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«Deadwood» se impone al alzhéimer en una carrera a vida o muerte de su creador

La serie, cancelada en 2006, vuelve en formato de telefilme. David Milch no quería despedirse sin cerrar la historia

Ian McShane, en una imagen del telefilme que pondrá fin a la serie
Ian McShane, en una imagen del telefilme que pondrá fin a la serie - HBO
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«Deadwood» tuvo una vida efímera. Fue cancelada en 2006 después de tres temporadas de críticas elogiosas, subrayadas por un Globo de Oro y ocho premios Emmy (de un total de 28 candidaturas), uno de ellos para el conocido director Walter Hill. Pese a todo, incluso para la HBO era una historia demasiado oscura, en un Oeste más salvaje y real de lo que acostumbra a contar el cine. Hay quien ha contabilizado las 2.980 veces que se dice la palabra «fuck» en sus 36 episodios. Otros términos aún más feos también se cuentan por centenas. Tampoco el tiempo pasaba demasiado deprisa, a decir de los críticos menos complacientes:en tres años las tramas apenas avanzan de 1876 a 1877, a un ritmo que no alcanza la «media Alcántara».

Su creador, David Milch, no ha tenido una vida mucho más fácil que la de los moradores de su wéstern: en los primeros años del siglo XXI perdió una fortuna –unos 25 millones de dólares– por su adicción a las carreras de caballos, mundo que reflejó en «Luck», otra serie de culto, también enterrada antes de tiempo.

40 dólares a la semana

Milch y su mujer tuvieron que vender sus dos mansiones y se recluyeron en un piso modesto, él con una asignación de 40 dólares a la semana para evitar tentaciones. El remate fue cuando le diagnosticaron el alzhéimer, algo que sospechaba después de cinco años de síntomas y de haber vivido el antecedente de su padre. Una escáner cerebral confirmó que los olvidos no eran meros despistes y esta vez sí lo apostó todo en una única carrera:la meta era atar los cabos sueltos de «Deadwood» en un telefilme con hechuras de broche final. Él soñaba con doce episodios más, pero no estaba en condiciones de exigir demasiado.

Milch, de 74 años, asegura en una entrevista publicada en «Vulture» que el deterioro cognitivo es «progresivo y, en cierto modo, descorazonador». Se corrige al instante:«Es descorazonador en todas las formas que puedo imaginar». Escribir el guión en esas condiciones no fue fácil, pero tampoco encajar las agendas de los actores ni lograr la aprobación de HBO. El final es casi feliz: el próximo 1 de junio se estrenará en todo el mundo, también en España, la tv movie «Deadwood», dirigida por Daniel Minahan, un veterano de la serie que también ha trabajado en «A dos metros bajo tierra», «True blood» y «Juego de tronos».

El currículum de Milch tampoco es menor. Después de estudiar en Yale –compartió fraternidad con George W. Bush–, trabajó durante siete temporadas en «Canción triste de Hill Street», la obra maestra de Steven Bochco. Luego creó «Brooklyn Sur» y «Policías de Nueva York», que le dieron reconocimiento mundial. En 2006 se ganó su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Con «Deadwood» tocaba la cumbre, lo que casi siempre es el preludio de algún descenso. Las disputas entre HBO y Paramount, además de su propia fama de no cumplir con los planes de rodaje acabaron con una franquicia llamada a marcar una época en un género que casi nunca se atreve a tocar la televisión (ni el cine). Los protagonistas, de paso, se quedaron sin el aumento recién pactado.

Muerte de caballos

Con «Luck», David Milch vivió un efímero respiro, abortado por la muerte accidental de más de un caballo durante el rodaje, que obligó a cancelar la producción. Algún malentendido sin aclarar con Nic Pizzolatto lo dejó asimismo fuera de «True detective», uno de los grandes éxitos de los últimos años. La crisis personal estaba servida y las deudas de juego eran algo más que el postre. Solo gracias a la tenacidad de su mujer, Rita Milch, su matrimonio no se añadió al inventario del hundimiento.

La «salvación» parcial ha llegado con «Deadwood: la película», proyecto que parecía truncarse por culpa del alzhéimer y que permaneció tres años en la fase de «rumor». Al final, fue posible reunir de nuevo a Timothy Olyphant («Justified»), Molly Parker («House of cards») y Ian McShane («American gods»), que le debe a la historia un Globo de Oro. Completan el reparto Brad Dourif, Sean Bridgers, Paula Malcomson y Anna Gunn, entre otros. En «Deadwood: la película», las viejas rivalidades resurgen, las alianzas tensan la cuerda y las heridas se reabren sin remisión, circunstancias que se suman a los inevitables cambios que supone para todos el paso de una década cruel.

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