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Game of Thrones Claves del capítulo 8x05 de «Juego de Tronos»: El enemigo estaba en casa

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Daenerys Targaryen
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[Atención. Este texto contiene spoilers de la última temporada de «Juego de Tronos»]

Si el lector es conocedor de las estadísticas, sabrá que el penúltimo capítulo en las temporadas de «Juego de Tronos» es, casi siempre, uno de los más impactantes. Ocurrió con la «boda roja» o la muerte de Ned Stark y, como era previsible, ha sucedido en el 8x05 que, si bien es cierto que ha decepcionado a parte de los seguidores de la serie a juzgar por los primeros comentarios en Twitter, también lo es que ha ayudado a finiquitar algunas de las tramas que allanan el camino hacia el cada vez menos suculento Trono de Hierro.

El capítulo 8x05 de «Juego de Tronos» ha servido, entre otras cosas, para terminar de dibujar a una Daenerys perversa, viva imagen de su padre, el Rey loco, y quien, cegada por la sed de venganza y poder, no ha dudado un ápice a la hora de arrasar un Desembarco del Rey plagado de inocentes. Ya lo dice Varys al comienzo de este episodio a modo de preludio: «Dicen que cuando un Targaryen nace los dioses lanzan una moneda y el mundo contiene el aliento». El eunuco, primer muerto del 8x05, parece haber dejado el trabajo hecho poniendo al corriente a determinadas personas del verdadero linaje de Jon Nieve. La rompedora de cadenas —en este capítulo vuelve a recitar su nombre completo— es implacable con los traidores y «la araña» es la primera en arder en el fuego de Drogon. Será el primero de muchos «dracarys» en un capítulo marcado por el fuego y el poder destructor de la khaleesi.

En este capítulo es clave el personaje de Tyrion Lannister, gran conspirador de los Siete Reinos y que, entre otras cosas, intentará abortar el ataque a Desembarco del Rey liberando a Jaime e intentando que el «Matarreyes» huya con Cersei Lannister. Pero incluso esto es demasiado bonito para un «Juego de Tronos» que nos ha acostumbrado a las traiciones.

El dragón hoy sí esquivó las flechas

Comienza la batalla y Drogon sabe a la perfección cómo esquivar cada una de las flechas que intentan hacerle mella desde el mar (al contrario de lo que le ocurrió al pobre Rhaegal). Esa imagen de Euron Greyjoy mirando hacia el cielo y que los responsables de la serie quisieron destacar en el tráiler no era, en realidad, ningún detalle importante: ni Drogon llevaba armadura como se había especulado, ni tampoco iba a acompañado por otra criatura nacida en una cueva oculta.

Tras terminar el trabajo en el mar, Drogon comienza arrasando Desembarco, donde un ejército liderado por Inmaculados y Dothrakis (¿no habían muerto todos en «La larga noche»?) se hace con la ciudad mientras Cersei Lannister observa desde el torreón.

«La Fortaleza Roja nunca ha caído ni caerá ahora»

Uno de los mejores momentos de este 8x05 llega en el minuto 39 del capítulo, cuando las huestes de Cersei Lannister deciden rendirse ante el ejército encabezado por Nieve y Gusano Gris. Las espadas caen al suelo tan solo un minuto después de que Cersei Lannister afirmara que hasta el último hombre defendería su fortaleza, las campanas suenan en señal de rendición y la «madre» de todas las batallas está a punto de llegar a su final. Pero en «Juego de Tronos» o ganas o mueres y, llegados a este punto, ya da igual si eres víctima o verdugo.

En Daenerys Targaryen no queda un ápice de compasión: ocho temporadas afirmando que liberaría Poniente del yugo opresor cuando, en realidad, ella era la más tirana de todas. La mirada de rabia de la mujer Targaryen cuando vuelve a alzar el vuelo sobre Drogon ya vaticina que la locura se ha apoderado de Desembarco del Rey. No está sola. Gusano Gris sigue a su líder y emprende de nuevo la lucha pese a la mirada incrédula de Jon Nieve. El otrora bastardo se ha percatado de que esa no es su guerra, no así. Emprendió la batalla contra los caminantes blancos y el Rey de la Noche sin saber que compartía cama con la verdadera amenaza.

Por mencionar algún que otro momento absurdo de este 8x05, ¿qué decir de esa pelea entre Jamie Lannister y Euron Greyjoy? Dos hombres midiendo su valentía en un acantilado con una ciudad hundiéndose sobre sus cabezas. Buen cierre, eso sí, para uno de los personajes más perversos de las últimas temporadas: «Soy el hombre que mató al Matarreyes», culmina un Euron sonriente.

Perro VS Montaña

Uno de los grandes puntos a favor de este último capítulo ha sido, sin duda, el esperadísimo enfrentamiento entre el Perro y la Montaña. Sandor y Gregor Clegane midiendo sus fuerzas (y Cersei saliendo de escena para no interrumpir el momento). Antes de esto, asistimos a la despedida de Arya y el Perro, una de las mejores relaciones de amor-odio que nos ha regalado la historia de George R.R. Martin. La joven Stark abandona a su compañero para poner su vida a salvo aunque, con ello, parece estar renunciando a la que ha sido una de sus grandes metas durante la serie: asesinar a Cersei Lannister.

¿Quién gana el enfrentamiento? Aunque el Perro da la estocada final al hermano mayor, los dos terminan cayendo desde la torre y ardiendo en las llamas de Drogon.

¿La gran decepción?

Sin duda la mayor decepción de este capítulo y, si no lo remedian, de «Juego de Tronos», es la aparente muerte de Jaime y Cersei Lannister. Aunque es cierto que en ningún momento vemos los cuerpos sin vida de los hermanos y amantes, todo apunta a que los protagonistas del incesto más famoso de los últimos años mueren sepultados por las rocas. Si esto es así —imploramos que no— la serie habrá proporcionado un final del todo benevolente para la gran villana de HBO: abrazada a su gran amor y sin ser asesinada por ninguno de sus enemigos. Guardamos la esperanza de que Cersei haya sobrevivido y aparezca entre las piedras una vez terminada la batalla para que Arya culmine la venganza que esta serie le debe hace mucho tiempo. Estamos contigo, Arya.

El Norte no olvida.