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Westworld «Westworld»: Robots sedientos de venganza y sangre

Esta nueva temporada de «Westworld» promete, parece que nos dará más acción y menos triquiñuelas de guion

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¿Rebelión justificada o venganza sangrienta? Ambas cosas mezcladas es lo que nos promete esta segunda temporada a partir de lo que ya hemos visto en el primer episodio. Sí, los robots, bueno perdón hablaremos con propiedad y diremos que son anfitriones como así los llaman en la serie, han tomado las riendas del juego y no de forma pacífica. Ya lo vimos en el último capítulo de la temporada uno, las tornas han cambiado y es la inteligencia artificial la que manda, la que ha decidido que se ha cansado de ser reprogramada al gusto de los bajos placeres humanos.

Ellos son los nuevos dueños del cortijo y no van a parar hasta que dominen y obtengan la libertad que no sabían ni que existía. Visto así, parece que estamos ante una nueva revolución francesa, una vuelta de tuerca a la historia en la que los oprimidos luchan por sus derechos hartos de explotación. Esta vez los débiles fueron creados para no saber ni que lo eran, y para no recordar más allá de lo que decía su disco duro. Ahora que ya recuerdan lo que han vivido tienen muchas deudas que quieren cobrar y no lo van a hacer por las buenas.

Esta nueva temporada promete, parece que nos dará más acción y menos triquiñuelas de guion pensadas solo para liar más a los espectadores. Menos laberintos y más disparos parece la premisa, y no vamos a decir que no es apetecible, sobre todo cuando nos encontramos al frente a dos mujeres de armas tomar. Dolores (Evan Rachel Wood) y Maeve (Thandie Newton) están al mando, cada una por su lado y con sus propios objetivos, pero son las que tienen las cosas claras. Parece que hasta en el mundo de los robots ha llegado el momento de que las féminas reclamen su puesto. Si ya estos personajes eran fuertes en la primera temporada, ahora son líderes de la rebelión mientras que los hombres parecen seguirlas sin apenas tener poder de decisión. Así lo vemos en Teddy (James Marsden), que sigue a su amada Dolores aunque el reguero de sangre de humanos/invitados que va dejando le parezca a veces escandaloso. Las dudas del pobre Teddy duran lo mismo que ella tarda en darle un beso y decirle que estarán juntos y serán libres. Bonita utopía, que ya sabemos por el final de este capítulo, que se puede complicar un pelín.

El capítulo comienza con una imagen de Bernard –recordamos que es anfitrión, pero que desde las propias altas esferas de la empresa dueña del parque temático ni lo saben- siendo rescatado en una playa días después de que Dolores y los suyos comenzaran la revolución. Y a partir de ahí, a base de saltos en el tiempo, nos vamos enterando de lo que ha pasado en esos días en los Bernard sigue infiltrado entre los humanos. Intersante paradoja, la supervivencia de los humanos frente a los robots parece que depende de una de esas de máquinas. La creación del ser humano es tan perfecta en apariencia que ni la pueden detectar. Pero he ahí la duda que nos platea este primer episodio, ¿será Bernard fiel a sus congéneres o a quienes le crearon? Quizás, una carga muy grande para un personaje un tanto débil.

A pesar de esas faltas de Bernard, será clave en el desarrollo de la trama. Entre él y las buenas de Evan Rachel y Thandie, ¿echaremos de menos a Anthony Hopkins? No en mi caso, que ya le echaba de más en la temporada anterior. Lo siento, pero es que era Hopkins haciendo de Hopkins, pero intentando ser interesante porque estaba en una serie de ciencia ficción. Ni personaje ni actor tenían espacio en este segundo «round», afortunadamente. Ya veremos qué pasa con Ed Harris, que empieza a adolecer de lo mismo, interpretarse a él como tipo duro del oeste. Lo siento, pero si no estás aquí para dar clases magistrales como hacen tus compañeras mejor que te marches con discreción o con un tiro en la nuca como hizo Hopkins.

Esto promete y mucho, hasta ya hemos visto indicios de que habrá conexión con otros parques temáticos. De hecho, ya sabemos que uno de ellos tiene tigres, así que parece se avecinan selvas. Muchas posibilidades, que nos generan grandes expectativas a los que estamos ávidos de adrenalina televisiva después haber acabado mareados con el laberinto que fue la primera temporada. Sabemos que esto va a tener tantas capas como una cebolla, pero yo ya he decido que seguiré a Dolores y Maeve hasta donde me quieran llevar.