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Cuéntame cómo pasó Divorcio en «Cuéntame cómo pasó»: así ha sido la ruptura de Antonio y Mercedes

El último capítulo de la vigésima temporada termina con el matrimonio decidiendo divorciarse en los pasillos de una clínica, poco después del nacimiento de su nieta

TVE
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El último capítulo de esta vigésima temporada de «Cuéntame cómo pasó» se anunciaba con malos augurios. El matrimonio entre Merche y Antonio Alcántara se tambalea tras muchos años de desgaste, y en los últimos capítulos de la serie todo indica que el desenlace final no puede tardar en llegar. Esa era la gran baza que los guionistas se guardaban en la manga para este episodio de cierre: ¿Conseguirá la pareja revivir su amor y así salvar a la familia?

La convivencia entre el matrimonio de nuestra televisión lleva tiempo enrarecida, deteriorándose día tras día a base de desencuentros y mentiras. Merche y Antonio ya apenas se pueden ver delante, y el segundo se marchó de casa para volver a la soledad de su pueblo, Sagrillas, y dedicarse al cultivo de la tierra y de la melancolía. Merche y Antonio, en Madrid y en Sagrillas, aparecen cada uno en una mitad de la pantalla dividida mientras piensan el uno en el otro y en el futuro de su relación.

En el silencio de su soledad recuerdan todo lo vivido juntos, empezando por los lejanos años de la guerra civil en el pueblo. Merche, abrumada por la situación, da su brazo a torcer y se planta en el pueblo con las deudas a saldar antes de firmar el divorcio. «Esta es mi crisis, no tu crisis», le recordaba Merche a Antonio echándole en cara su egoísmo, «no te quedes con mi crisis y deja algo para mí». Tras un primer careo las perspectivas no mejoraban: el matrimonio estaba más cerca que nunca de la ruptura.

Pero ahí no se terminan los problemas de la familia, que tiene a María, su hija pequeña, atravesando una tormentosa adolescencia. A la joven le afecta la situación de sus padres y también empieza a capear con las primeras turbulencias amorosas de la juventud. Debora, la mujer de Toni, rompe aguas con menos de treinta semanas de embarazo y en el parto peligran su vida y la del bebé.

Y en la incertidumbre y la angustia del hospital se suaviza el enfado de Antonio y Merche, más preocupados por la salud de su nieta. La agitación de la escena final, con un parto agónico que sale bien de milagro, no da una tregua en la tempestad del matrimonio Alcántara, que en los pasillos del hospital deciden divorciarse sin demasiada convicción, pero con la certidumbre de que no tienen otra opción.