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Los guionistas de series celebran «el entierro de la señora de Logroño»

Los escritores de ficción televisiva aseguran que se sienten mejor tratados en un encuentro organizado por el sindicato ALMA

Detalle del cartel del encuentro «Guionistas en serie»
Detalle del cartel del encuentro «Guionistas en serie»
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A Anna R. Costa y Paco León les llevó siete años poner en marcha «Arde Madrid». Telecinco, Movistar y Netflix lo rechazaron antes de que lo recuperara Telefónica. Javier Veiga, en su faceta como creador, sabía lo difícil que sería «quitarse la etiqueta de “Gym Tony” de la espalda», por lo que grabó por su cuenta un piloto de 40 minutos de «Pequeñas coincidencias». Dos años después, logró que vieran el DVD en Antena 3, pero ser conocido no le alcanzó para lograr el sello de aprobación a la primera. La entrada de Amazon y el lanzamiento de Atresmedia Studios fue providencial.

Carlos Montero lo tuvo más fácil con «Élite». «Buscaban una serie de adolescentes y yo soy creador de “Física o Química”. Les gustó más eso que la idea». Miguel Barros, que escribió «Gigantes» a partir de una idea ajena, por encargo, vivió desconcertado durante meses, sin saber nunca qué iba a pasar en la siguiente secuencia. «Era todo absurdo. Estaban indignados, pero querían trabajar con Urbizu y nos dejaron seguir. La fortuna es que somos guionistas y no conductores de autobús, porque habría sido una catástrofe».

Escribir ficción es duro, pero... ¿es más difícil crear un drama, una comedia o un thriller? Quince profesionales de la tecla debatieron el pasado viernes estos asuntos y otros mil en El Retiro, convocados por el sindicato ALMA. Estaban representadas las principales cadenas y plataformas, en un encuentro que ya es un clásico, «Guionistas en serie», moderado una vez más por Luis Larrodera. La primera conclusión fue casi unánime: no hay géneros puros y todos beben de los otros. Que la comedia es el más difícil también quedó claro muy pronto.

Crueldad contra la comedia

«Se trata con más desprecio una mala comedia que un mal drama», resume Veiga. «Cuando no funciona, es patética, lamentable. Una sola línea merece comentarios que no sufre el drama. Nadie dice en su casa: qué horror la frase de Coronado, pero con un chiste sí». «La exigencia es mayor. Pagas una entrada con la exigencia de reírte y si no lo logras, la crudeza del espectador es mayor», corrobora Fernando Pérez («Arde Madrid»).

El thriller es muy gratificante, pero es más difícil mantener a la audiencia durante muchas semanas, no digamos temporadas. Las comedias pueden ser eternas y no hay un “Cuéntame” del thriller, porque exige más esfuerzo del espectador. También requiere mayor planificación y saber dónde van los personajes. «Es importante conocer dónde vas y luego pasártelo por el forro», matiza Marc Cistaré («La víctima número 8»). El punto de llegada, en todo caso, es imprescindible si hay un asesinato que resolver. A Montero le dolía en el alma una coletilla que usaba Pablo Motos en la radio: «Estás más perdido que los guionistas de “Motivos personales”. No me fastidies. ¡Claro que sabíamos quién era el asesino!».

Uno de los puntos más discutidos fue la consideración, cada vez mejor, que tienen los autores de las series, algo que se ha acentuado con la llegada de las plataformas. «Se trabaja muy parecido, pero esverdad que te quieren y respetan más como guionista», cuenta Carlos Montero. «Las propias cadenas generalistas han entendido que el mercado ha cambiado. Las plataformas han llegado en el momento justo, pero los otros se han adaptado con rapidez», añade Veiga.

«Movistar no es la panacea», afirma Jon de la Cuesta (“Skam”), pero sí han cambiado la manera de relacionarse con los guionistas, De pronto me siento con más voz. Noto más respeto o al menos otra manera de decirte las cosas. Te intentan convencer pero no te imponen. Escuchan más». Anna R. Costa le da la razón: «Nuestra experiencia ha sido excelente. En el equipo de desarrollo todos vienen del mundo del guión y se les nota. Saben de lo que hablan».

Carlos Montero tira de experiencia para recordar que a él siempre le han tratado con respeto. «Estoy encantado con Netflix, pero ojalá pueda seguir con Telecinco y Antena 3». Veiga aporta otro dato en defensa de los clásicos: «El señor de la cadena no es un malo que te quiere fastidiar, es un tipo que quiere que el producto sea mejor para su público. A lo mejor es que las otras plataformas no saben todavía cuál es su público».

Y Darío Madrona (Élite») aporta otro matiz: «Quizá cambia el lenguaje. Ahora te dicen: ¿estáis seguros de esto? Ponen más la pelota en tu cancha». Carlos Vila («Presunto culpable»), recurre a un clásico, la famosa «señora de Logroño» (o de Cuenca, según las versiones): «Mi antiguo jefe hablaba siempre de ella y decía que el español medio, de cultura media, quería las cosas muy masticadas. Ha cambiado mucho. Veníamos de una evolución muy buena y las plataformas lo han multiplicado por mil. Hemos logrado enterrar a la señora de Logroño entre todos y escribimos para un público más alto. Hay más secuencias con subtexto, más silencios, las miradas dicen más que las palabras. Disfruto más el trabajo de guionista ahora que cuando empecé».