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Verdades y mentiras históricas de la serie «Chernobyl»

La serie de HBO, creada por Craig Mazin, recrea una de las mayores catástrofes provocadas por el hombre, la del accidente nuclear de 1986

Imagen de la serie «Chernobyl» - HBO / Vídeo:Chernobyl desbanca a Juego de Tronos como la mejor serie
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Después de que finalizara la fantasía medieval de «Juego de tronos», HBO optó por la cruda realidad de una de las mayores catástrofes de la humanidad. Con «Chernobyl», una miniserie de cinco capítulos creada por Craig Mazin, la cadena por cable estadounidense ha recrado la historia del accidente nuclear de 1986. Descrita como una «serie de terror con suspense político e intriga», esta ficción protagonizada por Jared Harris, Stellan Skarsgard y Emily Watson se adentra en este drama a través de sus protagonistas.

La ficción, que ha logrado encabezar la clasificación de las mejores series de la historia en IMDb, con una puntuación casi redonda de 9,7, convenció también a la crítica, que ha aplaudido su rigor histórico y su ambición por saber la verdad oculta entre tantas mentiras. Pero, ¿qué hay de cierto y qué es un error en «Chernobyl»?

A excepción de la física Ulanca Khomyuk, interpretada por la actriz Emily Watson, todos los personajes que aparecen en la serie existieron en la realidad, aunque casi ninguno de ellos pudo sobrevivir, ya fuera a la explosión nuclear o a las consecuencias de la radiación o la pesadilla que provocó.

–En su ambición por aproximarse al máximo a la verdad, «Chernobyl» recrea la labor de los helicópteros para intentar mitigar el desastre nuclear, arrojando cargas de boro, plomo y arena sobre el reactor mientras explusaba radiación. Sin embargo, muestra cómo uno de los aparatos se estrella durante la intervención, ante la mirada de los protagonistas, algo que, a pesar de suceder, no lo hizo justo después de la catástrofe sino meses después.

–Otro de los «errores» o matices que se pueden reprochar a la serie tiene que ver, de nuevo, con el personaje al que da vida Emily Watson. En una de las escenas habla de una segunda explosión que podría tener «una fuerza de entre dos y cuatro megatones, lo que acabaría con la población completa de Kiev y una porción de Minsk, impactando a toda la Ucrania soviética, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania y gran parte de Alemania Oriental». Sin embargo, además de la improbabilidad de una segunda explosión, de haberla nunca podría ser de cuatro megatones de fuerza, tal y como afirman en el portal «Fuera de Series».

El reactor de «Chernobyl» no es, evidentemente, el real, pero sí un gemelo, el de la planta de energía nuclear de Ignalina, situada en Lituania, en un intento por aproximarse al máximo a la verdad, igual que la sala de control de la Unidad 4, que se crea con fidelidad, incluidas las batas blancas y gorras de los operadores.

–Tal y como se muestra en la serie de HBO, los bomberos, sin la protección adecuada, sufrieron las consecuencias de la radiación ya que no fueron prevenidos de la magnitud del desastre nuclear. Se les trasladó al hospital y, como recrea «Chernobyl», algunas escenas, como la de la partida de cartas entre ellos o el tratamiento de las quemaduras con leche, sucedieron en la realidad.

–También existieron esos voluntarios que aparecen en el segundo capítulo de la ficción con equipos de buceo. Fueron Alexei Ananenko, Valeri Bezpalov y Boris Baranov. Dos de ellos siguen todavía con vida, mientras que el otro murió en 2005.

–También son reales los mineros que cavaron un túnel, a elevadas temperaturas, debajo del reactor de fusión para evitar que el uranio penetrara en el Mar Negro propagando la contaminación a Europa. El problema fue que todo su esfuerzo fue en vano, ya que al final el combustible se enfrió por sí solo.

En una de las escenas de «Chernobyl» se puede ver cómo una familia abandona a su perro tras ser evacuados de Pripyat en clara referencia a las labores de los controladores de plagas, que dispararon a los animales de la zona por temor a que se extendiese la contaminación.

–El puente ferroviario de Pripyat desde el que habitantes de la ciudad asisten al incendio en la central nuclear existió en realidad, así como esa escena en la que unos niños juegan con el polvo radiactivo como si fuera nieve.