ES NOTICIA EN ABC

La fiebre por las series llega «hasta la España vacía»

El 86,2% de los españoles ve series y el 62,5% asegura que «son una parte muy importante de su vida»

Doctor House
Doctor House - ABC
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Las series han crecido tanto que ya no necesitan el apellido «de televisión». Las plataformas de streaming han facilitado que los seguidores de la ficción puedan acceder a este tipo de contenido donde y cuando quieres. Esto se ha traducido en que el 86,2% de los españoles ve series, según El Observatorio de las Series, un estudio independiente que analiza el comportamiento y los hábitos de los espectadores de series de televisión. Es decir, la fiebre por la ficción «ha llegado hasta la España vacía». «Queremos entender la relación entre lo que vemos y lo que somos, entre los contenidos que consumimos y su relación con nuestros estilos de vida y nuestros hábitos de consumo. Al final, si le dedicamos tantas horas a ver series tenemos mucho que aprender de estas», asegura durante la presentación Alexia Dodd, experta en marketing y entretenimiento del sector audiovisual y directora de Good.

Más de la mitad de los encuestados –un muestra de 3140 personas– reconoce que son «muy o bastante importantes en su vida». Un dato que en los jóvenes de 14 a 24 años el porcentaje alcanza el 71%. «No todos lo hacemos igual, pero todos le dedicamos mucho tiempo a las series», comenta María José Álvarez, otro de los miembros del equipo que fue vicepresidenta de la agencia Young&Rubicam y es experta en marketing, publicidad y gestión de marcas. El 68,7% reconoce que, para poder ver las series que le gustan, ha dejado de hacer otras cosas como leer, ver la televisión o dormir. «Incluso el 3% reconoce haber dejado de practicar sexo», apunta Álvarez entre risas. Aún así, el 40% de los consumidores cree «que no le da tiempo a ver todo lo que le gustaría». Por eso ha aumentado tanto el interés como la producción de formatos con capítulos más cortos, de 30 o 15 minutos.

No solo para jóvenes

El fenómeno seriéfilo está asociado a los jóvenes; sin embargo, los datos que aportan el Observatorio de series muestran que no es así. «Es más fácil que las personas sin hijos, ya sea porque aún son jóvenes o por decisión propia, pasen más tiempo viendo series», explica la socióloga Belén Barreiro, responsable de analizar los datos del estudio, a través de la empresa 40DB. Además, el segmento que tiene entre 14 y 24 años tiene un motivo social para ver series. «Si no has visto la serie de moda no puedes participar en muchas conversaciones». Sin embargo, también existe la «edad de la divergencia». «Se trata de parejas con niños en casa que aprovechan ese momento para ver algo diferente, para encontrar su propio espacio», reflexiona Barreiro.

Vean el contenido que vean, los seriéfilos buscan encontrar un personaje con el que identificarse. «Hay muchos seriéfilos que declaran que en un determinado momento de su vida un personaje le ha ayudado. Se han convertido en referentes estéticos y actitudinales», reflexiona María José Álvarez. Puede que este sea uno de los motivos por los que los aficionados a la ficción siguen apreciando los grandes éxitos del pasado. Entre los personajes que más interés generan siguen apareciendo protagonistas de grandes éxitos del pasado como el doctor Gregory House o Luisma, de «Aída». En este ranking que completan Antonio Recio y Sheldon Cooper, hay muchos más hombres que mujeres. Para encontrar al primer personaje femenino hay que mirar en la octava posición, donde se encuentra Rachel Green, «Friends».

Falta de personajes femeninos

La ausencia de referentes coindice con el reclamo de ficciones con la temática «Feminismo y Mujer». Lo pide un 16,3% de encuestados y este dato casi se duplica para los de 14-24 años. Pese a esto, el retrato robot del «bingewatcher» o consumidor compulsivo, ese espectador que se pega atracones de series de más de seis horas, corresponde a una mujer menor de 34 años. «Buscan ficciones con muchas temporadas y con capítulos largos. Es decir, quieren grandes historias que les permitan vivir vidas paralelas. A mí personalmente me parece la evolución de esa chica que se pegaba atracones de libros», reflexiona Barreiro. Pero también está la otra cara de la moneda esa mujer con hijos que, «además de ser la heroína del hogar, disfruta del poco tiempo libre que tiene viendo series. Suelen ser ficciones amenas, como comedias románticas, que les permiten hacer otras tareas durante el visionado. Las series se han convertido en una vía de conversación con sus hijos. Hacen que sea un poco menos difícil hablar con los adolescentes»