Es Noticia

«Perdidos»: Puedes amarla u odiarla, pero tienes que verla

La ficción de J.J. Abrams vuelve a emitirse en abierto a partir de hoy. Te contamos por qué deberías engancharte si no lo hiciste en su día

Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La historia de la televisión cambió para siempre cuando el 22 de septiembre de 2004 el vuelo 815 de Oceanic Airlines se estrelló sobre una isla del Pacífico en su ruta de Sidney a Los Ángeles. Entre sus pasajeros, nombres ya propios de la ficción televisiva como Jack Shephard, Kate Austen, James "Sawyer" o John Locke, personajes que habían embarcado en aquel avión casi por casualidad y que, de repente, se veían encerrados en un escenario tan paradisíaco como intrigante del que trataban de huir a toda costa.

Mediaset se hizo a principios de este año con los derechos de emisión de «Perdidos», la historia ideada por J.J. Abrams y que modificó para siempre nuestra forma de hablar de las series. Sobre si merece la pena o no adentrarse en el complejo mundo de Abrams y su vuelo 815 se ha escrito ya tanto que encontrarás opiniones para todos los gustos con tan solo hacer una rápida búsqueda en la Red. Y no es para menos.

Cuando hablamos de «Perdidos» no sabemos si nos referimos al mayor fenómeno televisivo de los últimos años o si estamos ante, como opinan sus detractores, uno de los grandes «engaños» de la televisión moderna. A la ficción de Abrams puedes amarla u odiarla, sin medias tintas aunque, lo que sí es seguro, es que deberías verla. Aquí te contamos por qué:

«Perdidos» es historia de la televisión. Y lo es no solo por su estructura y las tramas que envuelven a sus personajes, sino también por todo lo que logró en la industria televisiva. «Lost» (su título original), necesitó pocos capítulos para convertirse en todo un fenómeno social y enseñar a los españoles que había otras formas de ver televisión. Ya no hacía falta esperar a que la cadena de turno decidiera emitir el episodio ya visto en EE.UU., pues los giros de guión de J.J. Abrams, Jeffrey Lieber y Damon Lindelof dieron como resultado una audiencia tan intrigada y ansiosa por descubrir nuevas tramas que aprendió a correr al ordenador y utilizar los servidores de streaming.

— Dio lugar a un nuevo concepto de serie. «Edad de oro» de la televisión y «burbuja seriéfila» son dos de los términos más empleados últimamente en artículos y reportajes que abordan la actualidad televisiva. No podría decirse que «Perdidos» inauguró la edad de oro de las series, que ya había tenido lugar mucho antes ('Expediente X', 'Corrupción en Miami', 'Starsky & Hutch', 'Urgencias', 'Los Soprano'...) pero sí formó parte de una nueva generación en la que la ficción televisada, a través de las networks en EE.UU., comenzó a llegar a los espectadores de forma masiva. El resultado no solo se notó en términos de audiencia sino también en el modo en que cada uno de los diálogos de «Perdidos» se analizaba escrupulosamente, dando lugar a multitud de foros y portales inundados de teorías conspiranoicas sobre el significado de los números 4, 8, 15, 16, 23 y 42 o sobre el origen del humo negro.

— Los enigmas. Los misterios de «Perdidos», por locos que parecieran, no paraban de engancharnos. ¿Tenía la isla capacidad de curar a los enfermos? ¿Qué entrañaba realmente la iniciativa Dharma? ¿Eran peligrosos los 'otros'? ¿Qué pintaba un oso polar en todo aquello? De pocas series se ha hablado tanto como de «Perdidos» y sus giros dramáticos.

— Los personajes. Son otro de los eternos misterios de «Perdidos». A lo largo de las seis temporadas que la cadena ABC nos mantuvo enganchados a la serie, la isla daba lugar a nuevos misterios pero, al tiempo, nos descubría algo más de sus protagonistas. De todos ellos pudimos conocer su pasado y su futuro (hablar más de esto sería un spoiler), quiénes eran antes de subirse a aquel avión y cómo aquel viaje cambió sus vidas. «Perdidos» fue una serie coral que nos acercó por igual a Jack, Kate, Locke y 'Sawyer —entre otros— y a través de ellos pudimos experimentar sentimientos como la pérdida, el desamor, la frustración. Aquello de «vivir juntos, morir solos», nunca tuvo más sentido.

— El final. Si hay un motivo para ver «Perdidos» ese es su final, para muchos el peor de la historia de las series y, para otros, una auténtica obra maestra. Sea como sea, verlo te dará la capacidad de opinar en la que, todavía hoy, sigue siendo una de las conversaciones más polémicas cuando se habla de ficción televisiva. No pretendemos mentirte: no fueron pocos los espectadores que se sintieron estafados tras ver la última temporada de «Perdidos». Mucho se quedó en el tintero, otro tanto se resolvió. A partir de hoy puedes ver la serie que cautivó a una generación o descartarla ante el inmenso catálogo actual de series del que dispones en Netflix, Movistar o HBO. Subirte o no al barco (de Penny) depende de ti.