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¿Cuál es el secreto de la eterna juventud de «La que se avecina»?

Laura Caballero, creadora y directora de la serie, habla de la undécima temporada, que se estrena hoy

Laura Caballero con Fernando Tejero
Laura Caballero con Fernando Tejero - MEDIASET
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No importa que «La que se avecina» lleve diez temporadas emitidas y aún siente a casi tres millones de fieles frente al televisor en cada episodio. Laura Caballero, creadora junto a su hermano Alberto de la comunidad de vecinos más surrealista –y realista– de la pequeña pantalla, sigue viviendo con nervios cada estreno. «La pregunta que más me han hecho es cuándo vuelve la serie. Pero es bonito que lo hagan, eso quiere decir que “La que se avecina” sigue estando viva y la gente la necesita», cuenta la guionista, directora y productora, recién salida del plató donde siguen grabando. Por fin puede dar una respuesta: esta noche (22.40) Telecinco emite el primer episodio de la undécima temporada de su comedia más exitosa.

En esta nueva entrega, –«una de mis favoritas», puntualiza Caballero–, Menchu (Loles León) se convierte en presidenta de la comunidad, en la Hillary Clinton de Mirador de Montepinar, para desgracia de Antonio Recio (Jordi Sánchez). Además, Teodoro (Ernesto Sevilla) se convierte en tutor legal de sus sobrinos, los Recio viven un «divorcio espiritual» y Coque (Nacho Guerreros) pasa a tener una vida acomodada gracias a una herencia. Además, en esta nueva temporada dan la bienvenida a los actores Carlos Areces, Darío Paso y María Hervás, que darán vida a un hombre que entablará una amistad enfermiza con Bruno (Luis Merlo), al hijo menor de Menchu y a una atractiva fisioterapeuta, respectivamente. «El personaje de Carlos es una locura porque son varios en uno. Ha estado muy integrado, y eso que no es fácil, porque los actores se conocen desde hace mucho, hay una energía muy concreta en el plató y grabamos con mucho ritmo», plantea Laura Caballero, quien cambia la dirección por la sala de guión en cuando empiezan a grabar.

Aunque lleven más de cien episodios (y otros tantos de «Aquí no hay quién viva») a sus espaldas, los guionistas siguen inspirándose en la actualidad para construir muchas de sus historias, aunque «cada temporada es más duro y más lento, porque a veces se parece a algo que ya hemos hecho», cuenta Caballero, que también prepara junto a su hermano «El pueblo», también para Telecinco. «Creo que en una serie de largo recorrido cada capítulo hay que currárselo más. Yo escribo sobre todo en pretemporada. Este curso estoy muy contenta a nivel de dirección porque he intentado matizar y dejar respirar a la gente. Sin dejar de ser histriónicos, que es lo que gusta», explica, convencida de que la comedia de “La que se avecina” esconde también mucho drama y personalidades que son «un horror». «Creo que el humor de esta serie es liberador, tanto para nosotros, porque Mediaset nos deja decir lo que nos apetece, como para el espectador», plantea Caballero. Parte del secreto de su éxito, especula, está en la identificación del espectador con los personajes. «Todo el mundo tiene un vecino como Fina, o que está como una cabra. Es un reflejo caricaturizado de nuestra sociedad».

En la era de los boicot en redes sociales, tiene mérito que «La que se avecina» haya logrado escapar airosa pese a tratar asuntos como la discapacidad, la transexualidad, la enfermedad mental, los desahucios... «Nosotros tenemos muchísima suerte porque el público ha entrado en el código y acepta muy bien las burradas que decimos, pero en general vamos hacia atrás, y es un error. Nos estamos americanizando».

¿Ha pensado ya en el final de la serie? «Alberto y yo tuvimos un debate sobre si la especie de show de Truman que hicimos en el episodio cien debería ser el final. Y quemamos ahí las naves. De momento no lo hemos pensado porque no parece que esté cerca. No sé si somos inconscientes», bromea.