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El último reducto de Europa: los cineastas clásicos que siguen vivos

Tras la muerte de Bernardo Bertolucci, mantienen el legado del Viejo Continente cineastas como Herzog, Costa-Gavras o Almodóvar

Godard rodando en París
Godard rodando en París
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Bernardo Bertolucci, gran maestro del cine italiano, ha muerto a los 77 años en Roma, después de una larga enfermedad. Director, poeta, productor, estrella del cine internacional, Bertolucci fue autor de numerosas películas de éxito, algunas de las cuales suscitaron grandes polémicas, en especial el «Último tango en París». Obra maestra también fue «El último emperador», que ganó nueve Oscar incluyendo el de mejor director, y «Novecento», film con el que afrontó la historia de Italia entre fascismo y comunismo. En el 2007 fue premiado con el León de Oro a la carrera en el Festival de cine de Venecia. El mismo reconocimiento obtuvo en el 2011 con la Palma de Oro de honor en el Festival de Cannes, informa Ángel Gómez Fuentes sobre el director fallecido.

Pero no es el último reducto del cine europeo. Tras su muerte, a la que precedieron las desapariciones de otros grandes realizadores del Viejo Continente como Vicente Aranda, David Lean, Federico Fellini o Fritz Lang, les sobreviven todavía varias encomiables figuras de la industria cinematográfica europea.

Algunos, como Costa-Gavras, cuyo compromiso político ha terminado evolucionando en temas más sociales, que tiñen los últimos años de su filmografía, ganaron el Oscar. El director francogriego alzó la estatuilla dorada en dos ocasiones, primero al mejor filme de habla no inglesa con «Z» (1969) y después al mejor guión adaptado, por «Missing», en 1982.

Fundador del nuevo cine alemán, otro fundamental cineasta europeo es Werner Herzog, ganador del Gran Premio del Jurado de Cannes en 1975 por «The Enigma of Kaspar Hauser» y un galardón al mejor director por «Fitzcarraldo» siete años después. Otro alemán indiscutible en la escuela europea es Wolfgang Petersen, nominado al Oscar en 1981 por «El submarino».

Istvan Szabo, uno de los mayores exponentes del cine húngaro, se ha caracerizado por explorar la historia reciente de su país desde el punto de vista de su generación, mientras que

Pese a la polémica sentencia condenatoria que le ha impedido recoger su Oscar por «El pianista», Roman Polanski sigue siendo uno de los cineastas más relevantes de la industria europea, y uno de los más internacionales. Lo mismo sucede con el británico Ken Loach, conocido por el realismo social de sus filmes, el alemán Wim Wenders o el siempre provocador Lars Von Trier, figura ineludible del cine danés.

No faltan los nombres propios españoles, responsables de exportar al mundo el cine patrio de calidad. Carlos Saura, admirado por el inmortal Luis Buñuel, el oscarizado José Luis Garci, que obtuvo el premio a mejor película extranjera en 1982 por «Volver a empezar» y, por supuesto, Pedro Almodóvar, amigo íntimo de Penélope Cruz y Javier Bardem y nuestro directro más universal actualmente.

El incansable Jean-Luc Godard, todavía en activo a sus 87 años –estrenó este año «Le livre d'image»–, ganó el Oscar honorífico hace casi una década y es una de las figuras más importantes del cine galo.

Imposible eludir al austriaco Michael Haneke, cineasta de fuerte personalidad que ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa en 2012 por «Amor».

Más actuales pero igualmente imprescindibles para el cine europeo son los británicos Christopher Nolan y Ridley Scott, dominadores del cine comercial pero con un potente sello de autor que les convierte en garantía de calidad, sobre todo al primero.