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Una segunda oportunidad para «(Des)encanto», el ¿fracaso? de Matt Groening

El creador de «Los Simpson» o «Futurama» no convenció a gran parte del público con su última ficción

La segunda tanda de episodios de «(Des)encanto» llega a Netflix este viernes 20 de septiembre

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«(Des)encanto» estaba llamada a ser la sucesora de un clásico (que sigue en activo) como «Los Simpson» o la ya terminada «Futurama» solo por compartir padre, el dibujante Matt Groening. Sin embargo, la ficción que cuenta las idas y venidas de Bean no convenció tanto como, a priori, se esperaba. La princesa de un mundo de fantasía –que vive desencantada y en el alcoholismo mientras comparte aventuras con un duende llamado Elfo y un demonio llamado Luci– no igualó en carisma a sus hermanos mayores, aunque estoy convencida de que le debemos una segunda oportunidad.

Matt Groening apostó por dejar de lado el carácter episódico de las aventuras de la familia amarilla para superar los complejos arcos que sufrieron durante varios episodios (e incluso temporadas) los personajes de «Futurama». Con «(Des)encanto», es imprescindible haber visualizado toda la temporada para entender lo que está sucediendo, y puede que necesitemos un breve recordatorio para comprender lo que está por venir ya que presenta una estructura narrativa bastante peculiar. De hecho, todo apunta a que es el motivo que hay detrás de la decepción que sufrió el público en su primera temporada.

Si una de las reglas de oro de las historias de aventuras es conseguir que la acción o el viaje avance hacia adelante, sin pausa, y descubra constantemente nuevos horizontes, «(Des)encanto» hizo literalmente lo contrario en la anterior entrega. Bean se escapa de su boda para volver a casa, y este regreso a casa solo parece estancar la trama. El espectador espera que este viaje le lleve a algún lado, y al final lo hace. Poco a poco se descubre un mundo mucho más complejo que promete ser un gran universo donde correr aventuras; es decir, Bean encuentra su viaje. Tarde, pero llega.

La protagonista, su mayor acierto

Bean, por fin, es una chica. Y no tiene nada que ver ni con Lisa ni con Marge, tampoco con Leela. Esta princesa alcohólica y feminista no tiene las ideas tan claras como las anteriores, ni lo quiere. Sin embargo, sí que podemos decir que es la evolución natural para el animador. Poco a poco, habíamos visto cómo Lisa iba cambiando y adaptando pensamientos progresistas y cómo Leela los pone en valor (dichos pensamientos) a base de porrazos. Bean es la unión perfecta de ambas, pero con cuatro copas de más.

Los personajes secundarios le echan un pulso al principal en cuanto a calidad. Mientras que Elfo visualmente parece una transformación de Bart Simpson en una especie de duende, su voz y su forma de actuar (y de intentar –cuidado, spoiler– seducir a Bean) recuerda inevitablemente a Fry. Por su parte, Luci, el demonio personal de la princesa, tiene el espíritu destructor de Bender, aunque de momento no sabemos si será capaz de beber tanto como él.

Ni presente ni futuro

Esta vez, la trama no tiene acotaciones reales. Mientras que «Los Simpson» son una versión del presente y «Futurama» del futuro, «(Des)encanto» explora un mundo medieval fantástico; es decir, sin una conexión temporal real y con un sinfín de ases en la manga para poner a prueba la imaginación del espectador. Y lo hace en plena edad de oro de la animación para adultos. Hemos visto muchos títulos ambientados en mundos medievales fantásticos; también hemos visto otros tantos títulos de dibujos animados para adultos. Pero en ninguno los había combinado hasta ahora. Esperemos que aprovechando esta diferenciación (y pese a ella), Groening y su equipo hayan echado un vistazo a su competencia («Bojack Horseman», «Rick y Morty» o «Big Mouth») para aprender a comprender que arriesgar en el guion puede ser más un acierto que un riesgo.