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X Men Fénix oscura: Los mutantes renacen para un nuevo futuro

James McAvoy, Jennifer Lawrence y Michael Fassbender dan paso a una nueva generación de héroes en la franquicia

Sophie Turner en «X-Men Fénix oscura»
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Antes de que Marvel reuniera a un equipo de superactores para dar vida a sus héroes, los «X-Men» ya habían probado con éxito la fórmula. Allá por el año 2000, el director Bryan Singer («Bohemian Rhapsody», «Valkiria») reunió a Hugh Jackman, Patrick Stewart e Ian McKellen para filmar la primera gran saga basada en cómics que reventó la taquilla. Diecinueve años después, en los que se han sucedido dos trilogías y varios «spin-off» (películas sobre los personajes), los X-Men parecen cerrar un círculo.

Lo hacen sin la vocación de un épico final como el de «Vengadores: endgame», más bien como un hola a una nueva generación. Claro que para dar paso a sangre fresca hay que decir antes adiós. Los ya consagrados James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence o Jessica Chastain parecen renunciar a las mutaciones de sus personajes para centrarse en proyectos más cercanos a la realidad del Oscar. O al menos más lejanos del público juvenil. El primero en despejar la X fue Hugh Jackman en «Logan», que era más un wéstern que una de acción. En «Fénix oscura», sin caer en el temido «spoiler» de los amantes de la ciencia ficción, se produce una despedida, al menos de la productora matriz. Fox pasó a ser propiedad de Disney hace escasos meses, y la compañía de Mickey Mouse deberá abrir un nuevo camino para los mutantes. Puede hacer lo que quiera con ellos, incluso que pasen a formar parte del equipo Vengadores con algo de imaginación, ya que Marvel también es de Disney.

Nuevos poderes

Pero dejemos atrás la parte del negocio que marca Hollywood. En «X-Men: Fénix oscura», la verdadera protagonista es Sophie Turner, que da vida a Jean Grey, que casi muere al ser alcanzada por una fuerza cósmica cuyos poderes superan con creces lo conocido o poseído por los mutantes. Es decir, una historia de orígenes en medio de una despedida.

La joven Grey repite una de las escenas habituales del mundo de los X-Men: regresa a casa, donde tiene que aprender a convivir con sus nuevos poderes y, sobre todo, el resto debe aprender a convivir con «el diferente». La salida del armario del mutante se lleva por delante algunas amistades personales y casi a su familia. Es decir, un drama en mitad de una historia de orígenes en mitad de una despedida.

Sus nuevos poderes, más potentes que los del resto, enfrentan y dividen al grupo de mutantes, que acaba peleando, una vez más, entre ellos. En la coctelera de géneros entra, como no podía ser menos, la acción y los efectos especiales de batallas llenas de épica y diálogos redondos.

«X-Men: Fénix oscura» está basada en una de las historietas más aplaudidas de todas las publicadas bajo el sello de X-Men. Una novela gráfica que escribió el legendario Chris Claremont y que ilustró el artista John Byrne en 1980. El resurgimiento de este fénix malvado es, quizá, el capítulo que mejor condensa todas las tramas y subtramas que se han narrado bajo la X mutante. Un drama sobre la incomprensión, la soledad, el aislamiento... Todo envuelto de espectaculares peleas de superhéroes y apoyado en el juego que da el poder imaginar cualquier tipo de alteración genética posible.

Blancos y negros

Simon Kinberg, que fue guionista antes de enfundarse la túnica de director, explica que «la saga de Fénix Oscura es una de las series más queridas de X-Men porque no es una historia de héroes y villanos, donde todo es blanco o negro». Al cineasta le llegó el encargo como un maná, y también como una maldición. Gran amante de los cómics, jamás pensó que podría condensar en dos horas todas las tramas que contenía Fénix oscura.

A juicio de los seguidores, que no son pocos, queda la valoración de si lo ha logrado. Lo que sí parece claro es que los X-Men deben resurgir como el ave de fuego si no quieren perder la batalla contra los Vengadores. En manos de Disney queda.