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«Rifkin’s festival»

Woody Allen presenta su nueva película sin pensar en la jubilación: «Moriré en el plató o rodando»

El cineasta neoyorquino, de 83 años, comienza hoy el rodaje de su segunda película en España tras los intentos de boicot sufridos en Estados Unidos contra su anterior filme, «Día de lluvia en Nueva York»

Woody Allen, este mediodía en San Sebastián, donde ha presentado el de rodaje de su nueva película - AFP | Vídeo: EP
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Woody Allen llegó a San Sebastián empapado después del chaparrón de «Día de lluvia en Nueva York», la última película que rodó y que Amazon tiene retenida desde 2018. El presunto abuso sexual sobre su hija, del que salió exonerado hace ya 26 años, volvió a la actualidad y la productora no quiso arriesgarse al qué dirán después del boicot de varios de sus protagonistas. Pero ayer, en la ciudad vasca, lejos de los ecos de Hollywood, y pese a que también llovía, el cineasta neoyorquino apenas se mojó: hoy comenzará el rodaje de su filme número 51 en la playa de La Concha, donde lucirá un sol que espera termine por eliminar cualquier sombra sobre su carrera.

Poco se sabe de un proyecto que apenas si tiene título provisional, «Rifkin’s festival» (antes era «WASP19», acrónimo de «Blanco, anglosajón y protestante»), y cuyo rodaje mantendrá en vilo a la ciudad vasca hasta el próximo 23 de agosto. Hasta ese día, San Sebastián ofrece fidelidad y entrega absoluta a un director que, a cambio, promete filmar «este paraíso». «Quiero presentarle al mundo mi visión de San Sebastián como hice en Nueva York».

Escoltado por Elena Anaya, Gina Gershon, Sergi López y Wally Shawn, que formarán parte del reparto, Woody Allen quiso regalar los oídos a los anfitriones: «No me gusta salir de Nueva York durante un periodo largo, y pensé en un lugar donde pudiera estar cómodo todo el verano. Había estado aquí tres veces por el festival, y recuerdo la hermosa ciudad y su encanto. Era un lugar que podría disfrutar mi familia durante el rodaje. Solo recordamos buenos momentos aquí», contó, encantado de descubrir en Europa el acomodo que su país natal hoy le niega. «He tenido mucha suerte de que los públicos de Europa hayan disfrutado mis películas. Soy optimista en cuanto a que mi relación continuará y el público disfrutará».

«No importa lo que ha ocurrido en mi vida»
Woody Allen, Director de cine

Ahuyentar la polémica

Pero, antes de gritar su primer «acción», Woody Allen se presentó en la sala donde se celebró la rueda de prensa para presentar el rodaje -frente a un ventanal que caía sobre el mar- ataviado con un gorro pesquero de color verde y rodeado de su séquito. Se quitó el sonotone para escuchar la traducción de las preguntas que, cuando quería, hacía como que no entendía para acabar respondiendo lo que le interesaba sobre el polémico asunto que ha manchado su nombre estos últimos años: «Mi filosofía siempre ha sido que no importa lo que ocurra, siempre me he centrado en mi trabajo desde que empecé en el “show business”. No importa lo que ha ocurrido con mi mujer, con mis hijos, con los acontecimientos actuales... Siempre me centro en mi trabajo, eso absorbe mi tiempo y mi esfuerzo», dijo, para terminar presumiendo de que jamás ha pensado en jubilarse: «Creo que moriré en el plató o en medio del montaje de una secuencia».

En la misma línea, cuando se le requirió una valoración sobre el #MeToo, tampoco cambió el rictus: «No pienso en movimientos políticos ni sociales, no estoy preparado para tener una visión profunda de esos conceptos. Me centro en las relaciones humanas, en la comedia», sentenció.

Lejos de su casa, Woody Allen ha encontrado el apoyo de la industria y de los actores que no se han sumado a la masa enfurecida que amenazó con sentenciar al ostracismo al creador de «Misterioso asesinato en Manhattan» o «Poderosa Afrodita». Entre ellos, Elena Anaya: «Creo en la vida, en la Justicia. Como actriz, soy responsable de los trabajos que elijo. Lo he hecho por quién lo dirige, por los compañeros y el guion. Es una suerte de la vida que hoy me siente a su lado», presumió. Unas palabras muy similares a las de Gina Gershon: «Uno tiene que analizar cada una de las situaciones. Pensar y decidir cómo te sientes. Yo soy muy consciente del tema de la mujer y soy muy feliz de estar aquí. Hay cosas buenas de estos movimientos pero también la gente debe discernir y analizar cada situación y tomar decisiones propias», sentenció.

Cambio de paradigma

Esas relaciones humanas de las que presumió y que con tanta audacia ha retratado en la ficción, le han fallado en estos últimos años. Al menos, con las nuevas generaciones. Los actores de «Día de lluvia en Nueva York», los jóvenes pero ya ampliamente galardonados Timothée Chalamet, Elle Fanning y Selena Gomez, donaron lo que habían cobrado por el filme. Además, lamentaron públicamente haber estado a las órdenes del veterano cineasta por el que antes suspiraban por trabajar, y eso que en ese tiempo no cambió la situación judicial ni salieron nuevas acusaciones de abuso sexual. «No», dijo tajante Allen cuando le preguntaron si le había decepcionado alguien en este tiempo de huracán, y pasó a defender a los intérpretes a los que ha dirigido. «Soy producto de los grandes actores con los que he trabajado. Me he llevado el crédito de su buen trabajo. Les he dirigido de manera espartana y dejándoles improvisar, haciendo cambios de los que luego yo me llevo los piropos como si fuera responsable. Ellos son una razón fantástica que explica el éxito de mis películas», respondió con elegancia.

Lejos de casa

Pese a sus palabras, su anterior película seguirá sin distribución en Estados Unidos: «Yo no tengo control de la distribución, solo hago películas. Espero que la gente que la vea la disfrute, pero no sé que ocurrirá, escapa a mi control», explicó. Hasta que se resuelva, mantiene la denuncia contra Amazon, en la que pide 68 millones de dólares de indemnización.

Y, pese a todo, sigue defendiendo que su cine tiene todavía cabida en su país. «No hay una correlación entre las dificultades en Estados Unidos y el clima político tan tenso y hacer reír. De hecho, la tensión nerviosa que puede venir causada por acontecimientos de la actualidad hace que la gente se ría más porque quiere liberar la tensión. Los malos tiempos van bien para la comedia», advirtió.

Risa es lo que promete en la película que hoy comienza a rodar en España, su segundo proyecto en nuestro país y el 51 de su larga filmografía. Una comedia romántica en la que un matrimonio estadounidense llega al Festival de San Sebastián, donde ella tendrá un «affaire» con un director y él se enamora de una bella española. «Un homenaje al cine», promete Allen. O, al menos, a su cine. Y quién sabe si a su propia historia.