Es Noticia

Egoísmo, manipulación y resentimiento: el perfil psicológico de los protagonistas de «Juego de Tronos»

César García, psicólogo clínico, analiza las conductas de los personajes de la ficción televisiva en función de las patologías que les diagnosticaría si se tumbasen en su diván

Cersei y Jaimie Lanister - HBO
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

«Juego de Tronos» se caracteriza por sorprender al espectador con sus drásticos giros argumentales. Cualquier cosa puede pasar en los siete reinos. Esto se debe a las múltiples aristas de sus personajes, marcados por la manera en la que incide en su conducta un entorno salvaje empañado por las intrigas y las encarnizadas relaciones de dominio. La trama no entiende de piedad, como adelantó Cersei Lanister en la primera temporada: «O ganas o mueres».

La serie no alude en ningún momento a un marco espacio-temporal concreto pero se intuyen unas estaciones desmesuradamente largas en un contexto medieval. Entonces no había psicólogos pero, de haberlos, ¿Qué diagnóstico daría a sus protagonistas? César García, psicólogo clínico y director de la clínica RedIntegra, analiza sus patologías.

Cersei Lanister, la «reina de las cenizas»

Cersei Lanister- HBO

El psicólogo destaca su papel de «antiheroína», ya que mientras «el papel del héroe es sacrificarse por la supervivencia de la comunidad, Cersei opta por sacrificar a la comunidad para poder vivir ella», de hecho, como ya adelantó Varys a lo largo de la serie: «Cersei sería capaz de quemar el país entero si se pudiera proclamar rey de las cenizas». Detrás de la media sonrisa despiadada que cubren unos pómulos esculpidos por los dioses se encuentra una mujer condicionada por su supervivencia en «un mundo de hombres». Fue la hija con la que su padre comerció para engordar su poder. La niña huérfana de madre auspiciada con un destino funesto y la reina consorte humillada ante sus súbditos por un cónyuge putero y borracho.

Sin embargo encontró una vía de salvación, su mellizo, el complemento necesario para conseguir lo imposible, ser un hombre. Así la describe César García, que señala que con su relación amorosa «es como si se fusionaran». Confiesa además que no se trata de verdadero amor, ya que éste se produce «cuando amas a las personas que no tienen nada que ver contigo». Amar a Jaimie es, según el psicólogo «una forma de amarse a sí misma» que se extiende también a ese exacerbado amor por sus hijos, quienes además no están manchados por la sangre de los Baratheon. En cuanto a su relación con su hermano, la define como una «transgresión máxima, que llega a la perversión», una característica que, según el psicólogo, «no indica más que una nueva manifestación de rebeldía, de demostrarse a sí misma que puede hacer lo que quiera».

César García explica que si Cersei pasase por su clínica sería diagnosticada con un trastorno narcisista de la personalidad. Además, indica que el machismo de la sociedad en la que vive Cersei no hace sino agudizar su «egoísmo exacerbado y su autoimportancia tan elevada» ya que, «al no poder luchar con su iniciativa y con su espada opta por luchar con su inteligencia y sus dotes para la manipulación».

La compara con la «Donald Trump de nuestros tiempos», y señala lo peligroso que sería darle las claves nucleares a esta mujer «porque probablemente las usaría».

Daenerys, una líder contra el «establishment»

Daenerys Targaryen- HBO

«Autoritaria pero tierna», la hasta ahora benjamina de la Casa Targaryen muestra una arrolladora personalidad que resulta inconcebible de cara a la ingenuidad manifiesta en los primeros episodios. «Es, sin duda, un ejemplo femenino de líder carismático», una figura que «sorprende porque desgraciadamente es poco habitual en la pantalla», indica García, quien señala que «con total seguridad no se trataría de un líder democrático, pero es una dirigente capaz de atraer a las masas con su discurso».

Su principal cualidad es la de ser compasiva y entrañable con los desfavorecidos pero implacablecon sus enemigos, el psicólogo destaca la un extracto de su discurso a los inmaculados -soldados eunucos esclavizados- en Astapor, que por sí sola podría definir a Daenerys: «Matad a los amos, matad a los soldados, matad a todo hombre que sostenga un látigo, pero no hagáis daño a los niños. ¡Cortad las cadenas de cada esclavo que veáis!»

Se caracteriza por ser una dirigente que lucha «contra el establishment político», García recuerda que en la época en la que vive la esclavitud está muy arraigada en la sociedad y que «un error que ella comete llevada por su ingenuidad es el hecho de pensar que los valores de una sociedad entera se pueden cambiar de un día para otro». De esta creencia nacen la mayor parte de las dificultades que tiene que enfrentar.

Sabe convencer a las masas y ponerlas de su lado prometiendo a cada agrupación exactamente lo que necesita. El psicólogo recuerda que los inmaculados no son un ejército mercenario a quien se pueda comprar con oro, la elocuencia de Danaerys se basa pues en crear «un proyecto común». César García lo compara con un conflicto actual: «si lo pensamos en términos nacionalistas sería como decirles a los nacionalistas lo contrario a lo que se les dice: podéis iros si queréis, pero quedaros y así podremos construir algo juntos».

Arya Stark, anclada en el «re-sentimiento»

Arya Stark- HBO

La hija rebelde de los Stark creció en la pantalla salpicada por sus dramáticas circunstancias hasta convertirse en una mujer fría, tenaz y con un objetivo claro: la venganza.

«Es un personaje muy marcado por el trauma, anclado al resentimiento, que no te deja sentir otras cosas, sólo sientes todo el rato esa injusticia que has vivido». Deja una puerta abierta al futuro de su personaje, quien desde el momento en el que presenció el desgarrador destino de todos sus familiares vive anclada a un objetivo, completar su lista de la venganza. «Está por ver qué pasaría si llegara a vengarse de todos, se podría quedar vacía porque una vez que haya cumplido con la venganza, ¿qué le queda? Ahí es donde comenzaría realmente el dolor».

Arya le recuerda también a un típico cuadro que se produce en un paciente traumatizado, el «trastorno disociativo de la personalidad», que consiste en un distanciamiento de la realidad. Es «un mecanismo de defensa inconsciente que padecen muchas personas», indica el psicólogo. Quienes lo sufren comienzan a sufrir algunas crisis de identidad. Incluso en los casos más graves, indica García, se producen trastornos de identidades múltiples. Arya se quiere distanciar de la realidad e intenta ser otras personas. «Se niega a sí misma para vengarse, pero también motivada por el vacío que siente», explica García. Obviamente no consigue llegar hasta el final porque «la disociación es un proceso inconsciente y ella lo fuerza de forma voluntaria».

Jon Nieve, el «patito feo»

Jon Nieve con su denominada «facies depresiva»- HBO

Su propio nombre lo indica, es un bastardo que convive con una familia a la que no pertenece y por eso, según el psicólogo, busca constantemente pertenecer a un grupo y acaba formando parte de La Guardia de la Noche, un lugar en el que todos los parias son bienvenidos.

Cualquiera puede pertenecer a La Guardia, aunque el precio es elevado, sus miembros tienen que renunciar a todo lo demás. En Jon Nieve fluye la sangre de los Stark y es un hombre firme y leal en sus compromisos aunque, recuerda el psicólogo, «no es un personaje tan condicionado por ellos como Eddard, incapaz de saltarse una norma». Un factor con nombre de mujer, Ygritte, incidió en la trama para demostrar que Jon siente y es capaz de saltarse las normas llevado por la afectividad.

Además de su apellido, su rostro también lo delata: «Jon tiene ese rostro que los psicólogos llaman 'facies melancólica'» que, como explica el psicólogo, refleja constantemente una mezcla de sentimientos de «preocupación, amargura y tristeza». Recuerda que ha tenido una infancia normativa en la que Eddard Stark le ha dado unos valores y una educación, pero la convivencia en el seno familiar se lleva «con una cierta frialdad», sobre todo por parte de Catalyn e incluso por Robert, que le recuerda en varias ocasiones que nunca va a ser heredero de Invernalia.

«El problema de no saber quiénes son tus padres es fundamental», expone García, porque «no sabes quién eres tú, es una carencia básica que marca la conducta de muchas personas» que, según indica el psicólogo «crecen desorientadas y con muchas dificultades».

García considera que es un personaje muy querido porque encarna «el cuento del patito feo que se convierte en cisne» y eso hace que los espectadores se identifiquen con él porque «¿quién no se ha sentido alguna vez un patito feo?».