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Giancarlo Esposito: «El futuro es verlo todo donde y cuando quieras»

El actor presentó en Madrid «Okja», la película que Almodóvar «vetó» en el festival de Cannes

Así de elegante sale Giancarlo Esposito en «Okja»
Así de elegante sale Giancarlo Esposito en «Okja» - Netflix
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Giancarlo Esposito pasó ayer de forma fugaz por Madrid para promocionar «Okja», película con la que Netflix sembró la discordia en Cannes, que se estrenará en la plataforma el próximo día 28, desde las 9.01. A los 59 años, y después de triunfar de forma tardía con las series «Breaking Bad» y «Better call Saul», no tiene tiempo que desperdiciar. Acaba de terminar su segundo filme como director y vive el mejor momento de una carrera después de actuar en 166 títulos.

«He aprendido a no intentar encajar en la industria. Durante años tuve un éxito discreto. Hice “Haz lo que debas” y me dijeron que era una estrella. Luego rodé “Sospechosos habituales”. Ambas están en la lista de las cien mejores películas. Pero “Breaking Bad” fue la guinda, porque Gustavo Fring es un personaje icónico, más famoso que Giancarlo Esposito. Ahí empecé a aprender a ser yo mismo. Cuanto más lo hago, más me quiere la gente».

(Giancarlo Esposito, por cierto, nació en Copenhague. Su padre era un carpintero y tramoyista italiano y su madre, una cantante de ópera de Alabama. Desde los seis años vive en Nueva York).

¿Por qué todo el mundo adora a Gus, el jefe de los Pollos Hermanos?

Me encanta ese tío. Es cordial. Se preocupa por su familia, entiende la vida y su responsabilidad. Tiene que hacer cosas duras, sin desmoronarse, en beneficio de todos. ¿Cómo no iba a gustarme alguien así? Es capaz de hacer cosas malas e incluso de degollar a alguien, pero no es un estereotipo, sino un ser humano de verdad que responder a la llamada de lo que tiene que hacer. Es muy interesante y es un personaje que va a apropiarse del mundo. Tiene que gustar a la fuerza.

—Lo llamativo de esta relación con el público es que suele hacer papeles de villano.

—Eso no es bueno ni malo. Intento llevar mi humanidad a una cierta consciencia con todos los personajes. Puedo ser despiadado o malvado, pero siempre mantengo cierta humanidad. Creo que es justo lo que me ha impulsado en la segunda mitad de mi carrera. No quiero ser un estereotipo. Muchos actores tienen miedo de implicarse demasiado porque es difícil equilibrarlo, pero si logras que te emocione, el público logra esa identificación.

—Con todo ese conocimiento, ¿cambiaría algo de su pasado?

—Somos la suma de nuestras experiencias. La única manera de ser yo mismo es gracias a todo lo que he vivido. ¿Me gustaría que todo hubiera sido más fácil, tener un Emmy o un Oscar? Por supuesto, pero esto es lo que me hace ser así ahora. Trabajé en una película con Tom Cruise antes de que fuera famoso y ahora es una estrella de la que no puede huir. Yo sí puedo ser simplemente Giancarlo y mezclarme entre la gente. En resumen, lo cambiaría todo y no cambiaría nada.

—Netflix también fue el malo en Cannes,como sus personajes, y a la vez se atreve a rodar «Okja», un proyecto que rechazaron muchos estudios.

—Los respeto porque tienen una visión. Son valientes. Con todo el mundo en contra, dan un paso al frente. Tienen una forma diferente de entregar películas a la gente, que puede verlas como y cuando quiera, en cualquier pantalla. Es el futuro. Los cines no desaparecerán. El jurado de Cannes nos vetó, con Pedro Almodóvar, al que admiro y respeto, pero a Netflix no le importa, solo les preocupa lo que quiere el gran público. Lo hacen y los admiro por ello.

–¿Cuál es el mensaje de «Okja»?

–Es un viaje y también una historia de amor e una chica joven y su mejor amigo, que en este caso es un cerdo que parece un hipopótamo. Es una película que habla de la supervivencia, del compromiso, del amor y sobre la ambición corporativa y empresarial. También de lo que haríamos para defendernos por causa. Es como si fuesen tres películas en una, pero al final el mensaje es más humano, y entender la humanidad a un nivel diferente, de intentar no cambiar el mundo, sino a uno mismo primero.

–Hay un menasje ecológico, pero también se burla de algunos de sus activistas en algún momento.

–Sí, se burla un poco del mundo en que vivimos y es una declaración en tono de comedia, muy divertida. Pero de repente uno se da cuenta de que hay una historia dramática, casi una tragedia. Es lo bueno del director Bong Joon Ho, que te da muchas cosas para pensar sin ser demasiado apabullante y al mismo tiempo te entretiene. Me encanta, porque no puedes encasillar la película. Va de una chica que intenta buscar a su mejor amigo, sobre los animales, sobre la culpabilidad a la hora de comer carne... Es todo eso pero no encaja en ninguna de esas minicategorías.