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Festival de San Sebastián

Y al cuarto día, Hollywood aterrizó por fin en San Sebastián

Ryan Gosling, Claire Foy y Timothée Chalamet, primeros grandes actores que estrenan película en el Festival

Ryan Gosling y Claire Foy, en San Sebastián
Ryan Gosling y Claire Foy, en San Sebastián - EFE
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Aterrizó Ryan Gosling en San Sebastián como Neil Armstrong en la Luna: un pequeño paso para un hombre pero un gran paso para el festival. Por fin, las estrellas más brillantes de Hollywood se dejaron ver en un certamen que tiró en sus tres primeros días de nombres españoles. Los Darín, Sorogoyen y Bollaín dieron paso a tres de los actores más populares del momento: Ryan Gosling y Claire Foy, que presentaron «First Man», la vida y obra del primer hombre en pisar la Luna; y Timothée Chalamet, que protagoniza la película de Sección Oficial «Beautiful boy».

Ryan Gosling lideró esta pequeña delegación de Hollywood que paseó por San Sebastián dejando más mandíbulas desencajadas que si hubiera aterrizado un extraterrestre en la Concha. Quizá este punto de su biografía, el de ir por ciudades de presentación en presentación, sea uno de los pocos que comparte con el astronauta al que da vida en la cinta de Damien Chazelle: «Armstrong dejó de volar porque le consideraban un tesoro nacional y se dedicó a hacer giras por el mundo dando conferencias... Se convirtió en un personaje público», explica el intérprete, de 37 años, desde una de las suites del María Cristina, que dejará en la próximas horas en busca de otro destino: «Me gustaría volver a la ciudad en otro momento, solo la he visto desde una ventana», lamentó.

Figura icónica

Entre tanto, se dedicó a alabar a su personaje y el reto que supuso saber que los hijos de Armstrong verían la película: «Era una figura absolutamente icónica pero la película revela el hombre detrás del mito. El mayor desafío era honrar su legado ante sus hijos, era sobrecogedor», aseguró un actor que dedicó toda la mañana a atender a los medios. «No han sido tantas entrevistas, algunas pocas», decía con cara de agotamiento al entrar en la habitación escoltado por tres personas de su equipo.

Su compañera de reparto, Claire Foy, estuvo más entregada a la causa. Quizá porque no está acostumbrada a que le roben el protagonismo, la intérprete que da vida a Isabel II en «The Crown» -de la que mantiene el gesto cuando sorbe el té y come un pastel frente a los periodistas- tiró de encanto y contestó las preguntas con frases completas y reflexionadas, lo que ayer parecía un logro.

«En esa época, la mujer se quedaba en casa apoyando a su marido, pero en esta relación Janet Armstrong rompió moldes: era valiente, supo entender lo que Neil hacía, fue a la Universidad... No se quedó en casa poniendo coladas», reflexionó la intérprete, de 34 años, sobre Janet, a la que no conoció porque murió días antes de que se uniera al proyecto.

Y apareció Trump

Aunque últimamente los periodistas buscan la pregunta sobre Trump para asegurar un titular llamativo, ayer, al menos, estaba justificada. El presidente de Estados Unidos y senadores republicanos como Marco Rubio calificaron de «antiamericana» la película por no mostrar el momento en el que clavan la bandera en la Luna. Un detalle que Ryan Gosling despachó sin cambiar el gesto ni mostrar síntomas de expresividad: «Quienes dicen eso es porque aún no la han visto. Tengo muchísimas ganas de que se estrene y que la gente la vea y se de cuenta de la intención y de que efectivamente sí es una película patriótica». Asunto zanjado.

Ryan Gosling y Claire Foy, junto con Timothée Chalamet, la tercera estrella del día en San Sebastián, son el presente y sobre todo futuro de la industria. Entre los tres suman la edad de Agnès Varda, que el año pasado recibió el premio Donostia y el Oscar de honor. Y aunque Gosling y Foy fueran los más jaleados, Chalamet es el nombre del momento en Hollywood tras explotar con «Call Me by Your Name», que le supuso la nominación a mejor actor. Aún así, a sus 22 años, todavía no se lo cree: «Soy fan del cine y de los actores, es surrealista verme a mí mismo en este momento. Me cuesta no pensar que estoy rodando con famosos», dijo con una aparente timidez.

En «Beautiful boy» da vida a un joven que cae en el mundo de las drogas y que solo encuentra salida en el apoyo de su padre, Steve Carell. Un alegato familiar sobre un drama que en EE.UU. se cobra más vidas que los accidentes de tráfico. «Esto no es entretenimiento, aquí hay un mensaje de urgencia social», lamentó el actor, que defiende la película porque «cuenta una verdad muy dura pero llena de amor incondicional». Así, la pregunta sobrevoló la rueda de prensa... Y cayó: «¿Está a favor de la legalización de la marihuana?» «Sí», dijo, aunque eso ya se lo olía todo San Sebastián.