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«Inés del alma mía» La conquista de América tiene por primera vez nombre de mujer: Inés Suárez

ABC visita el rodaje de la adaptación de la novela de Isabel Allende «Inés del alma mía»

Elena Rivera da vida a Inés Suárez
Elena Rivera da vida a Inés Suárez - TEV
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El primer edificio del Renacimiento español, el castillo de La Calahorra en Granada, se ha revestido durante estos días de una capa de cal, telas y hasta un trono para simular el Palacio de los Pizarro situado en Cuzco, la Plasencia del siglo XVI y hasta un palacio Inca. La fortaleza ha abandonado su aspecto descuidado para albergar las idas y venidas de soldados que recorren su patio, cámaras y actores. Todo construido con todo detalle en este lugar privilegiado para contar la aventura de Inés Suárez, la única mujer española que se embarcó y participó en la conquista de Chile.

«Inés del alma mía» es el nombre de esta ambiciosa coproducción internacional realizada por RTVE, Boomerang TV y Chilevisión que contará «la historia menos conocida para los españoles», según el director de Arte, Koldo Vallés, a través de la adaptación de la novela de Isabel Allende que lleva el mismo nombre. Con un presupuesto de ocho millones y a lo largo de ocho capítulos, de unos 55 minutos cada uno, volveremos a ver a una mujer clave, que se convirtió en gobernadora de la actual Santiago de Chile, y que rompió con todos los tabús en la pequeña pantalla. «Inés es una mujer feminista del siglo XVI», señala Vallés.

Un papel muy importante y del que no tuvieron dudas a quien dárselo nada más ver su reparto: Elena Rivera. «Ya había trabajado con ella en la serie de “Toledo” y me acordaba un poco de ella, pero cuando la vi en el casting con todo su esplendor, nos sorprendió. Nos tiene impresionados porque para cada situación tiene la actitud que debe tener», explica Alejandro Bazzano, director de los capítulos 1, 2, 5 y 7. Una vez escogida la protagonista y tras comprobar la química entre ambos, Eduardo Noriega se convirtió en el conquistador español Pedro de Valdivia y el verdadero amor de la extremeña Inés Suárez.

Isabel Allende, la «mejor madrina»

Jorge Redondo, productor ejecutivo, fue quien le propuso a Bazzano este proyecto hace ya dos años y aunque siempre ha tenido una «actitud crítica con lo que ha significado la conquista» por sus orígenes latinoamericanos, asegura que ahora que se «pusieron en la piel de los conquistadores queriendo y sin querer» ha comprendido que era «gente hecha de otra pasta y que tenían mucho valor». «Son admirables y he aprendido a respetarlos muchísimo», confiesa.

No obstante, para él, lo más complicado de este proyecto es conseguir que el público se adentre en esta hazaña a través de la naturalidad de los personajes, a pesar de que los actores usen ciertas palabras y expresiones de la época. Por eso, la labor de documentación ha sido esencial para conocer ciertos detalles que consiguen este efecto, como saber que en aquel tiempo se comía con las manos o que se bañaban una vez al año. «Todo eso hay que saberlo para darle credibilidad a la historia», señala.

Elena Rivera, la perfecta Inés Suárez

Para construir el personaje de Inés, Mateo se ha basado en lo que decía la propia protagonista de la historia y en todas las mujeres que han pasado por su vida. «Lo más complicado de este proyecto ha sido meterme en la piel de una mujer», desvela, y añade que el resto es documentación, gracias a los cronistas de la época. «La conquista de América tiene por primera vez nombre de mujer», apuntilla.

Inés transportará así al espectador en el tiempo y espacio desde la histórica Plasencia del siglo XVI, hasta el colorido Perú virreinal de Pizarro, pasando por las junglas de Panamá y el desierto de Atacama en Chile. Una mujer fuerte y de carácter que no dudó en hacer este peligroso recorrido ni achicarse ante una batalla, al igual que Elena Rivera. «Soy de sacar la garra cuando hay que sacarla», asegura en relación al personaje.

«Lo que más me gusta de ella es que fue de las pocas mujeres que supo romper con el tabú que siempre ha habido con las mujeres. La historia siempre la han escrito los hombres, los vencedores y que Inés haya logrado tener su nombre escrito en la historia, como Isabel la Católica, es de valorar y tiene ese punto especial que para mí es lo más interesante», explica la actriz, quien siente una gran responsabilidad. «Se llama Inés del alma mía y yo soy Inés. Todo el peso recae sobre mí, pero eso siempre es gusto», sostiene.

Rivera, que está entusiasmada con esta serie, ha tenido que aprender a manejar espadas, a montar a caballo y va a ser la primera vez que ruede en el extranjero. «Es algo único como Elena Rivera. En la vida te vas a encontrar en tu carrera la oportunidad de grabar a personajes tan impresionantes en lugares como el desierto de Atacama, y hay que disfrutar y aprender lo máximo».

Las series como oportunidad de aprendizaje

Además de la extremeña, Valdivia estará acompañado por su amigo de la infancia Francisco de Aguirre (Ismael Martínez), quien lo seguiría si fuese necesario hasta el mismo infierno. «Eduardo y yo, somos como Don Quijote y Sancho Panza», bromea Martínez. «Hacer este tipo de personajes, independientemente de que te parezca una barbaridad o no, tiene algo de heroico y que visualmente como actor es un reto porque grabar cada día no es fácil», explica.

Para él, series de este tipo son muy necesarias para que lo jóvenes conozcan el pasado de forma ficcionada, aunque siempre intentando ser «lo más fiel posible» a la realidad. «Es importantísimo que no se nos olvide nuestra historia para lo bueno y lo malo», señala. «Inés era una heroína y un ejemplo a seguir que no deberíamos olvidar. Estoy seguro que si vas a una escuela la gente no debe saber quién es».

Una serie que realza a «las mujeres valientes de España» pero que como señala Enrique Arce, quien interpreta a Sancho de la Hoz, secretario de Francisco Pizarro, «el reparto casi en su totalidad es masculina, como suele pasar en las obras de época».«Ahora hay una tendencia muy válida y que apoyo, de sobredimensionar a los personajes femeninos que han tenido su historia, siempre se abusa mucho del héroe», explica. El actor, que vive su «mejor año profesional» porque ha estado inmerso en varios proyectos entre los que destaca «Terminator: Destino Oscuro», vuelve a la ficción de nuevo haciendo de villano. «Espero que un día no me maten por la calle, porque me estoy haciendo especialista en hacer malotes aunque superar a “Arturito” va a ser difícil», dice entre risas.

Tras pasar por Cáceres, Trujillo y con el fin del rodaje de La Calahorra, donde se han grabado la mayoría de los interiores de la serie, el equipo pone rumbo a Chile y Perú hasta mediados de diciembre. Tres preproducciones simultáneas en las que están participando unas 300 personas para hacer este proyecto posible y que lo convierte en «una de las producciones más ambiciosas», según Redondo.

De hecho, en el desierto de Atacama se grabará una de las batallas más caras de toda la ficción. «Vamos a estar cinco días filmando esa secuencia que no durará más de ocho minutos en pantalla y en la que posiblemente habrá 200 personas, que luego se multiplicarán», adelanta el director chileno Nicolás Acuña, responsable de la otra tanda de capítulos.

La serie une así la historia de España y a Latinoamérica que hasta ahora poco había sido relatada, razón por la que se ha necesitado construir casi todos los elementos desde cero. Espadas, calzado, telas casi imposibles de encontrar y que solo las han hallado en la India, todo un trabajo para recrear esta adaptación de la exitosa escritora y que se estrenará primero en RTVE en septiembre de 2020, luego en Chilevisión y estará disponible en Amazon Prime Video.