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Polanski recobra la libertad tras ser denegada su extradición a Estados Unidos

Las autoridades de Suiza cuestionan abiertamente las formas y los motivos de la Justicia americana

El cineasta Roman Polanski - AFP
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Aunque abusar sexualmente de una menor de edad es un grave delito tanto en Suiza como en Estados Unidos, el gobierno de la Confederación Helvética ha respaldado ayer la polémica impunidad del cineasta Roman Polanski al denegar su extradición para rendir cuentas ante la Justicia americana por la violación de una adolescente de trece años ocurrida hace tres décadas en casa del actor Jack Nicholson. La decisión, tras diez meses de pulso legal y sin posibilidad de recurso alguno, ha supuesto la inmediata puesta en libertad del director franco-polaco.

El Departamento federal de Justicia y Policía de Suiza ha planteado que Estados Unidos no ha facilitado toda la documentación y argumentos requeridos sobre este caso en el que el cineasta llegó a declararse culpable ante los tribunales de Los Ángeles a cambio de una leve sentencia (aunque al temer una pena de cárcel más sustancial, optó por convertirse en un fugitivo y huir a Europa en 1978). De acuerdo a las autoridades suizas, la decisión refleja dudas sobre los méritos de la solicitud de extradición, en especial sobre las negociaciones realizadas en su momento por los abogados de Polanski y los fiscales americanos.

Al dar a conocer la noticia en Berna, la ministra de Justicia de Suiza ha enfatizado que el poner en libertad a Roman Polanski no debe interpretarse como un veredicto sobre la culpabilidad o inocencia del famoso director de cine. A juicio de Eveline Widmer-Schlumpf, la decisión se ha tomado siguiendo los intereses nacionales de Suiza y se limita únicamente a determinar la validez de la petición presentada por el gobierno de Washington.

Suiza ha reprochado especialmente que Estados Unidos no haya compartido testimonios confidenciales relacionados con el procedimiento para sentenciar a Polanski que tuvo lugar en Los Ángeles entre 1977 y 1978, así como no aclarar si los 42 días que Polanski pasó entonces privado de libertad bajo observación psiquiátrica habrían sido un castigo suficiente para el delito de mantener relaciones sexuales con una menor.

Las autoridades de Suiza también han cuestionado la legitimidad, oportunidad y motivos de las acciones judiciales americanas contra Polanski, ya que a su juicio era un hecho del dominio público que el cineasta adquirió en el 2006 una residencia en territorio suizo, que visitaba con frecuencia y sin temor a sufrir "desventajas legales". A pesar de todo esto, el Gobierno de Estados Unidos nunca se molestó en plantear un proceso de extradición hasta el año pasado.

El director tiene ahora 76 años y los abusos sexuales a la menor americana tuvieron lugar cuando Polanski tenía 43 años. Durante todo ese tiempo, el cineasta ha evadido sus responsabilidades penales en Estados Unidos hasta que el 26 de septiembre del año pasado se produjo su detención en Zurich, a donde se había desplazado para recibir un homenaje a su extensa y oscarizada carrera cinematográfica.

A principios de diciembre, los tribunales de Suiza aceptaron la excarcelación de Polanski bajo fianza de 4,5 millones de dólares y la condición de llevar un brazalete electrónico en el tobillo. Lo que permitió al cineasta cambiar una deprimente celda por la «Vía Láctea», su lujoso chalet alpino de tres pisos en la exclusiva localidad de Gstaad. Lugar donde ha podido reunirse con su actual esposa y dos hijos. Además de completar su última película, el «thriller» político «The Ghost Writer» («El escritor»).

En esta odisea de jurisdicciones internacionales y ambigüedad moral, los abogados de Polanski no han dudado en utilizar los deseos de la víctima en este caso para ganar la libertad de su cliente. La adolescente de 13 años es ahora una señora casada, con tres hijos y a la que Polanski habría pagado medio millón de dólares en concepto de compensación.

Ella misma se ha identificado hace tiempo como Samantha Geimer y ha dejado saber el sufrimiento personal que le supone cada vez que este escándalo sexual de Hollywood vuelve a salir a la luz. Pero según Estados Unidos, las víctimas en casos de abusos sexuales a menores no son las que tienen que decir sobre las consecuencias penales de esos delitos.

Los abogados de Polanski también intentaron que el aclamado director de cine fuera sentenciado sin tener que volver a California. Pero la Fiscalía de Los Ángeles se opuso con vehemencia a una condena in absentia. Según dejó saber el fiscal del distrito David Walgren, «el procesado es un fugitivo. Un violador infantil fugitivo que durante 32 años ha ridiculizado a nuestro sistema de Justicia penal y al que no se le puede dar el poder o la autoridad de solicitar nada ante esta Corte antes de que ese criminal reconozca la autoridad legal de este tribunal cumpliendo con su orden de arresto pendiente».

Se estima que Suiza recibe unas 200 peticiones de extradición cada año. Generalmente, un 95 por ciento de esas peticiones internacionales son concedidas y un 5 por ciento denegadas. Entre los motivos más recurrentes para la negativa del gobierno de Berna destaca que el presunto delito barajado en cada caso no esté codificado como tal en Suiza o que la petición se considere incompleta o sin méritos suficientes, como en el caso de Polanski.

Ante este notorio fracaso, el fiscal del distrito del condado de Los Ángeles, Steve Cooley, tras años de haber liderado los esfuerzos para lograr la extradición de Polanski se declaraba ayer «realmente sorprendido y decepcionado». Sin claras opciones legales para proseguir con este caso, el fiscal recalcó que pese a todo «el señor Polanski permanece condenado por graves cargos de abusar sexualmente de una niña».

El Gobierno de Estados Unidos, en contraste con el respaldo expresado por las autoridades de Francia y Polonia, ha dejado saber su «decepción» por la negativa de Suiza a extraditar al fugitivo Polanski. Según Philip Crowley, portavoz del Departamento de Estado, «la violación de una niña de 13 años por un adulto es un delito» y por ello «seguiremos buscando que se haga justicia en este caso».

Por su parte, tras recuperar la libertad y abandonar su chalet en Suiza, el cineasta ha expresado su agradecimiento «desde el fondo de mi corazón» a todo los que le han ayudado durante lo que él considera como una injusta persecución. A través de uno de sus abogados, Roman Polanski ha indicado: "«No tengo intención de expresarme públicamente tras la decisión tomada hoy por el Ministerio de Justicia suizo. Sólo quiero agradecer desde el fondo de mi corazón a todos aquellos que me han apoyado y hacerles partícipes de mi gran satisfacción. A todos, mil gracias».