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Juego de tronos Los guerreros espartanos, la secta islámica de asesinos... la historia que oculta «Juego de tronos»

Los lobos huargos o una criatura del Pleistoceno, el jefe de los Eunucos Negros que inspiró a Varys o la Guardia de la Noche, construida a imagen y semejanza de los caballeros de la Mesa Redonda del Rey Arturo son algunas de las referencias históricas más inmediatas de «Juego de tronos»

El rey Juan II de Francia, acompañado por su hijo menor, el infante Felipe, en la batalla de Poitiers
El rey Juan II de Francia, acompañado por su hijo menor, el infante Felipe, en la batalla de Poitiers - Radu Oltean/Desperta Ferro
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El Mundo Conocido sangra. Las batallas por el Trono de Hierro movilizan a las familias de Poniente y Essos, ávidas por dibujar sus escudos en el mapa de «Juego de tronos». La Guerra de los Cinco Reyes devasta los Siete Reinos, y desencadena intrigas y conspiraciones que resquebrajan el sistema. La religión, mientras, busca aumentar su influencia entre las convenciones sociales de la época en la que está ambientada la serie, y la violencia persiste, siempre endémica. Los Lannister, con sus argucias, asumen el mando en Desembarco del Rey, mientras la Casa Stark lucha contra la extinción y la única Targaryen viva recurre a armas mitológicas para recuperar lo que le fue usurpado a su familia. Los piratas de las Islas del Hierro continúan sus saqueos, el banco de Braavos merma el centro de poder en Poniente, asediado por la crisis y las deudas que, al menos esta vez, la casa de Cersei y Jamie no han pagado. Todo se desarrolla bajo la inminente amenaza del invierno, que arrastra consigo otro tipo de peligros más allá de las contingencias mundanas.

Toda la estructura sobre la que se erigen los Siete Reinos tiene sus cimientos en la Baja Edad Media. George R.R. Martin y los creadores de la serie beben directamente de la fantasía de la época, de la historia medieval de Occidente, pero también del exotismo y afán conquistador de los mongoles en Oriente. Tampoco faltan las referencias a culturas guerreras anteriores como los celtas y vikingos. La investigadora Caroline Larrington aborda las analogías entre ficción y realidad en el libro «Winter is coming. El mundo medieval de Juego de Tronos» (Desperta Ferro, 2017), en el que desgrana los puntos en común de «Poniente y Essos con la historia medieval y su imaginario, todavía más enigmático e imponente; traza los posibles paralelos, reminiscencias, estructuras y mentalidades compartidas» entre el universo literario de Martin, la serie de HBO y la historia.

La Guerra de las Dos Rosas-La Guerra de los Cinco Reyes

Aunque la Inglaterra medieval nunca fue invadida por zombies de hielo ni dragones, su gobierno sí sufrió durante el siglo XV otro tipo de contingencias. La guerra por la sucesión desencadenó una batalla entre familias durante varias generaciones. La rivalidad entre los Lancaster (Lannister) y los York (Stark), ambos tratando de imponer su legitimidad en el trono, dio lugar a la Guerra de las Dos Rosas, cuyo nombre procede del emblema de ambas familias, con una rosa roja y una blanca, respectivamente, en sus estandartes (los mismos colores que comparten en «Juego de tronos»). Una de las consecuencias inmediatas de esa guerra civil fue la desaparición de la familia matriz, los Plantagent, que vendrían a ser los Targaryen en la ficción.

La enemistad entre los Stark y los Lannister no es el único paralelismo de la serie con la Historia, emulando las lealtades cambiantes y el juego de las alianzas, una maquiavélica táctica cuyo único fin es alcanzar el Trono de Hierro. De igual manera que en la Inglaterra de la Baja Edad Media, la Guerra de los Cinco Reyes tiñó de rojo los campos de batalla de los Siete Reinos, en busca del monarca legítimo. Margarita de Anjou, reina esposa de Enrique VI y referente instantáneo de Cersei, tuvo que lidiar durante la Guerra de las Dos Rosas con muchas dificultades en medio del creciente poder y ambición de la Casa York. Tras la victoria de estos, la consorte tuvo que hacer frente a años de gobierno en la sombra, de «largos años de campañas diplomáticas, con la esperanza de recuperar el trono para su esposo o para su hijo (...) Le costaría una década conseguir el apoyo francés necesario para pedirle al conde de Warwick (el Hacedor de Reyes) que restaurara el poder de los Lancaster», tal y como refiere Larrington. Testigo de la derrota de su familia, asistió, como Cersei Lannister, al entierro de su hijo Eduardo, asesinado, y de su marido, que pereció en la cárcel.

Muro del Norte-Muro de Adriano

Creado hace ocho mil años por Brandom el Constructor y custodiado por la Guardia de la Noche, el Muro del Norte es una inmensa muralla que separa los Siete Reinos de las tierras salvajes, desde los Colmillos helados a la Bahía de las Focas. Con casi 500 mil kilómetros de longitud y unos doscientos metros de altura, sirve de frontera para proteger Poniente de criaturas como los Otros, que habitan en más allá del Muro, pero también relega al Pueblo Libre, vulnerables hasta que Jon Nieve los acoge, tratándolos como «demandantes de asilo que esperan escapar de la amenaza de los Caminantes Blancos».

El Muro de Adriano en los alrededores del fortín romano de Vercovicium
El Muro de Adriano en los alrededores del fortín romano de Vercovicium

Para elevar este dique gigante y helado, «Martin ha afirmado que se inspiró en el Muro de Adriano, erigido para mantener a los sanguinarios pictos y escoceses al margen de la parte más septentrional del Imperio romano», recuerda la experta en literatura y cultura medieval en «Winter is coming». Sin embargo, quizás porque los Caminantes Blancos suponían una amenaza mayor que la que en su día tuvieron que contener los romanos, el Muro, con su gran envergadura, empequeñece la barrera de 117 km que el Imperio levantó entre los años 122 y 132.

El Muro es más voluble que una mujer. Los días nublados parece estar tallado en roca blanca; en las noches sin luna era negro como el carbón; cuando había tormenta parecía una escultura de nieve. Pero en días como aquel no había manera de confundirlo con nada que no fuera hielo. En días como aquel, el Muro destellaba como el cristal de un septón; todas sus grietas y brechas reflejaban la luz del sol, y los arcoíris helados bailaban y morían tras ondas traslúcidas.

(Jon Nieve en «Danza de Dragones», vol. II, página 267)

Fuego Valyrio-fuego griego

El ingenio de Tyrion Lannister permitió a los suyos ganar en la batalla de Aguasnegras. El plan defensivo que teje sobre Desembarco del rey contó desde un principio con un as en la manga, el fuego valyrio, además de la cadena con la que el enano impide la huida de la flota de Baratheon, condenándolos a morir en el infierno de llamas color esmeralda. No es el único Lannister que recurre a esta arma. Su hermana Cersei, tras ser humillada por el Gorrión Supremo, se deshace de todos sus enemigos gracias a una explosión de fuego valyrio en el Gran Septo de Baelor. Ya sin escollos, se siente en el concurrido Trono de Hierro.

Fuego griego según el Skylitzes Matritensis
Fuego griego según el Skylitzes Matritensis- Biblioteca Nacional

«El fuego valyrio, ese secreto mortífero del Gremio de los Alquimistas, es una versión del fuego griego, una sustancia incendiaria extremadamente eficaz desarrollada alrededor del año 672 por los químicos de Bizancio», explica Carolyne Larrington. Igual que en la ficción, este arma se empleó también contra una flota, la de los barcos musulmanes que habían conquistado Siria, Egipto y Palestina. Según la experta, el fuego griego continuó empleándose hasta el siglo XIII y «los cruzados europeos en Oriente Medio dieron buena cuenta de su efectividad».

Pese a la leyenda y el calificativo con el que se conoce a este arma letal, «el precursos del napalm», la fórmula, que era un secreto bien guardado, se perdió con el tiempo y por tanto se desconoce su composición. Tal y como aclara Larrington, los investigadores modernos creen que el fuego griego podría elaborarse a partir de una mezcla de petróleo (muy prolífero cerca del mar Negro) y resina, para potenciar su adherencia. «Mezclar ácidos derivados del petróleo con un agente gelificante que le proporciona su característica viscosidad, se generalizó durante la guerra de Vietnam» gracias al napalm, de ahí el apelativo.

Los Inmaculados-Espartanos

A pesar de las diferencias patentes entre ambos, como que los Inmaculados son castrados a los cinco años, este ejército de esclavos liberado por Daenerys Targaryen recuerda a los guerreros espartanos. «Su implacable entrenamiento, diseñado para reprimir cualquier tipo de emoción y sentido de la individualidad, se parece al método usado en la antigua Esparta para formar soldados de élite», aclara Carolyne Larrington.

Inmaculados y guerreros espartanos
Inmaculados y guerreros espartanos

Al igual que los reclutas de Meereen, los niños espartanos de buena cuna se separaban a los siete años de sus familias para someterse a un rígido entrenamiento donde se les adoctrinaba con las tácticas necesarias para sobrevivir, y sobre todo ganar, en combate. Nacían para ser soldados.

Más que su destreza, el punto fuerte de los Inmaculados es su disciplina y obedicencia, lo que les convierte en aliados imprescindibles para que Daenerys Targaryen mantenga a sus detractores firmes en la bahía de los Esclavos. Pese a la analogía existente entre estos reclutas de la ficción y los espartanos, «su capacidad para mantenerse firmes, para bloquear escudos y mantener la línea para luchar con lanza y escudo, recuerda las técnicas de lucha de los legionarios romanos».

Dothrakis-Mongoles

Las tribus mongolas unificadas por Genghis Khan son la referencia más evidente de los dothrakis. A pesar de sutiles diferencias, como que los jinetes del Mundo Conocido son iletrados mientras que los mongoles escribieron su propia historia («Historia de los mongoles», donde se relata el ascenso de Temujín), ambos clanes despreciaban al resto de naciones y mostraban interés en recibir regalos. También solían enfrentarse en duelos (combates en los que no se permitía que nadie más interviniese, como la lucha entre Drogho y Mago) y sus viudas gozaban de una autoridad considerable tras la muerte de sus maridos, paralelismo evidente con las dosh khaleen de «Juego de tronos».

Aún así, como apunta la experta en «Winter is coming», «los mongoles se visten con más sensatez que los dothrakis, con prendas de forro, pieles o cuero que se acolchan con algodón o seda para que resulten más cálidas y ligeras».

Hombres sin Rostro-Nazaríes/mamelucos

Valar Morghulis (Todos los hombres deben morir). Uno de los alicientes con los que cuenta la ciudad independiente de Braavos es con la Casa de Blanco y Negro, sede de los Hombres sin Rostro, un gremio de asesinos. En la serie «Juego de tronos» vemos cómo, gracias a su vínculo forjado en Poniente con Jaqen H'ghar, Arya Stark consigue incorporarse a esta sociedad, y aunque es entrenada como una asesina profesional, su fuerte personalidad le impide convertirse en «Nadie», como esperan en el gremio.

En la Edad Media también había sociedades clandestinas de asesinos: los ismaelitas nazaríes, una secta islámica creada a finales del siglo XI en Persia y Siria. Estos hombres eran jóvenes y fuertes y no destacaban por mostrar inquina contra los ciudadanos ordinarios —explica Carolyne Larrington— y aunque no cambiaban de apariencia como los Hombres sin Rostro, trataban de evitar daños colaterales en el desempeño de sus misiones. Aunque la rama principal de esta secta de asesinos fue fulminada por los mongoles, cuando destruyeron su sede en Alamut en 1256, la rama siria de esta facción sobrevivió hasta el siglo XIV, trabajando para los mamelucos de Egipto.

Los caballeros de la Mesa Redando o el Eunuco Negro

Y no son las únicas referencias en las que se inspira George R.R. Martin. La ciudad de Braavos, con sus elegantes puentes y su red de oscuros canales, recuerda a la Venecia medieval y a la de principios de la Edad Moderna. Rescata también a los lobos huargos como fieles acompañantes de los Stark, que lejos de ser una invención, provienen de un lobo prehistórico, más pequeño que el del imaginario de «Juego de tronos», una criatura del Pleistoceno, el Canis dirus, que campaba por las llanuras de Dakota del Norte. Las reminiscencias de los caballeros de la Mesa Redonda de Arturo en la Guardia de la Noche, la influencia en Varys del jefe de los Eunucos Negros de la corte otomana creada en el 1594 o el castigo de Viserys Targaryen al ser asesinado con una corona ardiendo, similar a la tortura sufrida por Onalchuq, gobernador de Otrar (actual Kazajistán), al que se dice que Genghis Khan ejecutó vertiendo plata fundida sobre sus ojos y oídos en 1219, son solo algunas de las alusiones que el creador de «Juego de tronos» incluye y adorna en su universo.

Un Kizlar Agha o jefe de los Eunucos Negros
Un Kizlar Agha o jefe de los Eunucos Negros- FRANCIS SMITH