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¿De dónde viene la fiebre por las telenovelas turcas?

La parrilla se ha ido llenando de estas ficciones asiáticas, que tienen una enorme acogida en nuestro país

Protagonistas de «Dolunay», la última telenovela turca de Divinity
Protagonistas de «Dolunay», la última telenovela turca de Divinity - MEDIASET ESPAÑA
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Durante el último curso, llegó un nuevo producto audiovisual a nuestra televisión: las telenovelas turcas. Estas producciones fueron apareciendo poco a poco en los diferentes canales de la TDT, inundándola de este tipo de ficciones. Siguiendo los precedentes en las tramas que tanta fama se ganaron los culebrones latinoamericanos, estas nuevas series han encontrado un hueco en la parrilla y, parece, que se van a ir quedando.

Según informa el diario «Daily Sabah», la industria televisiva turca crea cada año más de cien series, que se reparten en más de 150 países. A nuestro país este fenómeno llegó de la mano de Nova con «Fatmagül», la primera telenovela turca que se emitió en abierto. Sus datos de audiencia evidenciaban que era un producto rentable, logrando un 4,1% de cuota de pantalla y más de 700.000 espectadores. Así comenzó en 2018 una moda que ha ido trayendo hasta nuestro país otras muchas series.

Divinity, en seguida, decidió mover ficha y programar también estas ficciones orientales. Algunas de las que ya se han podido ver son «Kara Sevda», «Sühan», «Ezel», «Medcezir» o «Sila», junto a «Erkenci Kus», «Stiletto Vendetta», «Madre», «Elif» y «El Secreto de Feriha». Actualmente, la última serie turca que ha llegado a nuestro país es «Dolunay», en Divinity.

Según dijo el experto en ficción internacional y autor de «Series para Gourmets» (Diario Vasco), Lorenzo Mejino, a este diario, «son telenovelas de lujo a bajo coste», lo que permite ofrecer una imagen rentabilizando fácilmente su adquisición por las cadenas. «Los turcos pronto descubrieron que lo que atraía a la gente no era el edulcoramiento de las series americanas, sino que hubiera venganzas, traiciones, adulterios...». Otra de las ventajas que ofrecen es que, según el responsable de programación de canales temáticos de Atresmedia, Luis León Luri, estas telenovelas trabajan «increíblemente bien» la empatía, por lo que su resultado también es positivo en este aspecto.

Además de su bajo coste, su buena producción es clave para el resultado. «Aunque aquí se emitan como una tira diaria, en Turquía son producciones en prime time. Se graban en espacios naturales, en casas reales o una lujosa Estambul. Eso produce un sentimiento de cercanía y de riqueza que aporta un soplo de aire fresco al género», dice Sergio Calderón, director de Divinity. Y es que estas historias suelen estar envueltas en una enorme opulencia.

Además, algo que también es interesante para emitirse de forma diaria, estas series cuentan con temporadas muy largas, con episodios que rondan entre los 60 y los 90 minutos, lo que les supone cubrir una franja interesante de la parrilla a un coste muy reducido. Además, no tratan temas que puedan considerarse políticamente incorrectos fuera de sus fronteras. «Tienen una visión de la mujer mucho más políticamente correcta de lo que es en realidad. Asimismo, siempre han sido muy laicas y casi nunca se ve miseria», señala Mejino.

Así es «Dolunay», la última telenovela turca

La última ficción turca que ha llegado a nuestro país es «Dolunay». De la mano de Divinity, de lunes a viernes a las 16.30 se ofrece un nuevo capítulo de esta ficción protagonizada por Can Yaman («Erkenci Kus») y Özge Gürel. Interpretan, respectivamente, a Ferit y a Nazli, los dos personajes principales de la historia. Ferit es un empresario rico, un poco excéntrico y maníaco, que decide contratar una cocinera privada para su casa, tarea de la que se ocupa Nazli.

Además, el estreno, siguiendo la estrategia con otras ficciones, se realizó de forma simultánea en distintos canales de Mediaset España. El grupo apostó por ofrecer un doble capítulo en Divinity, pero en Telecinco y en MiTele Plus ofrecieron simultáneamente el primer episodio, ocupando así la franja de «Sálvame», en un movimiento que sorprendió a la audiencia.