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Todo el dinero del mundo Cuando el hombre más rico de la historia se negó a pagar «una propina» para salvar la vida de su nieto

El heredero del magnate John Paul Getty fue secuestrado en 1973 y su millonario abuelo se negó a cubrir el rescate: «Tengo tantos nietos que si pago por uno, acabarían secuestrando a los otros». Ridley Scott adapta esta historia en «Todo el dinero del mundo»

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«John Paul Getty era el hombre más rico del mundo cuando secuestraron a su nieto: tenía mil millones de dólares y los secuestradores pidieron un rescate de 17 millones, lo que era como un ticket de aparcamiento para él y, sin embargo, se negó a pagarlo». Este detalle es el que convenció al guionista David Scarpa para escribir el libreto de «Todo el dinero del mundo», la última película de Ridley Scott que se basa en el libro «Dolorosamente Rico: las indignantes fortunas e infortunios de los herederos de J. Paul Getty», escrito por John Pearson.

El libro y el filme se centran en el secuestro del nieto de Getty –«el niño sin oreja», como recuerda el guionista–, un acontecimiento que marcó a una generación. El joven heredero vivía en Italia con su madre –a la que habían «expulsado» de la familia después de pedir el divorcio del hijo del magnate del petróleo– cuando una pandilla de ladrones de medio pelo pensaron hacer negocio con el secuestro. Gran error. Si por algo era conocido el viejo Getty era por su dureza a la hora de hacer transacciones, un tiburón de los negocios que igual regateaba por un cuadro robado de un artista del renacimiento que por la vida de su nieto. Ni el envío de la oreja del chico para ablandar el corazón del abuelo sirvió para que diera su brazo a torcer: no hay negocio.

Lo que intrigó al guionista de esta historia era la notoria avaricia de Getty y lo que ésta representaba emocionalmente. «El obstáculo no era el hecho de pagar el rescate y recuperar a su nieto, sino que era un tema psicológico, simplemente no podía soportar perder su dinero. Y así la historia pasa de ser un thriller sobre un secuestro a algo que analiza la influencia que el dinero tiene sobre este hombre, el modo en que esto afecta a su familia e incluso a los secuestradores. Este hombre rico, el más rico del mundo, es rehén del dinero», señala Scarpa.

J. Paul Getty vivió una vida notable y de película. Millonario a los 24 años, famoso fiestero en su juventud se codeaba con gente rica y famosa, imprudente con su fortuna, finalmente regresó al «negocio familiar». Se convirtió en un capitalista disciplinado y despiadado, pero también en un mecenas de la cultura y la arquitectura. Entre sus logros, fue la mente maestra detrás de la creación de la Villa de Adriano que se conoce con el nombre de La Villa de Getty en Malibú, California. Getty era un hombre de muchas contradicciones: inconmensurablemente rico e implacablemente mezquino, amoroso y cruel.

«Getty era un hombre muy introvertido, no particularmente ostentoso. Obviamente adoraba el dinero; le gustaban las cosas bellas porque nunca cambiaban ni decepcionaban. Para él, los objetos hermosos tenían una pureza que no encontraba en las personas. Creo que también tenía un lado humano que no era tan conocido. Incluso su actitud poco sentimental frente al rescate: que disculpó alegando que teniendo tantos nietos, si pagaba por uno, daría como resultado el secuestro de otros nietos. Entonces, existe una especie de lógica fría en ello, y el guion nos pide que profundicemos en eso, especialmente en lo que se refiere a su compleja relación con su familia», define Christopher Plummer a su personaje en las notas de la productora.

Ridley Scott al frente

A sus ochenta años, Ridley Scott sigue al frente de rodajes duros, con historias que abarcan tres continentes y varias décadas, y de géneros plagados de acción. Pese a todo, según asegura la productora, Scott no estaba interesado en una película sobre el caso Getty... hasta que leyó el guion. «La palabra Getty me evocó recuerdos. Getty tenía agallas y cerebro. Uno no vuela al Medio Oriente en 1948 y compra derechos de petróleo y tierra a menos que tenga coraje y astucia. Él era un hombre brillante, pero todo eso se desvaneció cuando le preguntaron cuánto pagaría por su nieto, y él respondió ‘Nada’. Todo el mundo quedó impactado. Pero a la vez él enviaba mensajes a los secuestradores. Las personas que secuestran personas son esencialmente terroristas y, en la actualidad, los gobiernos no negocian con ellos. Entonces, de alguna manera, el enfoque de Getty era moderno. ¿Habrá sido esa su intención real? Yo no lo creo, pienso que era una especie de mensaje hacia los secuestradores. Así mismo, la gente olvida que él era un filántropo a muchos niveles. Cuando comenzó a pensar en su legado, ya estaba en el proceso de construir lo que ahora es la Villa Getty en Santa Mónica, este hermoso museo de acceso gratuito para el público», señala Scott.

Otro veterano es el oscarizado Christopher Plummer, que llegó al papel tras sustituir a Kevin Spacey y que le ha valido una nueva nominación al Oscar como actor de reparto. «Cuando Ridley me llamó para proponerme el papel, yo estaba encantado. Siempre había querido trabajar con él, y éste es un tema fascinante», explica Plummer.

La sangre nueva la pone Charlie Plummer, quien no tiene ninguna relación con Christopher, e interpreta al desafortunado nieto secuestrado de Getty, John Paul Getty III. El joven actor declaró sobre su personaje: ¿Qué haces cuando aparentemente tienes todo? Mi personaje va de una educación modesta al poderoso y próspero mundo de su abuelo y luego a la extrema privación de la libertad y la brutalidad en manos de sus secuestradores. Al final, recupera su libertad. Cuando no tienes nada, hay un lugar adonde ir, pero cuando tienes todo sin una brújula moral, ¿entonces qué? Terminó teniendo una vida muy trágica. Creo que esas cuestiones son aplicables hoy especialmente para mi generación. Vivimos en una sociedad donde el objetivo para mucha gente es tener lo más posible. Creo que una de las ideas de la película es que si eres una persona triste, seas rico o no, seguirás siendo una persona triste porque la felicidad no proviene de cosas ajenas a ti», dice Plummer.

Básicamente, es el único personaje no corrompido por la fortuna de Getty es Gail, la madre del secuestrado y doliente esposa que tuvo que pedir el divorcio después de que su marido se convirtiera en un adicto a las drogas. Un divorcio que le cuesta la expulsión de la familia. Es la única persona que no se preocupa del dinero o el poder, tan solo de que su hijo regresase con vida. El dinero era sólo el medio para lograr ese fin. Su motivación es el amor puro que una madre siente por un hijo y su determinación y terquedad desinteresada se convierten en un ejemplo para todos.

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