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Vengadores: Infinity War El origen mitológico del villano más cruel de Marvel

El villano de Vengadores: Infinity War recupera la esencia de la figura de Tánatos, la personificación de la Muerte sin violencia. De ahí que Thanos sea capaz de matar con un chasquido, ejecutor de la muerte silenciosa como su hermano Hipnos hace con el sueño en la mitología griega y no como sus violentas hermanas, las Keres, aficionadas a la sangre

Este artículo contiene spoilers de la película Vengadores: Infinity War

Thanos en Vengadores: Infinity War
Thanos en Vengadores: Infinity War
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Ha conseguido lo que ninguno de su especie: ocupar más trama del metraje que los superhéroes y, además, derrotarlos. Pero no son ni su envergadura, mayor que la de Hulk, ni su barbilla de escroto, como lo describe nuestro crítico Oti R. Marchante, lo que le hacen tan poderoso. Ni siquiera las Gemas del Infinito, que persigue a toda costa durante las dos horas y media que dura la película Vengadores: Infinity War. Son en cambio sus motivaciones, comprensibles para cualquier persona, las que hacen de Thanos un villano diferente: más humano y comprensible, y por ello también más despreciable.

El instinto genocida de esta criatura se remonta a un trauma que todavía le persigue desde que la sobrepoblación destruyó al luna de Titán, dejándolo como el único superviviente. Incapaz de superarlo, Thanos se adentra en una compleja misión en la que el bien y el mal están separados por una línea más fina de lo habitual; una en la que el malo no es un sociópata al uso, sino un personaje con aires de grandeza y un sentido de la justicia trastocado y desmedido. Su intención es buena, salvar a la humandiad, pero está mal concebida.

Sus ansias de exterminio [ojo, spoiler] le llevan a acabar con la mitad de la población del universo con apenas un chasquido. Ni Star-Lord ni Black Panther resisten al viento renovador que barre con todo aquel que no soporte el determinio aleatorio de Thanos. Su motivación, sin embargo, no responde a una crueldad innata, ni siquiera al revanchismo, sino a un principio más noble, comprensible, por tanto, pero precisamente por ello más temible. Thanos pretende lograr el equilibrio a toda costa. No existen límites a su objetivo. Se erige así como una especie de ángel exterminador, que se adelanta al apocalipsis para evitarlo y termina provocándolo él mismo.

Y aunque en el cómic su afán aniquilador no viene motivado por una circunstancia tan trágica y humana como la de la película, su vinculación con la muerte, de la que está enamorado, persiste. Una relación que los creadores de este villano han heredado de la mitología griega, recuperando la esencia de la figura de Tánatos, la personificación de la Muerte sin violencia. De ahí que Thanos sea capaz de matar con un chasquido, ejecutor de la muerte silenciosa como su hermano Hipnos hace con el sueño en la mitología griega y no como sus violentas hermanas, las Keres, aficionadas a la sangre.

No actúa, en cambio, de noche, como su homólogo mitológico, ni tampoco tiene alas. Tampoco discute con su hermano para ver a quién le toca esa noche morir ni obedece el destino dictado por las Moiras para los mortales. De hecho, Thanos no necesita que nadie le dicte un sujeto al que hacer desaparecer, sino que su criterio es azaroso y su voluntad, nada importante, como demuestra el sacrificio que hace al matar a Gamora.