Es Noticia

El alegato machista que estuvo a punto arruinar la existencia de «Friends»

Un directivo de la NBC puso en duda una escena sexual protagonizada por Mónica, a la que describió como «una golfa»

Monica Geller, uno de los personajes principales de «Friends»
Monica Geller, uno de los personajes principales de «Friends»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

A nadie se le escapa que «Friends» es una de las series más importantes de la historia de la televisión. Su influencia en la ficción es tal que, a día de hoy, todavía se busca relevo para el trono que la sitcom ocupó en la década de los noventa y para el que parece que, de momento, no hay sustituto a la vista. Muchos lo han intentado pero pocos han logrado acercarse al éxito los seis amigos de Nueva York: «Modern Family» o «The Big Bang Theory» han sido dignos rivales, pero la sombra del «Central Perk» es alargada y el salto a Netflix de la historia que encumbró a Jennifer Aniston, Matthew Perry, Courtney Cox, Matt LeBlanc, Lisa Kudrow y David Schwimmer no ha hecho más que afianzar el buen nombre de la veterana comedia incluso entre los más jóvenes.

Como suele ocurrir con los proyectos gran calado, pocos anticiparon que «Friends» se convertiría una serie de culto a partir de sus primeros guiones. Ideada por Marta Kauffman y David Crane, la sitcom emitió su primer capítulo el 22 de septiembre de 1994 en la cadena NBC presentando a un grupo de jóvenes «más o menos graciosos» (así les describió The New York Times) que comentaba el devenir de sus agitadas vidas desde el sofá de una cafetería. El proyecto de Kauffman y Crane, además, se topó con varios inconvenientes que a punto estuvieron de arruinar su estreno, tal y como revela Kelsey Miller en el libro «I'll be there for you» (Harper Collins), que desgrana los secretos de la veterana ficción de la NBC.

Durante el proceso de creación de «Friends» Kauffman y Crane no dudaron en echar la vista atrás y rememorar sus días de juventud y de salidas y entradas con sus colegas de profesión. Aquella pequeña familia que los creadores habían formado con unos compañeros de teatro fue el germen de «Friends», cuyo título inicial fue «Insomnia Café». La propuesta gustó y la NBC encargó un episodio piloto que generó más dudas que certidumbres entre los responsables de la cadena quienes, llevando siempre la calidad como eslogan, no terminaban de ver en aquellas tramas de juventud un reclamo efectivo para su audiencia. Entre los «peros» que la NBC planteó tras el guión del piloto estaban la edad de los protagonistas, gente demasiado joven que quizá no empatizaba con el público objetivo del canal o la idea del Central Perk como uno de los escenarios principales (el libro de Miller recuerda cómo en aquellos años la 'cultura Starbucks', sentarse en sillones con grandes tanques de café, todavía no estaba instaurada en América).

El episodio vio la luz porque, al final, el personaje de Mónica recibe un castigo

Sin embargo, entre todos los reproches iniciales que los «peces gordos» de NBC hicieron a Kauffman y Crane hubo uno que llamó especialmente la atención de los creadores: la denominada «encuesta de la golfa». En el episodio piloto, titulado En el que Mónica tiene una compañera, la pequeña de los Geller cena con un hombre que le explica que es incapaz de tener sexo con nadie desde que su esposa le dejó. La cocinera, no obstante, termina acostándose con él y al día siguiente descubre que aquella historia fue una artimaña de su acompañante para llevarla a la cama.

Cuando Don Ohlmeyer, presidente de la NBC para la Costa Oeste, leyó el guion, afirmó sin tapujos que no entendía qué querían transmitir Crane y Kauffman con aquella trama: ¿Qué idea nos da eso del personaje? ¿Que es una golfa?, dijo en directivo sin tapujos. Nadie en la NBC rebatió el alegato de Ohlmeyer que, tras unas cuantas conversaciones con David Crane, accedió a que el capítulo se emitiese convencido de que, en realidad, el episodio dejaba en mal lugar a Monica Geller por haberse acostado con cualquiera. Como apunta la autora de «I'll be ther for you», Ohlmeyer dio luz verde al episodio «porque Monica acaba sintiéndose humillada tras aquel encuentro sexual. Su presunta transgresión era permisible únicamente porque el personaje recibe un castigo», explica la escritora.

Por si no fuera suficiente, «tras otra lectura del guión y por insistencia de Ohlmeyer la cadena repartió una encuesta entre una muestra de la audiencia. En el test, de respuesta múltiple, se preguntaba a los encuestados qué opinaban de que Monica, sin estar casada, mantuviera relaciones sexuales ilícitas y escandalosas con un hombre en su primera cita». Así lo relató Kauffman tiempo después: «La pregunta podría haber dicho igualmente: Por acostarse con un hombre en su primera cita, ¿cree que Monica es a)una puta, b) una zorra, c)una cualquiera?». El público, sin embargo, fue mucho más inteligente que Ohlmeyer y, tras la controvertida pregunta sobre el personaje respondió con un escueto «¿y qué?». El capítulo, como ya se sabe, se emitió con rotundo éxito.