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«Instinto», la nueva serie de Movistar+, inicia su rodaje en Madrid

La ficción se define como un thriller que convina la pasión de la intimidad con el drama de las relaciones humanas, todo ello enmarcado en un entorno futurista

Los actores de «Instinto» durante el inicio de las grabaciones
Los actores de «Instinto» durante el inicio de las grabaciones - MOVISTAR+
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Movistar+ ya ha iniciado el rodaje de la que será su próxima grabn serie. «Instinto» es una ficción original de Movistar+ que, con la colaboración de Bambú Producciones, busca hacerse un hueco dentro de la parrilla de la cadena de pago. El conocido plantel de actores está capitaneado por Mario Casas, que encarnará el papel de Marco Mur, un hombre de éxito que controla una de las empresas tecnológicas punteras a nivel internacional.

Junto a Mario Casas, encontramos a Ingrid García-Jonsson, Óscar Casas, Brana Cusí y a Silvia Alonso. Y, junto a ellos, a la nueva incorporación sorpresa en la serie, Jon Arias. El hijo de Imanol Arias encarnará a Diego Bernal, el amigo y socio de Marco en la empresa que les ha llevado hasta la fama. Sin embargo, a pesar de compartir tantas cosas en sus vidas, sus carácteres son totalmente opuestos, haciendo una mezcla que propiciará el éxito de la empresa que fundan.

Así es «Instinto»

Marco (Mario Casas) es el hombre más deseado. Un joven empresario que lidera una de las compañías tecnológicas más exitosas del panorama internacional, ALVA, que ahora presenta en el mercado su último prototipo: CICLÓN, un coche eléctrico propulsado por turbinas que convierten el viento en energía.

Junto a él trabajan su amigo y compañero de estudios, Diego, y también la mujer de éste, Bárbara, la eficiente directora de marketing. Al equipo se incorpora Eva, una joven y ambiciosa ingeniera con mucho que ocultar, que romperá el equilibrio laboral y emocional entre ambos socios.

A pesar de su popularidad, y al contrario que Diego (Jon Arias), Marco no es un hombre que destaque por su vida social. Es un solitario al que nadie consigue acceder desde un lugar íntimo, más allá de su psicóloga, Sara, de la que es emocionalmente dependiente. Los fantasmas de Marco son infinitos y, aunque intenta luchar contra ellos, su verdadero escape son el deporte y un club privado. En él, cada individuo se preocupa solamente de recibir placer y dar rienda suelta a sus sueños más eróticos, sin temor a enamorarse, ya que allí todo el mundo lleva el rostro oculto.

Todo cambia cuando Marco conoce a Carol, la nueva psicopedagoga de su hermano José, un joven de 18 años con autismo, con el que mantiene una relación compleja. Y con Carol también descubrirá quién es su peor enemigo… Él mismo. A su lado aprenderá que nunca es tarde para amar, aunque eso suponga sufrir.