Es Noticia

«Por trece razones»: La cultura de la violación, a examen

Netflix estrena la segunda entrega de su ficción más criticada en la que deja de lado el bullying para centrarse en el acoso sexual

Clay tendrá que asumir que nadie es perfecto, ni siquiera alguien que ya no está
Clay tendrá que asumir que nadie es perfecto, ni siquiera alguien que ya no está - NETFLIX
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Hace poco más de un año nos sobrecogió «Por trece razones» hablando de cuestiones tan reales y actuales como el bullying y el suicidio como no nos habíamos imaginado antes y consiguió colarse en gran parte de las conversaciones. Lo hacía a través de 13 capítulos que escondían los 13 motivos que llevaron a Hannah Baker (Katherine Langford) a quitarse la vida. Acoso, desprecio o abuso son solo algunas de las razones que se escondían en las diferentes cintas que estremecieron al instituto Liberty (y a los espectadores).

«Hannah contó su versión de los hechos, pero hay al menos 12 chicos que tienen otra versión que todavía no hemos escuchado», aseguró Brian Yorkey, productor ejecutivo de la ficción. Es decir, siempre hay distintas verdades de un mismo hecho. Ahora toca escuchar al resto.

Si la primera temporada ya acarreó un sinfín de críticas de quienes consideran que «Por trece razones» no es apta para el público al que se dirige (pese a que aborda un tema tan complicado como el suicidio de forma pedagógica), la segunda temporada puede que tenga aún más detractores, ya que se muestra difícil de digerir. De hecho, solo hay que ver la advertencia que los propios protagonistas hacen al inicio de la temporada. Y puede que no lo sea para jóvenes que están al «borde del abismo», pero sí es una gran ficción para demostrar al resto de alumnos cómo se pueden llegar a sentir tus compañeros ante un comportamiento que para ti es insignificante o cómo algunas circunstancias pueden llevarte a dónde menos te esperabas, ni siquiera si eres el más popular del instituto.

La segunda temporada comienza retratando las consecuencias de la muerte de Hannah, es decir, cómo el resto de personajes de «Por trece razones» intentan seguir adelante. Son muchos los que se preparan para hacer frente al juicio que tiene la familia Baker contra el instituto Liberty High; mientras que otros harán todo lo posible para que muchos de los secretos de Hannah Baker y los del resto del instituto sigan siendo eso, secretos.

Aunque pensábamos que habían puesto todas las cartas sobre la mesa, puedo aseguraros que no. Reinventarse o morir, ¿no? La nueva entrega deja de lado el bullying para hablar del acoso sexual y la violación, otro tema de gran actualidad del que no viene nada mal hablar, especialmente a los más jóvenes, aunque sería mejor si la ficción dejase de lado la angustia egocéntrica de la mentalidad adolescente para ofrecer más soluciones y menos empatía.

Jessica también intentará hacer frente a sus propios secretos
Jessica también intentará hacer frente a sus propios secretos-NETFLIX

[¡Cuidado! Este artículo contiene información sensible sobre la primera temporada de «Por trece razones»]

«Por trece razones» vuelve a crear una atmósfera de tensión alrededor de Liberty para descubrir más mentiras y seguir aumentando la frustración del espectador que crece junto a la de Clay (Dylan Minnette), a quien le tocará a sumir que nadie es perfecto, ni siquiera un muerto. Lo que se traduce en una gran facilidad de «adicción». Es decir, los puntos fuertes que ya vimos en la primera temporada siguen estando ahí. Sin embargo, esta nueva entrega cae en el error de intentar abarcar demasiadas tramas a lo «Pequeñas mentirosas» (no solo le vale con intentar destapar a Bryce como el violador de Hannah y convencer a Jessica de que se identifique como la chica de la cinta 9); también intenta hablar de demasiados problemas a la vez como las drogas, el racismo o la cultura de las armas en Estados Unidos.