo prefiero al miedo. Este es el método en el que me gusta trabajar (bromea). Ya he tenido bastantes desafíos independientes que nadie ha visto. Ya he pasado de los 80 y quiero caminar sobre seguro.

P - -Usted siempre ha dicho que el actor tiene derecho a la improvisación.

-Es un elemento fundamental de la interpretación. He pasado mucho tiempo haciendo teatro experimental, trabajando con diálogos. Cuando algo no funciona es mejor cambiarlo. Si a la gente no le gusta lo que hago que contraten a otro. No soy un actor que recite diálogos de otros si no funciona. En mis últimas películas he tenido la oportunidad de cambiar los diálogos y estoy contento de dar forma a la escritura para añadir textura y adaptarla a mi personalidad. Creo que los personajes han ganado en dimensión y profundidad.