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Alberto Caballero: «No hay censura en 'La que se avecina'. Fue mi única petición a Mediaset»

ABC habla con Alberto Caballero sobre el éxito de la ficción de Telecinco y sus próximos proyectos

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Cuando el 7 de septiembre de 2003 Alberto y Laura Caballero estrenaron «Aquí no hay quien viva», en Antena 3, probablemente no imaginaron que, catorce años después, seguirían siendo los reyes indiscutibles de la comedia española. Aquella «sitcom» sobre la comunidad de vecinos de «Desengaño 21» protagonizada por José Luis Gil, Loles León, Daniel Guzmán y Fernando Tejero, entre otros, terminó en 2006 habiendo completado 91 episodios que, todavía hoy, se emiten con éxito en nuestra TDT. Tras «Aquí no hay quien viva» llegó «La que se avecina», en Telecinco, con la que los hermanos demostraron que su éxito al frente de la comedia no había sido casual.

La ficción de Mediaset conservó algunos rostros de «Aquí no hay quien viva» pero incorporó otros nuevos, dando lugar a personajes como Antonio Recio (Jordi Sánchez) o Amador Rivas (Pablo Chiapella), que se han convertido en emblema de la serie española. ABC se reúne con Alberto Caballero en Madrid para saber por qué los surrealistas problemas de la comunidad de vecinos siguen liderando la audiencia del «prime time» sin haber encontrado rival en catorce años y si, a pesar del éxito, «La que se avecina» tiene fecha de caducidad.

P - — Llega la décima temporada de «La que se avecina», ¿qué tenéis preparado?

Digamos que será una temporada de continuidad, en la que seguiremos en la línea de la anterior en la que ya introdujimos muchas novedades, como las incorporaciones de Luis Merlo y Miren Ibarguren y a quienes queremos sacar provecho. En los próximos capítulos veréis bastantes cameos, hay muchísima gente que nos apetece que aparezca.

P - — ¿Cómo decidís qué actores deben unirse a la serie?

Para que alguien entre a formar parte de «La que se avecina» tiene que haber una historia que lo permita. La oportunidad de trabajar con Loles León, por ejemplo, se dio hace mucho tiempo pero no habíamos tenido una trama que nos permitiera incluir a su personaje en la ficción. Siempre esperamos a que la historia fluya hasta el momento en que el personaje encaja, no nos gusta meter caras nuevas de forma «forzada».

P - — Crear el guión de una trama coral debe ser un proceso complejo, ¿es difícil dar voz a todo el mundo?

«La que se avecina» se creó como una 'sitcom de sitcoms'. Es una trama comunitaria que involucra a mucha gente y, a veces, es imposible crear una trama en la que todo el mundo tome parte. Al final acabas haciendo tramas más personales que, después, se cruzan con las historias de otros personajes. Son muchos años y, con el tiempo, desarrollas la habilidad para provocar ese tipo de cruces entre personajes de manera natural.

P - ¿Por qué seguimos enganchados a «La que se avecina»?

Nuestro secreto ha sido el de no ser rígidos, el de no querer provocar la carcajada del público a toda costa. Cuando comenzamos con «Aquí no hay quien viva» las cadenas de televisión metían risas enlatadas, algo que no quisimos hacer, pues no quisimos decir al espectador cuándo debía reir. Sin embargo, en aquella serie de Antena 3 logramos suplir la ausencia de risas enlatadas con mucho ritmo y generosidad en las tramas. Cada capítulo tiene un buen número de elementos como para que puedas verlo de nuevo y, a pesar de eso, descubrir cosas nuevas en cada visionado.

El éxito de «La que se avecina» no deja de sorprenderme. Solo en «Factoría de Ficción» hay una media de 1300 reposiciones de la serie al año. Al principio es algo que nos agobió pero, después, nos dimos cuenta de que había un porcentaje de la población al que le relajaba ver la serie para desconectar. Somos entretenedores y nuestra misión es lograr que la gente se olvide de ss problemas durante un buen rato, es nuestra función.

P - Los personajes de «La que se avecina» han evolucionado mucho desde el inicio de la serie...

La serie no estaba madura cuando comenzó a emitirse. Ten en cuenta que saltamos de una cadena a otra y, además, con una trama muy similar a la de «Aquí no hay quien viva». Teníamos muy buenos actores pero, al principio, no les dimos los personajes adecuados, pues no funcionaban. No fue hasta el principio de la tercera temporada cuando la serie empezó a funcionar bien y los personajes a encontrar su sitio.

P - ¿Siempre pensaste que «La que se avecina» duraría tanto tiempo?

¡Nunca! Nuestra primera sensación fue que sería un fracaso. Poco a poco vimos que la serie sobrevivía y que los datos eran buenos, aunque discretos. En la primera y la segunda temporada nos mantuvimos y, después, decidimos meter nuevos personajes femeninos que funcionaron muy bien, como el interpretado por Antonia San Juan. A partir de la quinta temporada, «La que se avecina» vivió un «boom» y se convirtió en la serie más vista. Es, además, la segunda serie de ficción más longeva, tras «Cuéntame cómo pasó».

P - ¿Seguiréis haciendo la serie hasta que la gente se canse?

Para nada. Estoy totalmente en contra de que sea el público el encargado de decidir cuándo termina una serie. A veces, aunque el contenido sea rentable para el canal, algo te dice que tienes que hacer otra cosa. No creo que haya que dejar que la serie sufra un declive hasta su muerte, pues tampoco es bueno para el espectador. No vamos a hacer eso con «La que se avecina».

P - ¿Hay censura en «La que se avecina»?

No, no hay censura. De hecho, mi única petición cuando comenzamos a trabajar con Mediaset fue que no nos dieran la lata con los contenidos. Nunca nos han molestado en ese sentido, aunque alguna vez se han asustado con alguna temática. Algunos padres, eso sí, se escandalizan por algunas de las tramas, pero lo cierto es que, aunque los niños vean la serie, «La que se avecina» no está hecha para ellos.

P - Hay gente que ha criticado alguna que otra trama, sobre todo las protagonizadas por Antonio Recio...

Mucha gente no entiende que ese personaje homófobo, xenófobo y machista es, precisamente, una crítica. Nos apetece criticar ese tipo de persona y de ahí, precisamente, vienen esas tramas. Es el eterno debate sobre los límites del humor... ¿De qué te puedes reir y de qué no? Además, las redes sociales han amplificado las críticas... En Twitter hay gente esperando para insultar.

P - ¿A qué altura están las series españolas si las comparamos con las de EE.UU.?

No hay comparación posible porque son dos mercados distintos. No podemos comparar un capítulo de «Modern Family», que cuesta dos millones de euros, con una ficción española que se hace con mucho menos dinero. Hay una diferencia importante de prsupuesto, pero también de producto. Además, debemos de tener en cuenta que las producciones norteamericanas que vemos en España son las mejores del país, pero no las únicas. La televisión pública de EE.UU. hace cosas malísimas, pero no nos llegan. A día de hoy, comparamos una serie de Telecinco con una de HBO, porque son dos mercados diferentes. En España, además, estoy seguro de que ninguna televisión en abierto produciría una serie como «El ala oeste de la Casa Blanca».

P - ¿Qué haréis después de «La que se avecina»?

Tenemos en mente unos cuantos proyectos. Hoy en día se da una situación paradójica en el mundo de las series, y es el hecho de que los creativos pierden el control de su producto en cuanto lo venden a una cadena de televisión. Creo que el mercado debe evolucionar. Los creativos deberíamos poder ser propietarios de nuestras series y que las cadenas contrataran pases de esos contenidos. Nuestro futuro irá por ahí.