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El pesimismo amansado

<a href="">Antonio Banderas y Naomi Watts en esta comedia romántica de Woody Allen. </a> - ABC
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CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS HHH

Director: Woody Allen / EE.UU, España / 2010 / 98 minutos. Género: Comedia romántica / Actores:Naomi Watts, Anthony Hopkins, Antonio Banderas

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El cine de Woody Allen gustará más o menos, pero es cercano, propio, íntimo, fresco, aparentemente ligero y profundamente agudo, reflexivo y penetrante. Allen habla de sí mismo como si hablara de todos; o quizá, lo contrario. Uno sabe de antemano su relación con el cine de Allen, y si su película (en este caso, «Conocerás al hombre de tus sueños») le resultará entretenida y provechosa; ella es como todas: redonda, perfecta en su liviandad o en su trascendencia, entretenida y jugosa si le pones oídos e increíblemente ingeniosa y divertida si la miras con los ojos adecuados (a ella, claro está), y solamente el propio estado de ánimo, el momento o la circunstancia del espectador la convertirá en otra cosa que redonda y perfecta en su pequeñez o en su grandeza.

Media docena de personajes ponen de nuevo en escena algunas de las reflexiones y obsesiones favoritas de Woody Allen (y de varios miles de millones de seres humanos de ahora y antes), como ésa de que el tiempo vuela y con él vuelan los sueños, los planes y otras turgencias; o ésa de que mirado desde cierta distancia (la ventana del edificio de enfrente), el amor agotado adquiere cierto colorido enfermizamente interesante; o ésa otra de que frustra más la impotencia física que la impotencia artística, o lo que es lo mismo, la pastilla azul que el folio en blanco… Los años tirados por la borda, el patético esfuerzo por ser lo que se fue, la necedad como remedio a la infelicidad… En fin, sentimientos absolutamente dramáticos que en las manos de este peculiar tipo se convierten en algo gracioso, jovial, ingenioso…, pura guasa.

La guasa de ver al septuagenario Hopkins, que abandona a su mujer y se enreda en un primaveral matrimonio con Charmaine (Lucy Punch), quien sólo le había cobrado 300 libras en su primer encuentro. O la guasa de ver a Naomi Watts abandonada por su marido, Josh Brolin, escritor incapaz, con la imaginación atenazada pero con los pies ligeros para ir tras Freida Pinto… La

guasa de ver a Antonio Banderas en un peculiar personaje, un galerista molón y hábil para hacer y deshacer entuertos.

Woody Allen ama y respeta a sus personajes en su pequeñez o grandeza, y les permite ser al tiempo patéticos y conmovedores, profundamente desgraciados pero asombrosamente graciosos. Y por eso, precisamente, el cine de Woody Allen resulta cercano, íntimo y terrenal pero imperecedero. Y luego ya diremos de él y de su cine lo que se nos venga a la cabeza o nos dé la gana.