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El equipo de guion de «La otra mirada». De izquierda a derecha: Tatiana Rodríguez, Ana Muniz, Alba Lucío e Irene Rodríguez - C.M.

Las guionistas de «La otra mirada»: «Parece que una mujer solo puede escribir tramas sentimentales»

Las escritoras de la serie de Televisión Española, que emite esta noche su último episodio, charlan con ABC sobre su profesión, sus logros y el terreno que todavía tienen que conquistar

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Si hiciéramos un listado con los títulos de la ficción patria que deberían llevar el calificativo de indispensables, «La otra mirada» (TVE 22.45 horas) entraría directa a los primeros puestos. La serie llegó a la cadena pública el pasado verano, casi sin hacer ruido y sin excesiva promoción. La vida de un grupo de alumnas y maestras en una escuela de señoritas en la Sevilla de los años 20 podía, pensarían algunos, saber a poco en tiempos en que la espectacularidad de producciones como «La casa de Papel» o «Vis a Vis» se han llevado — también con razón — el favor de la cada vez más exigente audiencia. Hicieron falta un par de capítulos, sin embargo, para que el público se percatara de que «La otra mirada» era algo más que un relato de época al uso. La ficción pone esta noche el broche a su segunda sin tener asegurada su renovación para una tercera.

Alba Lucío coordina el equipo de guion de la serie de TVE que, en esta segunda tanda de episodios, ha estado compuesto íntegramente por mujeres. Completan el grupo Tatiana Rodríguez, Ana Muniz da Cunha e Irene Rodríguez. Son los cuatro nombres propios tras «La otra mirada», guionistas que buscan la paridad en una profesión tradicionalmente masculina y en la que todavía son contadas las ocasiones en que se recurre a la mujer para narrar, por ejemplo, tramas de acción o violentas. ABC ha entrevistado a las creadoras para conocer de primera mano su trabajo en «La Otra Mirada» que, más que una serie, debería ser considerada una herramienta de divulgación.

P - ¿Sigue siendo la del guionista una profesión liderada por hombres?

R - Alba Lucío: Completamente. Según datos de CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales) solo el 20% de guionistas son mujeres. Está claro que a nosotras nos cuesta más llegar a determinadas posiciones. Hace poco tiempo, de hecho, nuestra presencia en los equipos de guion era anecdótica y veníamos a cubrir una cuota mínima, por lo que necesitamos que esta idea siga cambiando y que estemos en los equipos de trabajo no por ser mujeres sino por nuestra valía profesional. No tiene sentido que no estemos representadas en una industria que consumen hombres y mujeres por igual.

P - En su caso, de hecho, es la primera vez que se pone al frente de un equipo de guion. ¿Cómo ha sido liderar la segunda temporada de «La otra mirada»?

R - Ha sido una experiencia completamente enriquecedora. Tradicionalmente, en los equipos de guion los profesionales nos dividimos en parejas o tríos para abordar la trama, por lo que no suele habitual que se forme una pareja de mujeres. Por extraño que parezca, trabajar mano a mano con una mujer no es la norma todavía en los equipos de guion. Por suerte, la cosa está comenzando a cambiar.

P - A esto se une el hecho de que la figura del guionista ha permanecido habitualmente en un segundo plano.

R - Tatiana Rodríguez: Hace poco que esta tendencia se está modificando. Antes, no hace mucho, al guionista ni siquiera le invitaban al estreno de una película. No es que busquemos notoriedad, ni tampoco presumir de nada, pero necesitamos reivindicar la importancia del guionista en el producto audiovisual. Todo trabajo requiere de la unión de un equipo y todas las piezas son importantes, pero nuestra labor debe reconocerse.

R - Ana Muniz: Totalmente de acuerdo. Las cosas han cambiado mucho y ahora, al menos, la gente ya sabe a qué nos dedicamos. Antes, cuando decía que era guionista, lo primero que me preguntaban era que cuando salía yo en la serie...

R - T.R: Otra cosa que también ocurre es que parece que, por el hecho de ser mujer, puedes escribir mejor determinadas tramas. Parece que se nos dan mejor las historias de amor o sentimentales pero no podemos hacer comedia o tramas de acción. Hay todavía demasiadas etiquetas.

P - También el interés de los últimos años por las series de televisión ha podido contribuir a que la historia comience a cambiar, ¿no?

R - A.L: Claro. El boom de las series está haciendo que el público investigue un poco y quiera saber quién escribe lo que ve. La audiencia ya empieza a tomar consciencia de quiénes somos. Me encantaría que, igual que se sigue la carrera de un escritor o un director de cine, se comenzara a seguir de cerca la carrera del guionista. Creo, de hecho, que esto está comenzando a ocurrir.

P - ¿Cuándo habéis comenzado a notar el cambio?

R - Irene Rodríguez: No hace mucho tiempo, es un cambio muy reciente, quizá un par de años, no mucho más. Ha habido, además, mucho trabajo de concienciación. El Sindicato Alma, por ejemplo, hace una labor fundamental en este sentido.

R - T.R: Sí, de hecho sigue ocurriendo que, aunque hay mujeres en los equipos, suele ser un hombre quién toma las grandes decisiones. Es un proceso lento.

R - A.L: Queda mucho trabajo por hacer, pues todavía se sabe muy poco de cómo trabajamos, incluso en las propias producciones. El resto de departamentos, incluso, tiene todavía dudas sobre nuestra labor.

P - «La Otra Mirada» es una serie marcada por los mensajes que transmite y las enseñanzas que aporta, ¿qué tramas os han marcado esta temporada?

R - A.L: Esta temporada estoy enamorada de Manuela (Macarena García), he disfrutado muchísimo escribiendo sus tramas. Creo que su evolución ha sido muy interesante, ha pasado de ser una directora novata con ideas de cambio pero atada socialmente a abrir mucho más la mente, a asumir el mando y dar un paso más allá. Parece que su cerebro ha hecho «click» y ahora sí tira del carro y está dispuesta a sacar adelante sus ideales. Me siento muy identificada con ella, con el hecho de ser una chica joven e inexperta que es capaz de tomar el mando.

R - T.R: Yo me quedaría con Luisa (Ana Wagener). Me apasiona el personaje y la evolución que ha tenido desde la primera temporada. Además, nos proporciona la oportunidad de contar historias de mujeres en esa edad, algo que me resulta muy interesante.

R - I.R: En mi opión Roberta (Begoña Vargas) es uno de los rostros clave de «La otra mirada». Su historia, todo lo que ha sufrido durante la violación y cómo ha sabido llevarlo resulta sin duda inspirador. Me encantado su historia, el valor que demuestra, la forma en que se relaciona con los hombres después de lo ocurrido...

R - A.M: Me quedo con Flavia (Carla Campra) y con su evolución. Una chica tan joven que, de repente, se ve inmersa en un matrimonio de conveniencia. Hemos sufrido muchísimo con ella, es una trama muy bonita, pero tremendamente dura.

R - A.L: Sí, el personaje de Flavia es un amor y la actriz sabe muy bien cómo transmitirlo, pero la época en que se ambienta la serie hace que haya muchos obstáculos para que las cosas salgan bien a nuestras protagonistas. En esos años no puedes dar un portazo a tu marido en un matrimonio de conveniencia. Lo hemos sufrido a la hora de escribir y creemos que el público también lo ha pasado mal.

P - ¿Qué es lo que da realmente valor a «La otra mirada»?

R - A.L: Es una serie sobre feminismo y no hay muchas ahora mismo en emisión. Hay series con mujeres, claro,ficciones con tramas familiares, más cómicas... El eje de esta serie, sin embargo, es el feminismo y la necesidad de dar voz a las mujeres que lucharon durante aquellos años para estudiar, para lograr divorciarse... Ese es el valor que aportamos.

P - Esta noche se emite el último capítulo y no sabemos si TVE renovará «La otra mirada». ¿Consideráis que, a estas alturas, con un elevado sector de la audiencia que prefiere ver la serie por internet, la medición tradicional de audiencias es un indicador de peso para la renovación o cancelación de un producto?

R - A.M: «La otra mirada» se ve mucho en internet, y creo que eso debería tenerse más en cuenta. El consumo ha cambiado y hay espectadores que prefieren visionar la serie en otro momento así que, sí, deberíamos actualizarnos en ese sentido.

R - A.L: Está claro que el modelo de consumo ha cambiado y parece lógico pensar que haya un cambio en la medición de audiencias, pero puede que tardemos un tiempo en encontrar un nuevo modelo. Ya hay muchos estudios que miden el consumo online, comentarios en redes, foros... para estimar un impacto más real de la serie porque al final todo suma. Hay que darle tiempo también a este otro asepcto.

P - Ha sido una temporada emocionalmente muy intensa. ¿Con qué mensajes os quedaríais de esta última tanda de capítulos?

R - I.R: Para mí ha sido fundamental el apoyo entre las mujeres, la sororidad y el trabajo en grupo, la forma en que se han unido para hacer frente a las adversidades. Todas las tramas son importantes y es complicado seleccionar una, pero me quedo con el mensaje de Flavia de «mi cuerpo es mío» y también con la resistencia y la perseverancia de todas ellas, con su capacidad de perseguir sus objetivos a pesar de los obstáculos. Hay que salir adelante aunque nos cueste la vida.

R - A.M: En mi opinión esta temporada ha sido muy importante el tema del racismo encarnado en el personaje de Inés (Dariam Coco) y cómo hace frente a todas las barreras que existen debido a su color de piel. Sin embargo, en general, me quedo con el apoyo entre todas ellas, cómo se trata de mujeres con diferentes sueños y distinto pasado, pero se unen en lo básico, en aquello que todas quieren conseguir.

R - A.L: Creo que ha habido tramas importantes esta temporada porque conectan mucho con la actualidad, como el tema del racismo, o el capítulo «Vuestra historia» que pone de relieve el papel de la mujer en las artes. A decir verdad, me cuesta muchísimo quedarme con una sola historia.

R - T.R: Me quedaría con todas las tramas, mensajes y personajes, pero no quiero olvidarme de decir que «La otra mirada» no es una serie solo para mujeres sino que es para todos, y que no solo los personajes femeninos son importantes. Aunque la trama feminista es vehicular, los personajes masculinos son cruciales y los actores hacen un trabajo formidable.