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Málaga, ciudad sin ley gracias a las series

RTVE ultima en la ciudad andaluza el rodaje de «Malaka», un thriller policiaco protagonizado por Maggie Civantos

Salva Reina y Maggie Civantos, en «Malaka»
Salva Reina y Maggie Civantos, en «Malaka» - Efe
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Una gitana bailando y el antiguo autobús de una república bananera en Málaga. «Criminales en el mar» no solo es la película más vista de Netflix en lo que va de año, también un recordatorio de los estereotipos que persiguen a España, un país rancio en la cinta de Adam Sandler, y a la ciudad andaluza, poco más que los espetos y Antonio Banderas.

Pero Málaga es mucho más que eso, y en los últimos años la ficción ha intentado revertir los clichés mostrando su cara menos amable como epicentro del crimen europeo, un cortijo del narcotráfico para series como la británica «Snatch», la finlandesa «The paradise» o las españolas «Toy boy» y «Brigada Costa del Sol», a las que ahora se une «Malaka», la nueva apuesta de ocho capítulos de RTVE.

El camino de Baltimore

«No teníamos ganas de hacer comedia costumbrista, que es lo primero que quizás se te viene a la cabeza, por eso optamos por el género policiaco. Si nadie sabía dónde estaba Baltimore hasta que «The Wire» lo puso en el mapa, por qué no iba a pasar lo mismo con Málaga. Pasan muchas más cosas de las que uno se entera. Todas las ciudades tienen un submundo criminal del que apenas nos enteramos. Esta eclosión, que parece Málaga, ciudad sin ley, no sé si ha sido simplemente una casualidad. Nosotros teníamos un motivo para separarnos, como narradores españoles, de lo que casi se podía esperar por la inercia de los últimos años», explica en una visita al rodaje Daniel Corpas, creador de la serie junto a Samuel Espinazo, sobre las motivaciones del proyecto.

Fieles a las lecciones de un maestro del género como Alfred Hitchcock, Corpas y Espinazo prefirieron partir de un tópico antes que llegar a él. De ahí que en «Malaka» la ciudad sea un personaje más, los protagonistas sean una pareja de policías que no se lleva bien, que una nueva droga entre en el mercado y todo empiece con un cadáver. Porque para que un thriller sea tan universal tienen que existir ciertos anclajes, unos códigos que el espectador pueda reconocer y le permitan sentirse cómodo. A partir de entonces se puede trascender, que es lo que pretenden. La trama en este género, al fin y al cabo, no es más que una excusa, un pretexto para poder hablar de personas.

«Cuando la gente ve un policiaco, le preocupa el caso. Aquí hay narcotráfico y la desaparición de una joven, unos conceptos muy manidos, pero lo importante es que esta serie no se queda aquí», asegura Javier Olivares («El Ministerio del Tiempo»), productor ejecutivo de la ficción.

Quizás nadie se acuerde de qué iba la primera temporada de «The Wire», pero para los que la hayan visto será difícil olvidar a McNulty. «Este es un policiaco muy clásico en el que los elementos distintivos vienen por otro lado: aunque la ciudad es un personaje, no somos conscientes de la idiosincrasia peculiar de la gente de Málaga, de ahí el tono naturalista de la serie, que trata de mostrar las cosas tal y como son, sin juzgar. Queríamos hacerlo en Málaga, con actores y escenarios de aquí, porque eso le da una textura inédita», reconocen ambos.

Sin problemas de acento

Como «Fariña», apuestan por lo local, y de paso se ahorran la polémica con los acentos y la impostura de «Brigada Costa del Sol», a la que le reprochan haberse metido en la boca del lobo sin necesidad. «No tiene sentido que los actores finjan el acento andaluz porque, en la época en la que se ambienta la serie, el policía podía haber sido madrileño, gallego… para qué lo haces malagueño. Nosotros si tenemos un problema sería el opuesto, por verismo extremo», reconoce Corpas desde una de las localizaciones del rodaje, que está a punto de terminar.

El título de la serie, ganadora de la pasada edición del Conecta Fiction y dirigida por Marc Vigil («El Ministerio del Tiempo»), hace referencia al nombre con el que los fenicios fundaron la ciudad en el 700 a. C. y no es una elección baladí, sino que remite a cierta búsqueda de algo más profundo de esa Málaga arquetípica. «Hay otra parte que es el 90% del iceberg y no se tiende a ver, cómo es el barrio de la Palmilla, que es prácticamente tan icónico como Las Velas del Secondigliano de “Gomorra” y nunca se había fotografiado en ficción», cuenta Corpas.

Protagonizan el thriller de RTVE y Globomedia los malagueños Salva Reina («Allí abajo»), un policía corrupto que conoce la calle a fondo y «se deja arrastrar por la oscuridad del barrio en su juventud», y Maggie Civantos («Vis a vis»), una agente de élite «muy obsesiva» que quizás no atrape por su carisma pero sí «por sus silencios». Los conflictos personales, relaciones familiares atípicas o la maternidad son, al final, las capas con las que se reviste este thriller.

«La riqueza está en unos personajes con un desarrollo maravilloso, muy poliédricos, con muchas lecturas y muy auténticos», explica el sevillano Vicente Romero, tercero en discordia, que interpreta a un expolicía reconvertido en detective privado. Lo andaluz supura en cada plano, no solo por el acento, con un tono naturalista que pretende plasmar la «peculiar idiosincrasia» de Málaga, una ciudad donde el oxímoron está a la orden del día y la puntualidad depende de cómo se entiendan expresiones como «ahora luego».