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Mario Casas, en «Instinto» - MOVISTAR+

Instinto Mario Casas: «Aquí ha habido poca broma con el sexo»

El actor, «autocrítico», protagoniza el thriller erótico «Instinto», que se estrena hoy en Movistar+

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«Instinto», el nuevo thriller erótico de Movistar+, llega hoy a la televisión con la intención ir más allá de las escenas de cama habituales en las que los protagonistas aparecen delicadamente cubiertos por una sábana y la cámara, pudorosa, no pasa del muslo. El protagonista de esta nueva producción con el sello de Bambú («Fariña», «Velvet»), es Mario Casas, que se mete en la piel de Marco Mur, un joven empresario tan exitoso como introvertido, cuyas únicas vías de escape son el deporte y un club privado donde da rienda suelta a sus pulsiones más bajas.

«Es bueno que haya un reclamo. Los trabajos tienen que llegar al mayor público posible. Y aunque nos adentremos en un club, en un thriller erótico, también habla de personajes», cuenta Mario Casas, que no se dejaba ver en la pequeña pantalla desde 2013, con «El barco». «A mí me ha costado más verme en un personaje tan atascado y tan hermético que el tema del sexo. Aunque ahí también hay alguna práctica que es un poco más compleja o difícil y ha sido un poco más fuerte verme», añade. «En “Eyes wide shut” también se vendió lo de los desnudos, pero la película va de otra cosa. Aquí el sexo es uno de los ingredientes, pero no creo que fagocite el resto de la serie. Para mí el foco está en los personajes. No te vas a poner un capítulo nuevo por ver el siguiente polvazo. Solo mostramos el sexo de una forma un poco más explícita. Es rompedor, pero cuando rodamos una escena violenta, por ejemplo, nos recreamos», reflexiona Jon Arias, que da vida a Diego, socio y amigo de Marco, casado con Bárbara (Bruna Casí), directora de márketing de la empresa. La llegada de Eva (Silvia Alonso), nueva responsable de I+D, trastocará también a todos los personajes.

La grabación de las secuencias más carnales de «Instinto» se concentró en una semana en el madrileño Palacio de Fernán Núñez, que se convirtió en un local de estilo renacentista, decorado con sedas y personajes enmascarados.

¿Cómo son esos minutos previos a las escenas más íntimas? «Hay un equipo mínimo, y hablas con la actriz o las actrices para pedirles que si se sienten mal te lo digan. Esto es una cosa de dos y el otro se tiene que sentir cómodo. Aquí ha habido poca broma, el equipo consideró que una escena se les estaba yendo de las manos y cortaron, por ejemplo. Al final no lo pasas bien, imagínate, estás desnudo mientras te graban. Pero aquí se ha hecho con mucho respeto, ha quedado elegante», puntualiza Casas. Otros, como Arias y Alonso, prefieren combatir los nervios a base de bromas. «Es una manera de quitar hierro al asunto y no darle más importancia de la que tiene. Lo mejor es naturalizarlo», confiesa la actriz.

En el reparto, que completan Lola Dueñas, Miryam Gallego, Mariola Fuentes, Juan Diego Botto, Elvira Mínguez, Óscar Casas e Ingrid García-Jonsson, prácticamente solo los dos últimos se libran de pasar por el sensual club. El joven Casas interpreta a José, hermano de Marco, que padece autismo, trastorno que le trata Carol (García-Jonsson). Ambos han visitado centros donde trabajan con estos chicos para ofrecer un retrato «respetuoso».

Ilusión vs. veteranía

Pese a llevar más tiempo en el negocio, Mario Casas ha aprendido mucho de su hermano menor en su debut juntos. «Óscar tiene tanta ilusión que todo le parece fascinante. Eso es algo que me da envidia y me gustaría recuperar, en lugar de juzgarme tanto como me juzgo como actor, porque eso hace que lo pase peor y disfrute menos. La autocrítica cada vez es peor. En vez de ir para adelante, la sensación que tengo es que voy para atrás. Es solo mi sensación, porque me conozco más», plantea.

Aunque Mario Casas sea su juez más duro, lo cierto es que todo el clan cuenta con el cariño del público. «Pasan los años y yo me mantengo estable, puedo elegir proyectos. Eso hace que trabaje más para no defraudar a la gente que me sigue», reconoce. «Tampoco es que seamos superguapos, somos muy normales», añade Óscar.