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Por qué tienes que ver «Quiero comerme tu páncreas»

La ópera prima de Shin'ichirô Ushijima, basada en la exitosa novela homónima, relata cómo se enfrenta una enfermedad terminal

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«Antiguamente, existían culturas en las que creían si comías el órgano que tienes enfermo, te curabas... ¿Puedo comerme tu páncreas?».

Pese a que su título pueda llevar a confusión, «Quiero comerme tu páncreas» no es una película ni de miedo ni, mucho menos, gore. Detrás de esta película de anime no hay ningún gran estudio (como Ghibli) ni tampoco grandes pretensiones. Solo hay una gran historia, basada en un best seller homónimo, que habla de amistad, de superación y de convivencia con la enfermedad.

La ópera prima de Shin'ichirô Ushijima («One Punch Man») nos muestra como un solitario estudiante de secundaria encuentra un libro de bolsillo en el hospital. Su título es «Conviviendo con la enfermedad». Resulta ser un diario de una compañera de clase, la carismática y alegre Sakura Yamauchi. En él, la joven vuelca los pensamientos y reflexiones que esta va teniendo a causa de una afección pancreática y cómo está viviendo sus últimos meses de vida.

Como el joven descubre su enfermedad al leer el título del cuaderno, Sakura decide revelarle su secreto. «No se lo he contado a nadie que no sea de mi familia», confiesa. Este secreto hará que surja una amistad entre ellos muy especial en la que Sakura no solo desvelará la difícil circunstancia por la que atraviesa a causa de su enfermedad sino que también revelará otros factores que convierten su día a día en una pesadilla.

La película de animación se estrena poco más de un año después de que los actores japoneses Minami Hamabe y Takumi Kitamura interpretaran esta historia para la gran pantalla. «Quiero comerme tu páncreas» ha conseguido cautivar a espectadores de todos los rincones del planeta. «Puede aparentar ser el típico drama romántico sobre un personaje que está próximo a la muerte, pero en realidad es un conmovedor homenaje a la vida y a la amistad», reflexiona Rafael Motamayor en el medio especializado «Colliter». «Es una hermosa reflexión sobre lo que representa realmente vivir», dice Alex Osborn en la versión internacional de «ING».

«Quiero comerme tu páncreas» encaja con otros títulos recientes de la animación japonesa, como «Your name» o «A Silent Voice», que están revolucionando el género. Se trata de películas para adolescentes que muestran cómo estos empiezan a descubrir qué es la recién despiertan a la vida edad adulta, cómo funciona el amor y todos sus altibajos, el sexo y, en el caso de la ópera prima de Shin'ichirô Ushijima, también a la concepción de la muerte.