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«Criando Ratas»: la película lowcost sobre el mundo de la droga que triunfa en YouTube

El filme, dirigido por Carlos Salado, ha superado con creces el medio millón de visualizaciones

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En las calles de Colonia Requena y las Mil Viviendas de Alicante la vida parece sacada de una película de los ochenta. Muchos vecinos, con el carácter moldeado por las penurias diarias, encuentran la cotidaneidad en el narcotráfico y las rejas de la cárcel. Son los protagonistas de una realidad, la de los suburbios de la droga, que las cámaras solo retratan de forma esporádica. Carlos Salado conoce bien esas calles. Un día decidió filmarlas y contar que aquel mundo sigue presente aunque no se hable de él a diario. Grabar aquello fue un sueño, pero también una odisea de la que nació «Criando Ratas», su ópera prima y con la que Salado ha conseguido mostrar ese submundo a miles de personas.

La película está disponible, gratis, en YouTube. Con una duración de una hora y dieciocho minutos, es completamente accesible a través de la Red por decisión de sus creadores. «'Criando Ratas' está hecha para llegar al máximo número de personas. Tiene un componente social muy importante», afirma el director a ABC. Así lo atestigua Rubén Ferrández, productor de la cinta, quien considera que «no estamos hablando de una película cuyo coste ascienda a millones de euros. Se trata de una obra lowcost concebida, precisamente, para el visionado libre», destaca.

Cine gratis

Para Ferrández, la Industria tiene muchos caminos. «Hay películas que están hechas para generar dinero y se exhiben en salas, otras que tienen un componente mucho más autoral y van a festivales y otras, como la nuestra, que por su dimensión de bajo presupuesto encuentran su sitio en Internet de manera gratuita. Gracias a la digitalización y la democratización de los medios, el cine lowcost y los jóvenes creadores tienen a su alcance otras formas para difundir sus obras. Hace veinte años era imposible que una película sin apoyo económico pudiera llegar a verse desde cualquier parte del mundo», destaca.

El poco dinero con el que Rubén y Carlos han sacado adelante «Criando Ratas» les ha dado la oportunidad de disponer de la película sin atender al beneficio económico. «El bajo presupuesto nos ha hecho más libres a la hora de crear. Además, no creo que sea necesario disponer de un millón de euros para lograr un buen producto. Mucha gente consume vídeos de baja calidad, grabados con el móvil, pero que también tienen algo que contar», afirma el productor.

Renovando el cine quinqui

«Criando Ratas» pertenece al denominado cine neoquinqui, una renovación del género quinqui de los 80 y que respeta algunos clichés del pasado. «Se mantienen cosas como la improvisación en los diálogos, la ropa, el argot, aunque se nota que han pasado treinta años desde aquellas películas. La temática es muy parecida pero, a nivel estético y formal, esta película bebe más del neorrealismo italiano y el cinéma vérité».

«Criando Ratas» es un agujero en la pared que permite al espectador asomarse a la miseria

«Criando Ratas» es un agujero en la pared que permite al espectador asomarse a la miseria. Sus fallos de rácord y carencias en aspectos como el sonido y la iluminación no hacen más que atestiguar que sus autores solo perseguían la realidad aunque con ello dejaran de lado las cuestiones técnicas. «Si te sientas a ver la película desde el punto de vista académico, no la disfrutarás», avisa Carlos Salado. «Claro que hay fallos de racord, el protagonista entró en prisión en mitad del rodaje y, a su salida, había engordado. Creo que todos esos detalles deben pasar a un segundo plano en favor de la denuncia social, de la intención de mostrar un mundo difícil en el que la única salida es la tragedia».

La ópera prima de Carlos Salado deja constancia de la imperceptible frontera que separa al personaje de la persona. Los intérpretes son personas de la calle, escogidas sin necesidad de casting aunque con unas pautas muy marcadas en cuanto a la dirección de actores.«No hicimos pruebas, salimos a la calle y comenzamos a buscar. Solo tenía claro que el protagonista, Ramón Guerrero, tenía que aparecer». Ramón, que en la cinta da vida a Cristo, ingresó en prisión durante el rodaje y, a su salida, la película le valió como terapia. «Ha dejado todo a lo que se dedicaba antes y hoy es una persona nueva», explica Salado.

El director tiene muy clara la forma en la que quiere definir la cinta. «Criando Ratas es un arma social. No concebimos el arte como un instrumento de entretenimiento. Debe de ir más allá, como ha sido el caso de esta película: se ha visionado en cárceles, centros de menores, colegios... El cine, subraya Ferrández, «puede ser una profesión aunque también una forma de vida. Eso es para nosotros. Durante el rodaje ha habido momentos durísimos y en los que quisimos pasar de todo. Cuando crees que no puede ocurrir nada más meten preso al protagonista y, si no, cualquier otra historia. Por fortuna, la pasión y el amor han podido con todo. Todas esas penurias, todos esos inconvenientes, esos errores técnicos...todo eso es 'Criando Ratas'».