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«Justo antes de Cristo», la delirante «cara B» del imperio romano

Julián López da vida a un patricio sin ambición en la nueva comedia «cotidiana» que Movistar+ estrena esta noche (00.00 horas)

Justo antes de Cristo
Justo antes de Cristo - MOVISTAR
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El patricio Manio Sempronio (Julián López), hijo de un famoso militar, El Magnífico, no tiene fuerza de voluntad ni para acabar con su propia vida con honor tras matar por accidente a un senador. Condenado al destierro o a servir en la Legión, acaba alistándose junto a su esclavo, Agorastocles (Xosé A. Touriñán), en una misión a Tracia. Este antihéroe sin ambición ni vocación, más allá de sobrevivir, es el protagonista de «Justo antes de Cristo», una comedia de romanos firmada por Montero y Maidagán («Camera Café», «Los del túnel») que llega este viernes a Movistar+. «Los dos se complementan muy bien, son casi como un monstruo con dos cabezas. A mí me atrae mucho que sea tan neurótico, que no sepa cómo reconducir su vida. Me parece graciosísimo que tenga que ser su esclavo el que le anime. Hablan del honor y la muerte como se habla hoy de la política, las redes sociales…», cuenta Julián López.

«Para mí no es una comedia, sino un drama de risas. Todos los personajes están en lugares donde no tienen que estar, en penurias. Es un humor cotidiano, que se ríe de lo que no es guay. No es el selfi perfecto, es todo lo demás», cuenta Touriñán, que cede al personaje su acento gallego. Es casi la única licencia que se han permitido Montero y Maidagán en un contexto muy realista, donde el mobiliario sale de grandes películas y series como «Roma» o «Gladiator». «Es un humor de cara B, de lo que pasa entre bastidores. “Justo antes de Cristo” es lo que hay detrás de “Quo Vadis”», completa López. «Es como si en la escena famosa de las cuadrigas de “Ben-Hur” las cámaras apuntan a dos del público que están hablando de lo que van a comer».

Borja Cobeaga ha sido el encargado de codirigir (junto con Pepón Montero y más tarde Nacho Vigalondo) los seis primeros capítulos, «zarzuelescos», de una historia que tiene también parte de folletín, culebrón y aventuras. Aunque siempre está la tentación de comparar «Justo antes de Cristo» con los Monty Python o «Astérix», aquí no hay parodia, solo el drama diario de unos personajes desubicados. Por eso, como homenaje a Espartaco y para evitar que la gente busque posibles «Casadus y Riverus», se llevaron a los personajes a Tracia. «No hemos intentado crear una versión antigua de problemas actuales. Los protagonistas son lo más actual, al final es un autorretrato nuestro y de mucha más gente», bromean los creadores, conscientes de que hoy ni la época evita que alguien pueda ofenderse.

Resurrección

Cecilia Freire y Priscilla Delgado, madre e hija en la ficción, sí creen que el feminismo de sus personajes es más actual. Pero ni ellas aportan cordura en este campamento militar donde los problemas cada vez son mayores. «Esta comedia no sigue el “serranismo” que yo mismo he hecho en muchas de mis películas. En la comedia moderna, los hombres son un desastre y las mujeres son muy sensatas. Aquí no, Valeria (Freire) es una psicópata, Ática (Delgado) crece y se convierte en todo un personaje y la madre de Manio es una hija de...», explica entre risas Cobeaga.

«Aquí nadie se libra, pero eso los hace cercanos y vulnerables», concluyen los creadores, que han tenido esta historia romana diez años guardada en el cajón. Ya han producido dos temporadas y quién sabe si seguirán. «Hay siglos y siglos de margen», afirma López. Hasta pillar a «Cuéntame».